lunes, 17 de mayo de 2010

6.14. El candidato

Durante los acontecimientos que ocurren en este episodio en la isla Hydra, Smocke lleva finalmente a cabo el plan que ha estado preparando durante todo el tiempo en que estuvo reclutando a los candidatos, mientras que Jack apenas tiene las pistas necesarias para adivinar a tiempo lo que está pasando y qué es lo que pueden hacer para salvarse de la bomba que va a hacer estallar el submarino, matándolos a todos. En el angustioso y breve tiempo de espera, Sayid (¿quizás con información privilegiada por parte de Desmond?) es el único con suficiente presencia de ánimo para salvar la situación, es decir, para hacer un último intento de salvar a los demás (por ser sus amigos... ¿y por ser candidatos?) asumiendo el sacrificio de sí mismo.

Smocke expone perfectamente su plan (como luego adivina Jack) cuando explica las posibles intenciones de Widmore para poner explosivos en el avión: “nos quiere juntos en un mismo sitio, un espacio confinado del cual no podamos salir, para matarnos allí”. Ese ha sido su plan todo el tiempo, llevarse a todos los candidatos juntos a un lugar cerrado con la excusa de que los iba a sacar de la isla, para –engañándolos– hacer que se mataran ellos mismos, ya que tiene prohibido matarlos. Ha tenido sin embargo ocasión varias veces antes de que algunos murieran de por sí individualmente (Sawyer en el acantilado, Jack con el obús widmoriano) y en esas ocasiones los ha salvado para ganarse su confianza. También parecía ser muy consciente de la necesidad de tener a Kate para hacer que no le faltara en el grupo nadie importante (sólo por ella ha conseguido meter a Jack en el submarino, y con Jack la mochilita cargada con la bomba...)

Sawyer ha sido una pieza clave de todo su plan, por lo que el título del episodio 6x8, “recon”, gana una nueva vuelta de tuerca (Smocke engaña a Sawyer, quien cree que engaña a Smocke y a Widmore). AntiJacob envió a James a la isla Hydra porque quería que viera el avión y el submarino y que se le ocurriera con eso un plan para llevarse a todos sus amigos y dejarle a él atrás. Sin Sawyer no hubiera sido tan fácil conseguir meterlos a todos en uno de los dos vehículos de escape y quedarse fuera diciendo “no, si al final yo me quedo aquí”. Y puesto que Sawyer le iba a traicionar (le puso bien fácil la escapada en el “Elizabeth”) necesitaba a alguien para recuperar la confianza de todos, y que creyeran sus buenas intenciones al llevarlos al avión o al submarino, y ese alguien era Jack. Efectivamente, tras haberle hecho la jugada a Smocke, Claire exclamó que éste se iba a enfadar mucho, razón por la que Hurley gritó “estamos muertos” cuando vio al Humo Negro atacando las jaulas. También Claire y Sawyer piden excusas a Smocke por su traición, y él no parece darle importancia. Pero, por supuesto, Sawyer lo dice sólo de boquilla mientras acuerda con Jack dejar al monstruo fuera del plan de huida. Tenía que ocurrir de nuevo en la isla Hydra que nuestro experto estafador quedara de nuevo estafado (recordad el puñetazo que le pegó a Ben cuando éste le dijo que había sido mentira lo del conejito y el marcapasos), pero esta vez creo que le va a doler muchísimo más cuando se despierte y sepa el altísimo coste en vidas de sus amigos que han tenido sus decisiones. No creo que vuelva a meterse con Jack por lo de la muerte de Juliet... Pero alguien debería explicar a este hombre (y a Kate) todo lo de las reglas y lo que pasó en el Black Rock con Jack y Richard, aunque ni aún así creo que ninguno de ellos tenga demasiado claro de qué va todo. Quizás es parte del proceso de convertirse en “el candidato” el ser capaz de deducir lo que hay que hacer con las pocas pistas que tienen para saber a qué atenerse (recordemos que a Jacob no le gusta dar instrucciones directas, prefiriendo fiarse de que alguien como Jack contemple introspectivamente el mar).

El caso es que nos quedan tres candidatos: 8-Reyes, 15-Ford y 23-Shephard, o quizás cuatro si hay que contar a 51-Austen (hasta los mismos guionistas han comentado en un podcast oficial que el que apareciera tachada en la cueva y no en el faro podría ser un engaño de Jacob para AntiJacob, de todas formas el número de ella es mucho menos significativo). Y como todos ellos saben ya las intenciones del monstruoso Smocke va a ser difícil que los engañe de nuevo. ¿Intentará éste usar a Claire para matarlos? Porque la pobrecilla se ha quedado bastante cabreada. (Yo contaba con que Sun le entregara el anillo de Charlie –que encontró en su día en la playa– para reconvertirla, pero me temo que la pobre coreana se lo ha llevado con ella al fondo del mar). Desde luego lo mejor que pueden hacer los supervivientes del submarino (tras ponerse todos al día mutuamente de la situación, las reglas y todo eso) es, como ya dijo sabiamente Sayid, buscar a Desmond en el pozo, quien es probablemente la baza más poderosa que tienen contra AntiJacob. Y no deberían olvidar que Richard, Ben y Miles aún están empeñados en parar los pies al monstruo, por lo que pueden ser de gran ayuda (lo que me temo es que de entre estos ocho protagonistas, o nueve si contamos a Claire, perderemos a unos cuantos en la gran batalla final, teniendo especial peligro los no candidatos, pues Smocke está que echa Humo, en el sentido más literal de esta palabra...)

En cuanto a los acontecimientos en el submarino: AntiJacob había jugado muy bien sus cartas y estaba claro que la postura de Jack (“confíad en mí, que no va a pasar nada”) no iba a ser aceptada fácilmente por sus compañeros. Probablemente Smocke ni siquiera sabía que Jack había llegado a ese nivel de “iluminación”, pero está claro que Sawyer no iba a volver a fiarse ciegamente de lo que dijera el doctor (a lo “voy a tirar una bomba que hará que aterricemos en Los Angeles sin llegar nunca a accidentarnos en la isla”). Entendemos que Sawyer sólo hace lo que cree que es mejor y de hecho de nuevo retoma nuestro James como en el episodio anterior el clásico papel de Jack (el hombre de ciencia), mientras que Jack nos suena más al clásico Locke (el hombre de fe). Por su parte Sayid ciertamente actúa como alguien a quien le importan sus amigos (no el Sayid zombificado que pasaba hace varios capítulos de que Kate fuera atacada), por lo que creo que la intervención de Desmond en la transformación de nuestro iraquí ha sido clave en la salvación de los candidatos supervivientes, y por lo tanto en la posible victoria final sobre AntiJacob (aparte de que esperamos que el escocés tenga aún algún truco más en la manga). Esto sin quitarle mérito a Sayid, quien ya varias veces se había demostrado dispuesto a morir por sus amigos (especialmente en el final de la tercera temporada), sintiéndose indigno de ser feliz e incluso de seguir viviendo. Si al principio de esta temporada se sentía morir y temía de verdad acabar directamente en el infierno por los muchos asesinatos y torturas cometidos, en su sacrificio final creo que se ha ganado por fin el cielo (como sea que lo imaginen en el Islam). De hecho muchos fans han visto una enorme ironía en que el iraquí muera autoinmolándose con una bomba: la muerte que quiso evitar a su amigo Essam en Sydney (así como la muerte que no pudieron evitar Arzt, Michael e Ilana, o la que infligió Kate a su padre; a Juliet la dejamos aparte, porque ciertamente no murió volatilizada, siendo meramente trasladada en el tiempo cuando detonó el artefacto aquel). Al menos esta muerte ha sido claramente significativa y nos ha redimido del todo al bueno de Sayid, lo cual no la hace menos triste, puesto que se trata de uno de los protagonistas más queridos de la serie. Sin embargo la muerte de Sun y Jin, acompañada de la triste melodía propia de las muertes lostianas (la mismita que tuvo Charlie de despedida, cuando murió igualmente bajo el agua) ha resultado bastante desgarradora, también por la terrible prueba que suponía de decisión para Jin (y para Jack cuando tuvo que marcharse de allí para salvar a un inconsciente Sawyer). Me ha gustado que Jin se quedara con Sun (pobrecita Ji-Yeon), pues entiendo que no pudiera ni imaginarse dejar a su mujer morirse allí sola tras tanto tiempo añorándola. Ha sido el contrapunto perfecto al terrible grito de Sun cuando creyó perderle a él para siempre en la explosión del Kahana. Y en cuanto a Frank, aunque no parece haber tiempo ya en la serie para este tipo de sorpresas, de verdad que me encantaría que reapareciera vivo y creo que sería bastante factible, pero de momento parece más bien contarse entre las bajas mortales.

En este episodio queda también muy ambiguo el papel de Widmore. Parecería que ha optado finalmente sobre todo por proteger a los candidatos, incluso en contra de la voluntad de los mismos (supongo que tras hablar con Sawyer y Jin ha desistido de explicar a estos pragmáticos individuos la cuestión de los candidatos y de que no deben salir de la isla y menos con el tipo ese que se parece a Locke), por lo que el viejo Charles demuestra haber aprendido poco o nada del estilo de Jacob. Para cumplir esta misión se lleva los postes sónicos a las jaulas, para proteger a los candidatos y sus acompañantes (aunque éstos le importan menos, como Kate ¿tiene Widmore la lista de candidatos procedente de la cueva pero no la del faro?) de su deseo de escapar de la isla (jaulas) y de las maquinaciones del Humo Negro (postes sónicos). Pero se olvidó proteger a los postes de un sabotaje a los generadores de potencia, como el que hizo Sayid, con lo que se demuestra que o Widmore no anda muy acertado o que su equipo es bastante inútil (como ya ha demostrado varias veces, y eso que Zoe no andaba esta vez por ahí). En esta opción preferencial por las jaulas, Widmore ha dejado bastante desprotegido el avión y más aún el submarino (esto último es tan descabellado que hace incluso posible suponer que Charles estuviera apoyando el plan de Smocke, disparando incluso convenientemente en el hombro a Kate, lo cual le ha venido de perlas al monstruo de Humo; pero me niego a creer que el suegro de Desmond sea tan idiota o tan malo, aunque no espero ya que nos vayan a dar una explicación). Puede ser que hubiera cubierto el posible escape en avión con los explosivos, de forma que en cuanto alguien quisiera despegar estallaría el artefacto. Probablemente no esperaba que ninguno de los candidatos subiera al avión (no creo que él pueda permitirse matar a los candidatos), pero en caso de que Smocke quisiera irse solo (sin matar a los candidatos primero, lo cual en principio no puede hacer, o habiéndolos matado ya porque el plan de las jaulas no hubiera funcionado) le explotaría el avión al arrancarlo, impidiéndole escapar por este medio (muchos fans suponen que Smocke no puede morir por una explosión, y Widmore lo sabría; de hecho Kate le tiró un cartucho de dinamita al agujero por el que arrastraba a Locke en el final de la primera temporada, y sólo salió una nubecilla de humo).

Otra opción es que hayan sido Richard, Ben y Miles los que hayan puesto los explosivos en el avión, pero éstos sencillamente hubieran destruido el aparato en vez de plantearse un dispositivo que lo hiciera estallar al ponerlo en marcha. Además parece que ha estado vigilado por la gente de Widmore desde que el submarino llegó a la Hydra, por lo que no habrían podido. De hecho, ¿por qué Widmore no se ha cargado también el avión por las buenas? No sé, pero si alguna vez se le pasó por la cabeza imagino que al perder ahora el submarino se alegrará de que aún le quede el avión... (bueno, también anda por ahí el “Elizabeth”, si es que alguien sabe el rumbo por el que deben salir, y Widmore quizás no lo sepa porque se supone que en submarino no es necesario saberlo, o al menos en principio sería más fácil entrar y salir del recinto de la isla de forma subacuática). El caso es que si ha muerto Lapidus, no sé si el ricachón de Widmore tendrá licencia de piloto privado o se habrá traído algún piloto entre su gente, pero huele un poco a chamusquina que nada menos que x-Locke se haya preocupado de aprender a pilotar un avión, ¿será un recurso de emergencia para Smocke si consigue ponerse en contacto con la otra realidad desde el cuerpo de Locke? ¿Será por eso que x-Desmond quiso matar a x-John?

Y nos centramos ahora en las aventuras de x-Jack y x-Locke en el hospital de Los Angeles, que han resultado bastante interesantes. El doctor está deseando incluir a este nuevo paciente como ‘candidato’ en un programa nuevo de cirugía para la columna vertebral, pero se encuentra con que, al parecer inexplicablemente, este hombre prefiere seguir en silla de ruedas. Como sabemos que le encanta arreglar cosas, y además le ha cogido cariño a este hombre (por lo que le dijo en el aeropuerto sobre su padre) el esforzado cirujano va más allá de sus estrictas obligaciones intentando averiguar cómo quedó parapléjico su paciente (totalmente intrigado por esta cuestión, cual fan de Lost en las primeras tres temporadas). Descubrimos (tras seguir un par de pistas) por boca del propio x-John, que fue en un accidente de aviación (menuda ironía, perder el uso de las piernas al estrellarse un avión y ganarlo al estrellarse otro, aunque en distintas realidades; recordemos también lo importante que es para Locke el accidente de la avioneta en la isla, que en su cercanía pierde también la sensibilidad de sus piernas y, sobre todo, que murió allí por su culpa Boone). Imagino que x-Cooper estaba intentando estafar a x-Locke (quizás no para quitarle un riñón, pues si andaba con problemas renales no habría durado quizás los tres años en estado catatónico, pero sí para alguna otra estafa) y el accidente le libró de la malísima influencia de este hombre, a cambio de perder la movilidad de sus piernas, lo cual en esta realidad tiene bastante asumido, pues precisamente falta ese elemento tan angustioso de la personalidad de nuestro Locke original que provenía de sentirse tan fuertemente engañado, manipulado y humillado por su propio padre. Supongo también que el accidente de la avioneta (precisamente hace tres años), que el propio x-Locke no acaba de saber cómo pudo ocurrir, tiene que ver con alguna extraña influencia inter-realidades, en el sentido de que al pilotarla le viniera algo a la cabeza con respecto a la avioneta aquella en la que murió Boone, o algo del propio accidente del Oceanic 815, algún déja-vu inexplicable y paralizante (comenta que fue en su primer vuelo después de sacarse la licencia, o sea, la primera vez que pilotaba sin instructor, supongo; ¡¡qué pena no habernos sacado a un x-Lapidus como instructor de vuelo!!)

Entendiendo finalmente el porqué del rechazo de x-Locke a su propuesta, el doctor le responde invitándole a aceptar que “lo que pasó, pasó” y a asumir que su padre ya no está con él, cuestiones ambas sumamente difíciles también para el mismo x-Jack, pero que invita a x-John a superar primero. Resuenan en este intercambio de palabras varias típicas frases lostianas (el “let it go” típico de Christian a Jack, el “how do you find it so easy? / it’s never been easy” del intenso diálogo sobre la fe entre Jack y John en la escotilla...) para rematarlo finalmente con el “ojalá me creyeras” (palabras que el propio x-Locke había murmurado antes inconsciente, repitiendo lo que escribió en su nota de suicidio a Jack en la realidad original, después de articular entre dientes otra famosa frase: “push the button”). Es impresionante ver a estos dos hombres afrontando juntos temas tan profundamente importantes para ellos, sin estar totalmente enfrentados, sino que más bien parecen apreciarse y respetarse mutuamente. El paralítico (que por algo ha estado en una situación cercana a la muerte) parece reconocer de algún modo todas estas frases (y a x-Jin que pasa por el pasillo con flores para x-Sun), mientras que el doctor también parece intuir que todo esto tiene mucho mayor alcance del que podría pensarse, aunque aún se le escapa lo que puede significar realmente.

Sería genial ver a x-Locke liberarse de la culpa por dejar tan maltrecho a x-Cooper, y que se someta a cirugía para recuperar sus piernas (a no ser que eso sea una manera de liberarse Smocke), pero también ha apuntado algún fan (Aelin de lostzilla, por ejemplo) que cuando x-James vea a este “Sawyer” tan hecho polvo no va a necesitar matarlo, de modo que x-Locke al menos ha realizado ya sin querer la venganza de x-James (al contrario de lo que pasó en la isla, o mejor dicho, en simetría ‘especular’ con cuando James mató a Cooper cumpliendo los deseos de Locke) de modo que el buen agente Ford va a poder liberarse de tener que seguir un camino tan destructivo en la realidad ‘x’.

Hemos visto también un nuevo encuentro de x-Jack con x-Claire, donde ambos se hacen conscientes de que viajaron juntos (con el cadáver de su padre) en el mismo vuelo, y se contemplan juntos en el espejo de la cajita de música que resuena con la canción infantil preferida de Christian. No olvidemos que mini-Aaron también está presente, y aunque no se refleja en el espejo, comparte plenamente este momento especial de la familia Shephard escuchando la nana de su abuelo paterno y es igualmente invitado a quedarse en casa de su tío con su embarazada mamá.

Dejo para el final el encuentro entre x-Jack y x-Bernard por la cantidad de pistas interesantes que ofrece esta intrigante escena. El dentista recuerda perfectamente el accidente de hace tres años en el que estaban involucrados x-Locke y x-Cooper, y es fácil descubrir que trata al doctor visitante con demasiada familiaridad. En seguida se decide a tutearle, como si le resultara demasiado formal tener que llamarle ‘doctor’ (que es como Jack Shephard de ha presentado, llamándole a él Dr. Nadler). Bernard recuerda perfectamente a Jack del avión (y bromea con que él estuvo flirteando con Rose), comentando lo raro que es precisamente que ellos dos y el propio Locke del que hablaban estuvieran en el mismo vuelo. Señala como quien no dice nada que quizás esto sea “algo significativo” y se ofrece a darle a Jack el nombre de Cooper (de memoria) aunque no quiere romper la confidencialidad, deseándole al final que “encuentre lo que está buscando”. Alguna gente cree ver aquí a Bernard como uno de los ya ‘iluminados’ que, consciente de las conexiones entre ambas realidades, trata de ayudar a Jack con un mero empujoncito (como hizo Desmond con Hurley) en vez de con un catastrófico empujón (como Charlie con Des y Des con John). Es posible que x-Rose y x-Bernard en estos días desde que aterrizaron en Los Angeles hayan vivido algo que les recordara su tiempo en la isla, quizás por su especial estatus en la misma (no sabemos si se quedaron en los 70 o si aún van a aparecer por allí en 2007 con Vincent, en plena guerra Smocke vs. Candidatos). Recordemos que esta pareja es de las pocas que están viviendo ahora una relación de amor totalmente similar al verdadero amor que tuvieron la suerte de vivir durante su tiempo en la isla.

jueves, 6 de mayo de 2010

6.13. El último recluta

Nada más acabar con Jacob en el pie de la estatua, Smocke se consagra íntegramente (según Ilana) a una tarea de reclutamiento. Primero ofrece la libertad (en cuanto a su compromiso con la facción de Jacob) a Bram y compañía, pero como no aceptan se los carga ‘monstruosamente’. Después ataca violentamente a Richard para cargárselo al hombro y dejarlo colgando de un árbol en unas lonas, supongo que para que se lo fuera pensando. Mientras tanto Sayid es ‘reclamado’ (según Dogen) en las aguas del Templo, de forma que el mal empieza a invadirle las entrañas, estado en el que al parecer también se encuentra Claire, la primera ‘reclutada’, allá en los tiempos en que AntiJacob, ocupando el cuerpo de Christian, se la llevó a la cabaña y de alguna extraña manera la engañó con respecto a dónde acabó Aaron aquella noche.
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El letal juego entre Jacob y su enemigo tiene reglas muy estrictas, y al parecer tras la muerte del reconocido jefe isleño, a AntiJacob le incumbe una tarea en la que requiere numerosos seguidores, o ayudantes (quizás porque ciertas cosas le está prohibido hacerlas él mismo en persona, como le recuerda el misterioso niño de la selva). Jacob ya tenía un montón de partidarios (los Otros que acompañaron a Richard hasta la estatua, los Otros que estaban con Dogen en el templo y el grupo llegado en el Ajira con Ilana) y de entre los ‘losties’ se había ganado al menos la colaboración de Hugo. Pero recorren la isla ciertos personajes denominados candidatos, que parecen ser piezas de especial valor en el juego, por su posibilidad de llegar a asumir el rol de Jacob, y AntiJacob hará todo lo que esté en su mano para hacerse con ellos.
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Ya eliminó a Locke (probablemente el más peligroso para su facción, pues no habría podido convencerle de que abandonara la isla, a no ser en aquella ocasión en que lo hizo por salvar a la isla y a sus amigos, y ya se ocupó entonces –como Christian– de convencerlo de que debía morir en el intento). Y Sayid le va a ser fácil tras haber sido ‘reclamado’. Tras un vano intento de reclutar a Richard (es que son 140 años al servicio de Jacob, y a pesar de que tiene sus dudas, la fidelidad de este hombre hacia el lado blanco de la isla está ya muy arraigada), el airado Humo va directamente a por Sawyer. James Ford, poco dispuesto a ningún tipo de idealista heroísmo tras la muerte de Juliet (recordemos que durante toda la segunda parte de la quinta temporada se movía solamente por cumplir los deseos de su chica), se aviene a acompañar al monstruo reencarnado en John, con la idea de que esta ‘alianza’ le sacará de la isla. Jacob mueve entonces ficha alejando a sus candidatos favoritos, Hurley y Jack, del templo (y es que aunque muerto adivina de lejos las jugadas de su oponente). Jugada altamente efectiva la de AntiJacob en el recinto sagrado de los Otros, donde elimina a la mitad de los jacobinos y recluta a los restantes, incluyendo al reclamado Sayid y a la pseudo-candidata Kate (pues está en la lista del faro, aunque no en la de la cueva, por lo que quizás Smocke no tenga ni idea de este estatus). Jin también ha acabado en el campamento Smockiano por obra de una trampa anti-Otros de Claire, mientras que Sun escapa del templo con Frank, Miles, Ilana y Ben. AntiJacob decide poco después que le gustaría volver a contar con Ben en su bando (pues la verdad es que cumplió muy bien el último recado que le encargó) y se acerca a su campamento a ofrecerle nada menos que la isla de nuevo bajo su mando, pero Ben lo rechaza al perdonarle Ilana la muerte de Jacob. Ben también lleva demasiado tiempo admirando a su desconocido mandamás, como para pasarse al lado contrario (le mató en un arranque de celos y resentimiento, pero se encuentra totalmente arrepentido de ello).
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Por su parte Richard se encuentra con Jack y Hugo, y tras un fallido intento de que Jack le ‘suicidara’, se reúnen los tres en la playa con los pocos jacobinos que quedan en la isla. Sus dudas ponen al tinerfeño en un tris de pasarse al enemigo, pero ahí anda listo el fantasma de su mujer Isabel, que con la ayuda de Hugo le devuelve al buen camino.
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Smocke, que pasa su tiempo libre tallando un largo bastón, esperando descubrir a su tiempo lo que el bastón va a querer ser finalmente (este bastón me recuerda un poco a Jack, quien desde que vino a la isla por segunda vez anda esperando a descubrir en alguna repentina revelación para qué demonios ha venido), se decide entonces a intentar convencer a Sun, pero con la mala suerte de que se deja robar mientras tanto a Jin de su campamento, a manos de Zoe, la segunda de a bordo de Widmore, llegados recientemente a la isla en un submarino. Y junto a Widmore otra pieza importante entra en el juego en la persona de Desmond, que es a su vez secuestrado por Sayid, segundo de a bordo de Smocke, y encerrado en un pozo a la espera de su ejecución.
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Observemos que Smocke a algunas personas les ha ofrecido decidirse a seguirle o no, matándolas si decidían que no (la gente de Bram y la gente de Dogen), pero a otras personas las deja verdaderamente libres de decidirlo, sin atreverse (o sin poder) matarlas. Richard (aunque recibió unos buenos golpes), Ben y Sun le rechazan y Smocke no les hace nada (bueno, está por ver si le produjo a Sun la afasia, al menos indirectamente sí fue la causa de que se golpeara en la cabeza). No sabemos si en esta categoría entra Desmond (mereciéndose un buen golpe al caer al pozo, por no tenerle miedo, pero sin poder ser asesinado por él directamente). Tampoco es que Smocke le ofreciera al escocés que se uniera a su grupo, se ve que a éste no lo quiere cerca ni en pintura. Es posible que todos estos tengan en común el que han sido tocados por Jacob, recordemos que éste incluso se abrazó a Ben en su muerte. Pero tenemos aún la incógnita sobre lo que puede significar el toque de AntiJacob: Claire ha sido abofeteada por él y Sawyer le agarró fuertemente de la mano para salvarse al caer por la escalera del acantilado, pero Sun y Kate han rechazado claramente coger su mano, al contrario que Desmond que la coge sin problemas cuando se la ofrece al desatarle. En todas estas personas se cumplen unas reglas del juego, por las que al parecer Smocke sólo puede intentar convencerlas de buenas maneras, porque sí le siguen debe ser voluntariamente y si no deben ser respetadas. (Probablemente Ilana no pertenecía a esta categoría, recordemos que al visitarla Jacob llevaba guantes para no tocarla directamente).
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Un evento inesperado sacude el campamento de la playa cuando Ilana salta en pedazos, de forma que este grupo se divide, decidiendo Hurley (por influencia ¿buena o mala? del espíritu de Michael) que deben ir a hablar con Smocke. Richard, Ben y Miles se van a buscar dinamita a Villa Otros, pero Sun, Frank y Jack acompañan voluntariamente a Hugo al reencuentro de sus antiguos compañeros. Smocke se encuentra así de pronto con que acuden a él por su propio deseo todos aquellos a los que estaba esperando (aunque aún le falta Jin), cuando Zoe llega al campamento para darle un ultimátum (muy parecido al que él mismo lanzó en su día a los habitantes del templo: ‘de aquí a la puesta del sol o cumplís nuestras condiciones u os atacamos’). Al rechazar los términos del ultimátum (cargándose el walkie-talkie con su místico palo) AntiJacob acepta que dé inicio la famosa guerra que tanto nos han anunciado.
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Y es aquí cuando se va a comprobar la solidez de sus reclutamientos: Sawyer lleva tiempo planeando traicionarle y Kate (a quien Smocke había intentado acercarse confesándole lo mal que lo pasó de pequeño con una madre loca) está en el ajo desde el principio. Sun, Frank y Hurley (recién llegados y sin ocasión de haber sido convencidos) se unen en el velero a la expedición de huida de la isla, junto con Jack (aunque éste se lo está pensando), mientras que Claire, inicialmente fiel a ‘su amigo John’, parece dejarse convencer por Kate de que irse con ellos es la mejor manera de recuperar a Aaron. Un obús widmoriano se carga a otros cuantos seguidores de Smocke en la playa (se ve que a los Otros que reclutó en el templo los necesitaba como carne de cañón, o “redshirts” como dicen los angloparlantes), por lo que sólo tras la primera batalla Smocke se queda con varios peones de estos innombrados, pero una única pieza de valor (¿o dos?) en su bando.
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¿Quién es pues el último recluta? ¿Se trata del último reclutado?... que sería Jack si hacemos caso a Claire, sólo por haberle escuchado... ¿o se trata del último seguidor de cierta categoría que le queda a AntiJacob?... que puede ser Sayid si aún le sigue fiel, o Claire haciendo de infiltrada suya entre los del velero, o Jack, quien en un extraño giro de acontecimientos, se puede haber pasado voluntaria o involuntariamente al bando del enemigo. Veamos con algo más de detalle la situación de estos tres ‘reclutados’.
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Sayid, desde el día famoso del ataque al templo ha vivido situaciones parecidas (aunque a veces opuestas) a las que vivió en su día Ricardo. Él también cree haber muerto y estar ante una nueva oportunidad en la que AntiJacob le ofrece recuperar a la mujer de su vida, anteriormente fallecida. De hecho Sayid acababa de atacar al monstruo de manera similar a como Ricardo atacó a Jacob (quien aún no había muerto nunca y podía ser matado de esta guisa, no así su enemigo, quien al parecer fue ‘despojado de su humanidad’ por el mismo Jacob). Ambos dejaron hablar primero a la persona que iban a matar y acabaron cambiando de bando (Sayid enviado por Dogen se va con Smocke, Ricardo enviado por AntiJacob se queda con Jacob). Pero mientras que Jacob envía a Ricardo a explicarse ante quien le enviaba con una piedrita blanca, AntiJacob envía a Sayid a por Dogen y Lennon armado con una daga y con órdenes de matarlos si quiere volver a estar con Nadia. Sayid obedece las órdenes y con su doble asesinato parece sellar su suerte volviéndose irremisiblemente malo, como confiesa poco después a Ben junto a la fuente de la vida que los había revivido a ambos.
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Pasa después a un estado de especial insensibilidad, en el que ni se inmuta cuando Kate es atacada por Claire, y sigue obedeciendo a Smocke al traer a Desmond desde la Hydra a su campamento (matando a un par de personas durante esta misión, pero dejando escapar a Zoe con vida). Recibe entonces la orden de ejecutar al especial escocés, con lo que tenemos de nuevo un personaje enviado por AntiJacob a matar a otro, y aunque esta vez no se le ha advertido, nos damos cuenta de que para cumplir bien la orden mejor no debería haberle escuchado. No sólo sabe Des defender su causa de palabra con plena eficacia, invitando a su verdugo a reflexionar sobre las explicaciones que tendrá que dar algún día a Nadia (lástima que nadie indicara a Michael a tiempo lo difícil que le sería luego contarle su hazaña a Walt), sino que no olvidemos que el ahora insensible Sayid había sido en su momento su fiel compañero de fatigas en el carguero (nada menos que su incondicional colaborador en la famosa llamada de “La Constante”).
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Durante mucho tiempo Sayid ha peleado contra la tendencia a convertirse en un asesino, y si bien se dio por vencido entregándose a este al parecer inescapable destino al disparar al joven Ben y después (ya supuestamente en otra vida, tras haber sido revivido) al matar a Dogen y a Lennon (y aún más supuestamente en otra vida u otra realidad al matar x-Sayid a x-Keamy en L.A.), se ve que aún queda algo bueno dentro de él al perdonarle la vida a Zoe y (con toda probabilidad) perdonarle la vida a Desmond también, traicionando así definitivamente a su diabólico amo y perdiendo con ello la prometida recompensa. Y esto viene a ser lo que decidió Ricardo también: renunciar a volver de una forma antinatural con Isabel, porque no quería convertirse en un asesino para AntiJacob.
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¿Era por tanto reversible el camino hacia la negrura total de corazón al que había sido ya condenado Sayid en el templo? ‘Nada es irreversible’ nos dijo ya la serie por boca de Jack en el inicio de la temporada y Hurley nos recuerda en este episodio que hasta Anakin Skywalker pudo volver del lado oscuro, dejando atrás la negritud de Darth Vader. [Excurso sobre Star Wars: Ha sido discutido hasta la saciedad por los fans por qué Sawyer no reconoce el nombre de Anakin, cuando claramente sabe quiénes son Chewbacca, Han Solo y hasta Jabba. Esto se explica fácilmente si James vio de pequeño las tres primeras pelis de la saga (1977, 1980, 1983), pero ya de mayor, dedicado en cuerpo y alma a estafar a la gente y a buscar al que estafó a sus padres para su venganza personal, no tuvo mucho tiempo para ir a ver “La amenaza fantasma” (1999) y “El ataque de los clones” (2002) mientras que nunca tuvo realmente oportunidad de ver “La venganza de los Sith” (2005). En la trilogía original se llega a mencionar un par de veces el nombre de Anakin, pero es un nombre fácilmente olvidable para quien no ha visto las tres películas posteriores/anteriores].
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Dado que la escena entre Sayid y Desmond recuerda a la de Ricardo con Jacob, podríamos pensar que entre los poderes de Desmond (con los que tendrá algo que ver su extraña serenidad y su imborrable sonrisa) está la posibilidad de revertir el proceso de ‘infección’ de los ‘reclamados’ (tampoco estaría de más que las aguas del templo revivieran a Dogen y Lennon, ‘deshaciendo’ así su asesinato, como ‘deshicieron’ en su día la inminente muerte de Ben). Quizás fue esa influencia desmondiana la que permitió a Sayid en su momento perdonar la vida a Zoe y, unida además a su persuasivo discurso, le ha permitido ahora verdaderamente la opción de no tener que matar tampoco a su viejo amigo, por lo que podría haber iniciado el camino de redención hacia el lado luminoso de la fuerza, estoooo.... hacia el bando de las piezas blancas de la isla. En esta tarea de posibilitar una verdadera opción a las personas, Desmond se nos va pareciendo cada vez más a Jacob (¿no será él el definitivo candidato?) mientras que Sayid podría ser ahora más bien su primer ‘recluta’ al lado de los buenos. ¿O ha matado a Desmond y es el último ‘recluta’ que le queda a AntiJacob?
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Estudiemos ahora el caso de Jack (y de paso un poco el de Claire): El buen doctor se aviene a escuchar a Smocke en un careo entre ambos a solas, porque Hurley había dicho que venían para hablar con él (de todas formas todo obediente y respetuoso lo consulta con Hugo para ver si es eso realmente lo que debe hacer). Tras aclararse un poco sobre la sospecha que tenía respecto a las apariciones de su padre y escuchar de esta nueva versión de Locke exactamente lo contrario de lo que siempre escuchó de aquél (que debían irse todos de la isla), Jack es saludado amablemente por su hermana Claire (aunque ésta más tarde le echa solapadamente en cara que la dejaran abandonada cuando se fueron de la isla). Claire está de parte de John (quien tomando la forma de su padre vino a cubrir en su día el vacío que esta muchacha tenía de familia) y ahora está encantada de que se les una Jack, su hermano mayor, por lo que le sienta como un tiro que éste la vuelva a dejar atrás cuando se marchan a escondidas siguiendo el plan de Sawyer.
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Pero vamos por partes. Jack está atento a lo que la isla quiere de él (muy al estilo lockiano), pero mientras tanto acepta gustoso seguir la iniciativa de sus compañeros (también Locke aceptó durante mucho tiempo el liderazgo de Jack): ha obedecido antes a Hurley y ahora sigue sin problemas las instrucciones de Sawyer (con gran sorpresa de éste). Sin embargo no acaba de parecerle buena idea lo de irse de la isla, precisamente después de todo lo que le costó volver. Está convencido de que vino por una razón, y hasta que no vea claro que ha cumplido lo que sea que vino a hacer no va a querer irse. Y por lo que él entiende (que ha tenido para ello ocasión de escuchar a Ilana y a Richard explicar lo que se debe hacer respecto a AntiJacob, cosa que Sawyer desconoce) si Smocke quiere que se vayan, precisamente deberían quedarse. La conversación de Jack y James en el barco parece reproducir antiguas conversaciones entre John y Jack. Y si antes se enfurecía tanto el doctor contra el explorador que le hablaba de una extraña fe, el pragmático Sawyer no está dispuesto ahora para nada a aguantar más tonterías del ‘iluminado’ que les pidió hace unos días (o hace unos años según se mire) que explotaran una bomba atómica, cargándose en el proceso a la que iba a ser su mujer. Sin ninguna paciencia para oír un idioma que no habla (“I don´t speak destiny”, replicó sarcásticamente a Jack en su conversación pre-paliza en “El Incidente”), el rubiales pide a su rival que o deja de hablar así o se va del “Elizabeth” (el famoso velero que Libby dejó a Desmond, con el que éste naufragó frente a la isla para ser luego reparado por Kelvin y usado de nuevo por Des, y que los Otros finalmente requisaron por orden de Ben cuando Sayid, Sun y Jin se fueron de expedición con él).
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La escena en que Jack, tomando finalmente la decisión a la que le insta Sawyer, se tira al agua desde el barco está cargada de resonancias y simbolismos a varios niveles:
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- Cuando Michael, Sawyer, Jin y Walt escapaban de la isla en una balsa, siendo Michael el capitán de a bordo, Sawyer se lanzó al agua cuando hizo falta para recuperar el timón; pero luego perdieron a Walt y Mike le echó las culpas de esto a James, queriendo incluso expulsarle de su balsa cuando apenas quedaban de ésta unas pocas piezas flotantes. James actuó entonces dos veces de forma heroica, jugándose la vida entre los tiburones, por mantener a los dos sanos y salvos, comprendiendo la desesperación del padre que acababa de perder a su hijo. Ahora es Jack quien comprende que James le eche las culpas de la muerte de Juliet y que apenas soporte su presencia (aunque ha hecho el esfuerzo de invitarle a bordo), y al tirarse del barco sólo quiere hacer lo que debe hacer (cumplir con su destino) porque cree que es lo mejor para todos. Jack ya no va de líder, ya no quiere convencer a todos de lo que hay que hacer o no, permite que James guíe al resto del grupo para irse de la isla o lo que sea que hayan decidido (ni siquiera le discutió la presencia en el grupo de Sayid o Claire), pero él sencillamente, ante la disyuntiva que le plantea el que es reconocido como capitán de la expedición (hasta Lapidus le llama “captain”) decide irse porque es lo que en conciencia cree que debe hacer. Ni siquiera puede ya quedarse por Kate, porque también se ha desprendido ya de su necesidad de ella, porque ha aprendido a respetar que la relación entre ellos no funcionó y debe dejarla en libertad.
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- Y con esta reflexión nos resuena profundamente el paralelismo más claro de esta escena: con el momento en que Sawyer se lanzó al mar desde el helicóptero. Lo hizo porque sus compañeros lo necesitaban (supuestamente para salvarse, aunque luego dudó por un tiempo de si habrían muerto en la explosión del carguero), pero lo hizo sobre todo como una renuncia interior a Kate, porque la pecosa le había demostrado que se interesaba mucho más por Jack (a su parecer, pues se había dirigido antes al doctor que a él cuando se reencontraron junto al helicóptero al volver de buscar a Hugo en la Orquídea), y porque no confiaba en poder mantener una relación seria con ella si volvían a la civilización. Es ahora Jack el que deja que sus amigos se vayan sin él porque no ve claro lo que él tiene que hacer en la civilización (ya sabe que allí no le fue bien) y porque ha renunciado a Kate. (Por su parte Kate pide a Sawyer volver a buscar al doctor, lo cual ya le pidió al escapar ambos de la Hydra, y al irse luego con Sayid y Locke a rescatarle a Villa Otros, y también cuando estaban Sawyer y Juliet escapando de la isla en el submarino –que es la vez que más le duele–, por lo que le dice bien clarito esta vez que ya está bien de volver a buscar a Jack, que no piensa volver a hacerlo).
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- El barco entre las dos islas simboliza también un estado de tránsito o transición entre dos realidades. La zambullida de Jack en el mar recuerda de algún modo aquella super-zambullida de la cámara (con efectos especiales de dudosa eficacia) desde la altura de vuelo del Oceanic 815 hasta la isla sumergida bajo el mar, en el inicio de la temporada. Entre ‘isla’ y ‘civilización’ Jack escoge la isla, pero entre ‘estrellarse el avión’ o ‘llegar a Los Angeles’ Jack parece escoger la realidad original en vez de la alternativa (aunque en este momento no es en absoluto consciente de eso, ni sabe por supuesto nada de su hijo David). Igual que se quiso tirar de un puente en Los Angeles porque ni sobrevolando cada fin de semana el Pacífico conseguía ‘volver’, ejecuta ahora el salto que entonces ‘la isla’ no le dejó hacer, y en ese salto es cuando realmente opta por quedarse para siempre. Ben le dijo en aquella habitación de hotel (tras recoger el cadáver de Locke en la funeraria) que metiera en la maleta todo lo que le fuera más querido porque no iba a volver jamás a su casa y Jack obedeció sin rechistar. Nuestro doctor está preparado para quedarse en la isla en el papel de Jacob si ese es su destino.
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¿Pero es ése su destino? ¿No será que Desmond está más preparado que él para ser Jacob, y como además quiere volver con Penny se las apañará para resolver la situación con AntiJacob y volver a casa cuanto antes? ¿No será que al volverse Jack nadando hacia la isla, en vez de ser un creyente como el viejo Locke se ha convertido en un imbécil (como opinaba Smocke de John) que va a ser manipulado por AntiJacob más allá de lo que él cree su destino y a pesar de toda su fuerza de voluntad? Sé que esta opción es dolorosa, pues se trata de nuestro Jack, pero no la descarto, pues esto es Lost y la historia de la realidad alternativa está a punto de dar un terrible vuelco a todas las cosas, de forma que la cosa se va a liar tremendamente antes de llegar a un final totalmente inesperado y esperamos que totalmente apoteósico (aunque algo agridulce probablemente).
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El caso es que en la playa Smocke espera a Jack con los brazos abiertos, y le recoge tras volar por los aires, al igual que en su día Sawyer recogió a Claire de una explosión similar (pasando a partir de aquella noche a convertirse en la extraña Claire 'amiga' de AntiJacob). En esta situación el monstruo le declara que ‘está con él’, dando por sentado que Jack es la pieza que le queda para hacer su juego. Ya sabe que Sawyer se ha ido con los demás, pero él ya influenció a Claire con venenillo anti-Kate en su momento, por lo que la salvaje rubita aún podría cargárselos a todos ellos si se le presenta la oportunidad. Y probablemente sospecha AntiJacob que ha perdido a Sayid, pero nada de eso le importa si tiene entre sus redes a Jack. Esperamos que sus repetidas sesiones de contemplación oceánicas hayan dotado a nuestro doctor de la serenidad necesaria para luchar internamente contra las fuerzas de la oscuridad. De todas formas, aunque los del “Elizabeth” son apresados por Zoe (tras el superesperado reencuentro entre Sun y Jin en la peligrosa línea entre los postes sónicos), aún están Richard, Ben y Miles en la isla bien convencidos de que deben luchar con todos los medios posibles contra AntiJacob, y esperamos que también Desmond y un renovado Sayid se puedan unir pronto a esa facción (o liarla parda por su cuenta).
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Y si hemos visto a Locke salvando a Jack en la playa de una inminente explosión, en la realidad alternativa encontramos a x-Jack salvando a x-Locke en el quirófano en una operación. El doctor reconoce en el espejo (donde primero se refleja él) el rostro de su anestesiado paciente como aquel parapléjico que le habló de su padre en la oficina de Oceanic en el aeropuerto. De nuevo pasa por el hospital alguien que estuvo con él en el vuelo de vuelta de Sydney (ha visto ya por allí a Desmond, quien se había sentado a su lado un rato, a Charlie, a quien salvó de morir asfixiado, y a Sayid, quien le ayudó a salvar a Charlie a bordo del avión). De hecho este paciente es alguien a quien él le había prometido una consulta gratuita, para ver si podría arreglarse lo de su espalda (cuando le dijo lo de ‘nada es irreversible’), porque x-Locke le había consolado de la pérdida de su padre, diciendo que no le habían perdido a él sino sólo su cadáver. Sé que este x-Locke nos cae a todos bien, pero tengo yo una sospechilla creciente de que sea Smocke escapado de la isla (parece que eso es lo que ha creído x-Sun, despertada a la conciencia interrealidades por su experiencia cercana a la muerte) y esperando para hacer de las suyas, por lo que su situación en el quirófano a manos de Jack me recuerda a cuando éste operaba a su archienemigo Ben. A lo mejor por eso le atropelló Desmond, para ponerle en esa situación (o matarle, vaya). Lo que también me indica que quizás el cadáver de x-Christian no se perdió por casualidad, y lo tiene AntiJacob por ahí de reserva por si le falla el cuerpo de x-Locke (bueno, Christian tiene que salir antes o después, no van a terminar la sexta temporada sin sacar a nuestro más famoso fantasma ni una vez). Podemos por tanto esperar o un milagro de x-Jack (como cuando operó a Sarah) devolviendo el uso de sus piernas a x-John, o una terrible situación en la que recuperando la conciencia de la isla decide matarlo en el quirófano y entonces queda fatal en el hospital, etc.
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El caso es que precisamente nos encantaría que a x-Jack le fuera bien. La relación con su hijo David va genial y acaba de encontrarse con su semihermana x-Claire, lo cual pinta bien para que ésta se quede con Aaron al aceptar su parte de la herencia de su padre y descubrir que además tiene una semi-familia en Los Angeles. Y el caso es que x-Desmond ha estado favoreciendo todo esto, luego no parece que su objetivo sea cargarse esta realidad ¿verdad?
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Pero (exceptuando el caso idílico de Jin y Sun, ya que ambos han escapado milagrosamente de la emboscada que les tendió Paik con Keamy, salvándose incluso el bebé, y están libres para vivir juntos si quieren el resto de sus días en América) a los otros x-losties quizás no les va tan bien: Sayid y Kate han sido arrestados y están a la espera de juicio por sus crímenes, y Sawyer ha visto descubierto su secreto por parte de esta prisionera que le resulta tan atractiva. No sé si la manzana que Sawyer ofrece a Kate en la comisaría será indicativa de que van a ser Adán y Eva en la isla, pero en la realidad alternativa Sawyer le tiene bien echado el ojo a esta pecosa (por mucho que se empeñe en que él es poli, ella probablemente no es en este caso una asesina, y de hecho ya se casó nuestra Kate con un poli en la realidad original una vez). El caso es que ya puede darse prisa x-Juliet (donde quiera que esté, siendo probablemente la madre de David) en invitarle a tomar a escote un café.
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Han salido también con los demás en este episodio x-Miles y x-Ben, quienes probablemente tendrán que encontrarse para que x-Ben denuncie a x-Desmond por el atropello de x-Locke. Pero nos han faltado x-Hurley, x-Charlie, x-Daniel y x-Charlotte. Como sorpresa hemos encontrado que x-Ilana Verdansky es la abogada que lleva los papeles de la herencia de Christian Shephard, mientras que también es amiga de Desmond y tiene su oficina en la misma planta que la Agencia de Adopciones que iba a visitar Claire (mucha coincidencia ¿no?, ¿o fue Desmond el que apañó la cita de Claire con una agencia inventada para abordarla en esa ocasión justo al lado del despacho de Ilana?)
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Nos faltan aún Richard y Frank en la realidad alternativa, y yo creo que podrían aparecer ambos, pues si las realidades se bifurcaron por la explosión de 1977, Richard ya estaba en la isla desde bastante tiempo antes. Si hubo un momento en que Ethan, Roger, Ben y Chang salieron de allí, también pudo salir Richard antes de que se hundiera y estar por Los Angeles para encontrarse con nuestros x-losties. Si es así querrá decir que no ha envejecido y será por tanto prueba viviente de que en esa realidad también ha influido Jacob (¿o sería x-Jacob?)

domingo, 25 de abril de 2010

6.12. Todos quieren a Hugo

Está claro que x-Hurley es un tío genial que se ha ganado el cariño de mucha gente. Es una suerte haber ganado la lotería y que sus restaurantes de pollo frito hayan tenido tanta aceptación en todo el mundo, pero además se ve que el hombre es buena persona y se dedica a donar grandes cantidades de dinero a causas benéficas, como al museo en el que trabaja el bueno de x-Pierre Chang (quien se conserva bastante mejor que x-Roger Linus, aunque quizás el padre de Ben fuera como unos diez o quince años mayor). El caso es que el adinerado señor Reyes, rodeado del aplauso de mucha gente y aclamado como ‘faro de luz’ para los que se cruzan con él, da nombre a una nueva ala del museo de ciencia natural y se lleva de recuerdo un trofeo con la forma de un dinosaurio, lo cual no impide que su madre le riña, como a un niño pequeño, porque no acaba de encontrar novia.
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Mientras tanto, en la isla, no sólo encontramos a nuestro Hurley de siempre apenado junto a la tumba de su amiga Libby, sino que se encuentra algo abrumado con la responsabilidad, totalmente nueva para él, de actuar como ‘faro de luz’ para un grupo bastante desorientado.
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El mismo Hugo Reyes que ingresó en Santa Rosa tras volverse catatónico por el hundimiento de una plataforma en la que murieron dos personas, quien, después de superar aquello, ganó la lotería pero tenía miedo de la mala suerte que acompañaba a los números ganadores, y quien, al volver a la civilización después de su accidente en el Pacífico, prefirió ingresar nuevamente en el psiquiátrico debido a la desorientación producida por las frecuentes visitas de sus amigos muertos, este mismo Hugo se encuentra ahora en una situación totalmente nueva en la que sus compañeros recurren a él para que les sirva de orientación. Pero él no sabe muy bien qué es lo que debe decidir.
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Le encantaría que también Libby viniera del mundo de los muertos alguna vez a hacerle compañía, pero no, tiene que ser precisamente Michael (el traidor que disparó a su chica) quien, de entre la comunidad de espectros susurrantes isleños (al parecer aquellos que no han podido avanzar), se acerque a darle consejos. Y es que el liderazgo de Ilana no acaba de ser suficiente, de hecho, la pobre, en vez de un consistente faro de luz no pasa de ser más que un breve fuego de artificio (se ve que su entrenamiento como protectora de los candidatos no incluyó instrucciones para manejar dinamita estropeada). Tanto Richard como Ilana habían confiado durante años en la orientación de Jacob, quien ahora (por la desgraciada circunstancia de hallarse muerto) ha elegido a Hurley como su portavoz. Pero ellos sabían muy bien que su místico líder solía ser bastante críptico y no daba demasiadas explicaciones, ostentando como especial marca de la casa el dejar a sus elegidos decidir por sí mismos lo que iban a querer hacer. Por eso nuestro Hugo, que siempre se ha sentido más a gusto como fiel seguidor de instrucciones ajenas, se encuentra algo perdido ante la necesidad de decidir por los demás, echando de menos que el omnisciente Jacob se le aparezca más a menudo.
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Sin embargo, traumatizado en su momento por la explosión de Arzt y alucinado por el intento de suicidio común entre Richard y Jack en el Black Rock hace apenas un par de días, la volatilización de Ilana ante sus ojos le deja bien clarito que no está dispuesto a que nada de eso pueda volver a ocurrir. Recordemos que (en el episodio nominalmente opuesto, “Todos odian a Hugo”) tras la primera exploración de la estación Cisne, el bueno de Hurley recibió la responsabilidad sobre la despensa que allí había, lo que le hizo temer que sus decisiones le ganarían más de una enemistad, de modo que decidió acabar de una vez con toda aquella comida utilizando un poco de dinamita, aunque Rose le disuadió a tiempo de semejante disparate. Esta vez toma una decisión parecida, pero bastante más acertada: dada la inclinación dinamitera de sus compañeros y que ahora los muertos confían en él para que salve las más vidas posibles, lo primero es terminar con semejante fuente de desgracias, de modo que directamente acaba con toda la carga explosiva que albergaba el viejo barco, haciendo saltar a éste por los aires.
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No sabemos por qué llega después a la conclusión de que, en vez de empeñarse en estropear el avión como defiende Richard (a quien seguirán Ben y Miles), deben acudir a parlamentar con el falso Locke. Está claro que Jacob no le ha dicho nada de eso, ni tampoco Michael (quien no sabemos si es de fiar, por mucho que Hurley haya aprendido a confiar más en los muertos que en los vivos) y la decisión resulta sospechosamente cercana a lo que está esperando Smocke desde hace días, seguro de que el resto de candidatos vendrían a él antes o después. Podría haber aquí en juego algún misterioso destino o manipulación, o quizás únicamente una acertada adivinación del experto conocedor de la naturaleza humana que parecería ser el hombre de negro. El caso es que Hurley está actuando desde su buen corazón y Jack (en la nueva faceta que está desarrollando desde que contempló largamente el océano junto al faro de Jacob) ha decidido que va a dejarse guiar por él (seguidos ambos por sus amigos Sun y Frank). Por un lado pensaríamos que no es la estrategia más adecuada para afrontar al mismísimo mal encarnado (lo que más le preocupa al bueno de Hugo es cómo se rompe el hielo con un monstruo de humo negro), pero quizás precisamente por eso sea una estrategia acertada. Puede ser que sólo una persona inocente y fundamentalmente buena sea capaz de desarmar al diablo que reina en nuestra isla perdida.
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De momento, actuando como líder de los cuatro, Hugo entra valientemente en el campamento del monstruo y le ofrece una tregua: no habrá ataques entre unos y otros. Smocke acepta y le entrega un puñal en prenda, de modo que, sin violencia (como probablemente requieren las reglas), ha conseguido reunir a todos los candidatos (excepto Jin, en caso de que él sea el Kwon número 42, ya que Widmore se lo ha robado) y, como premio, se ha encontrado también con un piloto para su avión. Aunque de momento, parece que es Jack quien atrae especialmente su atención...
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Pero recordemos aquí que este Smocke tan aparentemente pacífico, unas horas antes de la esperada reunión de candidatos en su campamento, había tenido que lidiar con una imprevista sorpresa. Su fiel Sayid había capturado para él al recién llegado Desmond, en su nuevo estado de ‘iluminación’ por el cual no parece inmutarse por nada (de hecho su estado anímico es tan raro como el del insensible Sayid, aunque más apacible, mostrando una especie de paz interna inalterable parecida en cierto modo a la forma de ser de Jacob). Smocke se lleva a Desmond de paseo hasta un cierto pozo con malignas intenciones, encontrándose de camino al misterioso niño rubio (algo más crecido y con el pelo más oscuro, ¿o será un hermano del niño que vimos en “The Substitute”?) Pero como el colega escocés ni se sorprende ni se asusta, Smocke, harto de tanta indiferencia (ya os digo, seguro que le recordaba a su querido enemigo de toda la vida), no duda en lanzarle pozo abajo.
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Yo no creo que éste sea el pozo de la Orquídea, sino otro, dotado igualmente de extraordinarias propiedades electromagnéticas (oye, a lo mejor tiene una rueda congelada para pasar a la otra realidad en vez de para dar saltos en el tiempo). Sea lo que sea, sabemos que las intenciones de Smocke no eran muy buenas (de acabar con Desmond por lo menos), pero todos creemos que esta especialísima pieza del juego no puede destruirse tan fácilmente (hay quien compara su situación con la de Locke cuando cayó a la fosa de los muertos de Dharma con un tiro en el no-riñón). En todo caso una de las preguntas claves es si Desmond sabía quién era este ‘John Locke’ y, viceversa, si Smocke sabía con quién se enfrentaba en la persona de Desmond. Cuestión importante para intentar entender la acción paralela que hemos visto desarrollarse ‘al otro lado del espejo’:
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Un elegante x-Desmond observa desde su coche la salida de profesores y escolares del instituto donde enseñan x-Ben y x-John. Mientras que el Dr. Linus no duda en interrogarle por su actitud sospechosa, el escocés no pierde de vista al paralítico, hasta que dirigiéndose hacia él a gran velocidad, arrolla con su vehículo la silla de ruedas. La imagen de la cara ensangrentada de x-John parece demostrar una cierta conciencia de un despertar, similar al que mostraba tras su caída del octavo piso en nuestra realidad de siempre al ser tocado por Jacob. ¿Es Desmond una especie de nuevo Jacob, intentando suscitar experiencias especiales (al estilo radical de la que Charlie le indujo a él) en cada uno de los pasajeros del vuelo 815 de Oceanic? ¿O acaso ha muerto nuestro Des en el pozo y su versión alternativa no ha hecho sino intentar vengarse del que tan traicioneramente le arrojó al abismo (sin saber que no se trataba del mismo Locke)? Existen además varias interpretaciones diversas de los fans (¿no será este x-Locke tan seguro de sí mismo una nueva encarnación de Anti-Jacob?), pero en suma, nos encontramos ante una de las escenas más impactantes de la serie. Que uno de nuestros protagonistas preferidos atropelle tan cruelmente a un personaje discapacitado es un hecho tan imprevisible como lo fue en su día el disparo de Sayid al pequeño Ben. Esperaremos impacientes a saber el resultado de ambos inusitados ataques...
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Y he dejado para comentar al final la conmovedora historia de amor entre x-Hurley y x-Libby. Sin llegar al insuperable nivel de romanticismo de la pareja reina de Perdidos (Penny y Desmond), la verdad es que la relación entre el rey del pollo frito y la dama del manicomio se muestra capaz de superar toda clase de barreras hasta llegar a recrear la famosa cita en la playa que tan funestamente fue frustrada por Michael, culminando en un beso de amor por el que Hurley recuerda a su añorada novia perdida. La joven x-Libby (quien al parecer no iba en el vuelo de Oceanic esta vez) se había sentido extrañamente atraída por el magnate de los negocios que aparece en los anuncios de Mr. Clucks. Contra lo que le dicta el sentido común, le parece reconocer un vínculo especial con él, como el de una posible alma gemela. La muchacha ingresa a voluntad en un psiquiátrico para controlar este extraño impulso, descubriendo en Santa Rosa aún más elementos que le recuerdan a Hurley. Cuando éste acude a verla, intrigado por la devoción que inspira en una bella demente (e impulsado por la atinada intervención del ‘facilitador’ de experiencias inter-realidades, señor Desmond Hume), ambos deciden explorar más a fondo la posibilidad de mantener una relación, desembocando así en la bonita escena de la playa.
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Los seguidores de la serie necesitábamos ver de nuevo a Libby, igual que Hurley necesitaba volver a encontrarse con ella, y su aparición en la realidad alternativa resulta bastante satisfactoria. No puedo, sin embargo, dejar de pensar en el paralelismo que me suscita el encuentro de x-Des y x-Hugo a la mesa de Mr. Clucks con aquel (en el episodio final de la segunda temporada) en el que Libby pagaba un café a Des en Los Angeles. En aquel caso parecía ser ella la que ‘facilitaba’ a Desmond el velero para llegar a la isla, por lo que se podía sospechar que formara parte de la conspiración de controladores del especial destino de nuestro escocés (junto con la señora Hawking y el hermano Campbell). Como también supimos enigmáticamente de su presencia en Santa Rosa y sabemos ahora que Hurley es, si no tanto como Desmond, también bastante especial en el curso que están teniendo los acontecimientos, aún se podría adivinar en Libby un papel similar al de Eloise Hawking-Widmore, aunque quizás de menos responsabilidad. Sin embargo esta posibilidad probablemente no llegará a desarrollarse ya en los pocos capítulos que nos quedan. (No me importaría que quedaran algunas cosas como estas un poco en el aire, en la medida en que se lleguen a insinuar permitiendo que los espectadores suplamos con la imaginación las posibles historias de relleno marginales).
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En mi opinión, todas las temporadas de Perdidos han tenido de una manera u otra a Jack como el protagonista principal, pero en cada una de ellas otro de los personajes ha sido llamado a detentar el rol decisivo a la hora de definir el itinerario especial de ese conjunto de episodios. En la segunda temporada fue Locke (con la cuestión de la tecla del Cisne), en la tercera Juliet (en su cuestionamiento interior de fidelidad o infidelidad a los Otros), en la cuarta el protagonista secundario indiscutible fue Ben (controlando sutilmente la situación desde su cautiverio hasta mover finalmente la rueda congelada, autoexiliándose de la isla) mientras que en la quinta fue nuestro Sawyer quien lideró la forma de afrontar la situación resultante de los diversos viajes en el tiempo. Del mismo modo en la sexta temporada estamos siguiendo poco a poco el crecimiento de Hurley en su capacidad de liderazgo (mientras que Jack se aclara y Widmore y los demás se deciden a hacer algo).
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No sabría decir si en el momento en que los hemos dejado en la isla todo el mundo quiere o no quiere a Hugo, pero creo que este muchacho ha sabido estar a la altura de las circunstancias descubriendo en sí mismo las agallas suficientes para afrontar sus miedos y seguir su propia intuición dado el curso de los acontecimientos. Jack y los demás le han hecho el enorme regalo de su confianza, pero tras seguir los planes de Ben para traerlos a la isla, de Sawyer para manejarse en los tiempos de Dharma, de Daniel para explotar la bomba y de Hurley para ir al templo, al faro y luego hasta Locke, creo que ahora es de nuevo el turno de Jack, quien debe afrontar el liderazgo en el tercio último de esta temporada final. Ahora es cuando debe mostrarnos si (como dice Jacob), tiene lo que hay que tener (o si más bien tenía razón su padre Christian), y si va a saber liderar a los candidatos (y compañía) frente a Smocke, mientras que Widmore y Jin (desde la Hydra), Richard, Ben y Miles (desde Villa Otros) y Desmond (desde las profundidades) ejerce cada uno la función que Jacob (en su sabio estilo de ‘dejar hacer’) les ha asignado en el tablero de juego en el que, al parecer, se juegan la salvación del mundo.

lunes, 19 de abril de 2010

6.11. Felices para siempre

Tras un accidente mortal provocado por las prisas en preparar el generador (y que nos muestra las consecuencias de la descarga electromagnética –Ǻrmstrong, el conejito blanco, ha tenido suerte esta vez– en alguien menos especial que nuestro Desmond), el indignado escocés es atado a una silla (muchos la encuentran parecida a la famosa silla aparentemente ‘vacía’ de Jacob –¿estaría aquella figura que vimos durante una fracción de segundo durante la visita a la cabaña de Ben y Locke sometida a un especial experimento electromagnético?–), que rompe enfurecido, pero sin lograr librarse de la impresionante descarga, sufriendo algunas fuertes convulsiones seguidas de un alucinante fogonazo. El resultado es que pierde la consciencia por unos segundos, para encontrarse después increíblemente calmado... ¿se le ha derretido el cerebro (como intuye Zoe) o... ha viajado su consciencia a la realidad alternativa, especialmente al momento de su encuentro con x-Penny, en el que se ha desmayado?
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El fogonazo blanco sufrido por Desmond se asemeja totalmente al que vivió en la implosión de la estación Cisne (lo que le hizo viajar mentalmente a su pasado) y al que se nos mostró cuando Juliet detonó la bomba en la misma estación 30 años antes (o 3 años después, según se mire), pero en esta ocasión del Incidente, también el fundido en blanco se resolvió entre las nubes, las que veía x-Jack desde su ventanilla en el vuelo Oceanic 815 y que ahora nos sirven de transición antes de mostrarnos a x-Desmond en LAX, mientras busca en los monitores de la misma línea aérea (sin prestar atención a su reflejo) dónde debe ir a recoger su equipaje. Hurley le indica que vaya a la cinta cuatro, y allí se encuentra con la embarazadísima Claire, a quien ayuda con el equipaje, recibiendo su primera intuición inter-realidades: que el bebé de la rubia australiana es un niño (en el 6x1 no pareció que Des recordara para nada a Jack).
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Con ayuda del servicial chófer, George Minkowski (bastante más sano que cuando le vimos en “The Constant”), el valioso hombre de confianza de Widmore acude a las oficinas centrales de su jefe en Los Angeles para informarle de cómo le han ido los negocios en Sydney. Charles le invita elogioso a una copita de su whisky preferido (en fuerte contraste con la vez en que tanto le humilló en su otra vida como no merecedor de nada) y le pide un trabajito: que acompañe al drogadicto Charlie Pace desde su salida de la comisaría para que no falte al acto benéfico organizado por Eloise Widmore, en el que debe tocar con Drive Shaft junto a su hijo pianista, Daniel. Y lo que parecía una tarea algo simplona se convierte en una odisea que cambiará para siempre su vida, y puede que la de toda la gente, no de un solo mundo sino de ambos mundos paralelos.
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Charlie ha vivido en el avión una experiencia única: durante su ahogamiento con la heroína (del cual le salvó Jack) se hizo consciente de su enorme amor por Claire (aún sin saber el nombre de la dulce rubia por la que sentía algo tan puro y tan estremecedoramente verdadero). Lo sorprendente es que esta especie de visión le resulta más real que todo lo que le rodea, por lo que desde ese momento va a despreciar sus sueños como músico, e incluso a descuidar su propia supervivencia, obsesionado por volver a sentir esa sensación. Desmond, quien parece vivir una vida envidiable (incluido el aprecio de Widmore, que tanto había querido obtener), cree que el rockero está un poco loco, hasta que la experiencia subacuática forzada por nuestro Charlie le hace conectar con aquel momento crucial en “A través del Espejo”, en el que todos sus esfuerzos por salvar una y otra vez al joven británico resultaron finalmente inútiles al decidir éste que debía cumplir su visión de futuro. Charlie murió ahogado anunciando con su mano que el carguero no era el barco de Penny y Desmond recuerda ahora con claridad esa situación aunque no puede entenderla, pareciéndole quizás también excepcionalmente cargada de realidad, más que la vida de cuento de hadas en la que está viviendo.
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Pero el esforzado empleado de Widmore logra en este caso salvar al suicida Pace, y ambos son ingresados en el hospital San Sebastian, donde trabaja Jack. Allí Desmond debe de nuevo someterse a radiaciones (simpático el detalle de que debe apretar un botón, si algo va mal), y éstas le devuelven los ‘flashes’ de realidad sobre la muerte de Charlie, más los recuerdos de su amada Penny y de su hijito al que también llamó Charlie (se puede comprobar en esta colección de fotogramas http://gallery.lost-media.com/thumbnails-1542-page-4.html, que los correspondientes a nuestra realidad de siempre tienen un colorido más vívido que los de la realidad alternativa). En ese momento le importa bien poco la prueba que le están haciendo, e incluso quedar bien ante Widmore, por lo que pulsa el botón, sale del aparato de resonancias y echa a correr a la búsqueda del ‘mediador’ que hizo posible que él ‘sintiera’ esta excepcional experiencia. Charlie se da cuenta de que ha conseguido comunicar su mensaje, y Desmond, totalmente desorientado en cuanto a lo que quiere hacer ahora, decide dejarle marchar sin forzarle a ir al concierto de beneficencia.
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El equilibrado Widmore (desde su despacho presidido por la imagen de una balanza nivelada entre el blanco y el negro) le pide por teléfono que informe personalmente del fracaso de su gestión a la irascible señora Widmore, y de nuevo la serie nos regala un misterioso encuentro entre el especial Desmond y la intrigante Eloise.
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Charles y Eloise son un matrimonio en esta realidad, y junto a su hijo Daniel forman la familia Widmore. Es Penny la que se ha quedado aparte esta vez, por su apellido Milton se supone que es hija de Charles (Dan dice que es su medio hermana en la versión original, su hermanastra en la versión doblada) y de alguna señora Milton (entiendo que Penny es mayor que Daniel, por lo que probablemente procede de un enamoramiento de Charles previo a su relación con Eloise o al menos anterior a su matrimonio con la misma).
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(Observación aparte: El entorno donde se está preparando la fiesta benéfica de los Widmore es claramente el terreno del Bishop Museum, museo en el norte de Honolulu, donde pasé bastante tiempo sacando fotos durante un viaje que hice el año pasado a Hawaii, puesto que ese edificio aparecía, supuestamente junto al Támesis, en el episodio “Flashes Before Your Eyes”, uno de mis favoritos. Este recuerdo me emocionó bastante durante toda la secuencia, aparte de otras muchas alusiones a aquel épico encuentro entre Desmond y la entonces joyera).
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El comportamiento de Eloise en su encuentro con Desmond es, de nuevo, completamente alucinante. Tras una primera sorpresa se deshace en amabilidades hasta que se da cuenta que anda buscando a Penny. Es entonces cuando, hablando oscuramente, trata de decirle que deje ese camino de búsqueda que ha emprendido, porque supone una infracción (¿de algunas reglas?) y aún no está preparado. No sabemos si trata de evitar la conexión entre las realidades o si sólo quiere esperar al momento adecuado, pero está claro que en este universo Eloise de nuevo asume un cierto papel de controladora de cómo deben ocurrir las cosas.
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Y encontramos una pista muy interesante en los broches utilizados por esta misteriosa dama. En el episodio 3x8 llevaba una especie de ‘ouroboros’ (serpiente que se muerde la cola) http://gallery.lost-media.com/displayimage-1250-590.html, indicativo quizás, de la convolución en el tiempo que vivía Desmond en ese episodio, o incluso la que vivirían los viajeros en el tiempo, mientras que el broche doble que lleva ahora parece muy significativo de la nueva situación de un universo doble: http://gallery.lost-media.com/displayimage-1542-229.html. La señora Hawking de nuestro universo original, íntimamente involucrada en el angustioso caso ‘ourobórico’ de que ella misma mata de adulto al niño que aún no ha parido, tiene que preservar la línea de acontecimientos para que el universo mismo en el que vive no colapse por la propia convolución temporal que está ocurriendo en él y de la que ella, su hijo y el famoso diario, son una parte tan importante. Sin embargo la señora Widmore del universo alternativo –no sabemos si en contra de los designios de su versión como Hawkings o si más bien en plena continuidad con el mismo plan maestro para finalmente salvar a Daniel– ostenta ahora un broche de dos líneas paralelas, ambas atravesadas por una especie de estrella (se trata de la misma figura que el estigma con que marcaron en su día a Juliet en la espalda –precisamente en el episodio siguiente a “Flashes”– ¿indicando quizás una explosión entre los dos universos... o... unas líneas derivadas en que los dos universos podrían finalmente encontrarse?)
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Tras el encuentro con Eloise, Desmond queda aún más confundido que antes, pero Daniel (quien probablemente era muy consciente de por qué había requerido tocar con Drive Shaft aquella noche) no ha perdido baza de todo lo ocurrido y acude en busca del desorientado señor Hume. Tras mirarse ambos a través de la ventanilla del coche (en recuerdo también del impresionante recuerdo con Charlie ahogándose), ocurre la conciencia del paso “al otro lado del espejo” de estos dos magos de la conexión entre diversos tiempos y distintos universos. Daniel, dedicado en este universo exclusivamente a la música en vez de a la física (quién sabe si habrá sido incluso profesor de David Shepard, pues a ambos les hemos visto tocar la misma obra de Chopin), se ha visto atraído por una pelirroja comiendo chocolate, con un sentimiento absolutamente desproporcionado con respecto a todo lo que le ofrece su realidad circundante, lo cual, unido a su repentina capacidad por escribir sobre mecánica cuántica avanzada y su convicción de haber hecho explotar alguna vez una bomba atómica, le lleva a deducir que no están donde deben estar, que pertenecen a otro sitio. Desmond, totalmente desbordado por toda esta información no sabe a qué atenerse, hasta que Daniel le habla de su hermana Penny y de dónde puede encontrarla.
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Desmond acude al estadio, donde la que corre ahora para estar en forma es la joven Penelope Milton. Y si a ella le resulta medianamente familiar este extraño escocés que se la queda mirando atónito, a él no le cabe ninguna duda: esta es la mujer que siempre ha amado y, aunque no lo entiende, sabe que sólo estando juntos podrán ambos ser ‘felices para siempre’. El contacto de la mano de x-Desmond con la de x-Penny coincide en la conciencia de nuestro Desmond de siempre con el despertar del atontamiento por la descarga electromagnética en la isla Hydra (Des se mira con curiosidad la mano y x-Des se desmaya). En ese instante ambas versiones son conscientes del otro yo, aunque no es seguro hasta qué punto se hacen ambos sabedores de todo lo referente a lo ocurrido en el otro universo.
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Cuando x-Desmond despierta se asegura de quedar para verse en un café con su x-Penny (¿no estábamos esperando un café para que se encontraran x-Sawyer y x-Juliet?) pero además pide a George una lista de todos los pasajeros del vuelo con el que volvió de Sydney. ¿Y por qué relaciona su nueva experiencia con dicho vuelo? Charlie y Jack estaban allí, y también la rubita esa embarazada que le resultaba conocida, pero no Daniel ni Charlotte, por ejemplo. Creo que debemos remontarnos al momento en el que Desmond se queda mirando el panel de Oceanic, que es lo que vemos tras la transición entre nubes desde el fogonazo blanco. Obviamente x-Des no estaba siendo consciente durante todo ese tiempo hasta que llega al estadio de su versión isleña, pero sí lo estaba siendo el Desmond isleño de todo lo que ocurría con x-Des. Al recuperarse éste de su desmayo podemos suponer que ya recuerda su tiempo en el Cisne, el accidente del Oceanic 815, su salida de la isla, su matrimonio, su hijo y que el desgraciado de su suegro le ha vuelto a separar de Penny. Pero ahora entiende que está ocurriendo algo muy serio, algo que tiene que ver con ese vuelo, que no ha terminado donde tenía que terminar, por lo que, como eficaz ejecutivo que es, se pone manos a la obra inmediatamente...
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Está claro que este episodio tiene mucha más miga de lo que podamos ahora descifrar. No sabemos si Eloise se nos ha vendido al hombre de negro, quien podría haber escapado de la isla y tener controlada la realidad ‘x’. Lo que está claro, pienso yo, es que esta realidad alternativa, aunque parezca de cuento de hadas, está algo desvaída, que los sentimientos allí deben ser algo así como más flojitos, o sea que no parece que puedan llegar fácilmente a eso de comer perdices (no les ha salido tan bien la simulación como a las máquinas que diseñaron Matrix, recordad que en el episodio 6x3 ya hablábamos de Matrix, por eso de la pildorita verde), de modo que el recuerdo de sentimientos muy fuertes del otro universo les llaman tanto la atención que no pueden considerarlo meras alucinaciones sino que les hace conectar con su vida anterior, ya sea un amor verdadero (puesto que es uno de los sentimientos más fuertes que podemos experimentar) o, en el caso del flash subacuático de Desmond, el terrible sentimiento de perder finalmente a Charlie después de tanto protegerlo. Es posible que los muertos (Daniel y Charlie) tengan más facilidad de caer en la cuenta de que vivieron en otra realidad, pero se ve que necesitamos a alguien vivo, y muy especial, para que desfaga el entuerto. ¡¡Desmond, colega, no nos falles...!!

martes, 13 de abril de 2010

6.10. El paquete

A Zoe, geofísica de profesión, le había encargado su jefe que se hiciera con Jin Kwon para traerlo a la isla Hydra, pero como el equipo de esta chica, con sus gafas de visión nocturna, captó que el herido coreano planeaba dejar el campamento que estaban vigilando, adelantaron la jugada y dispararon dardos de adormecimiento a todo bicho viviente en el bando de Smocke (cuando éste había salido, claro, a ver quién se mete con semejante monstruo), para secuestrar así al hombre que andaban buscando.
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Jin, al tanto de la jugada doble de Sawyer con Widmore y Smocke, había decidido que de todas formas prefería irse a buscar a Sun por su cuenta (aunque su tenebroso líder ya había ido a buscarla por él), sin saber que Zoe le tenía especialmente en su punto de mira como pieza necesaria en la estrategia widmoriana. Al parecer, en sus tiempos de explorador Dharma de la isla por cuadrantes, había firmado un plano en el que se muestra la existencia de diversas bolsas de energía electromagnética (suponemos que entre ellas estarían el Cisne y la Orquídea, y probablemente alguna otra que aún desconocemos). Tras ser encerrado en la habitación 23 (donde nos cuentan que el famoso vídeo ese lavacerebros que veía Karl proviene de antiguos experimentos Dharma –para que no nos quejemos tanto de que no nos dan respuestas– aunque entonces no se entiende la mención que hace el vídeo de Jacob), el coreano pasa de contarle nada del electromagnetismo isleño a la geofísica y, al igual que hizo Sawyer, pide hablar directamente con su jefe. Éste probablemente espera de él una colaboración importante, por lo que, para empezar con buen rollito le muestra las fotos de la pequeña Ji Yeon (de una cámara fotográfica sacada del equipaje de Sun en el avión de Ajira), a la que el pobre padre aún no había visto nunca. Jin, que lleva tres años separado de su mujer y varios días (entre 1977 y 2007) preocupado porque sabe que ella ha vuelto a la isla, observa emocionado a su chiquitina, creciendo así en varios puntos el síndrome de abstinencia (vulgarmente llamado ‘mono’) familiar que ya tan gravemente le aquejaba. Para colmo, el intrigante Widmore le comenta que él también tiene una hija a la que no ve desde hace varios años, y que deben impedir que Smocke salga de la isla, por que si no, ‘ellas dejarán de existir’.
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Y de momento decide enseñarle ‘el paquete’ o carga secreta que ha traído en el submarino. La verdad es que no me acaba de gustar que llamen ‘paquete’ a Desmond, debe ser que Widmore y Zoe tenían esa palabra clave, pero, en fin, ya está nuestro Des de vuelta en la serie y eso siempre es bueno, aunque él probablemente no opina lo mismo...
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Al salir medio drogado del submarino, el buen escocés tropieza y cae sobre la cubierta, encontrándose casi de cara con un sibilino Sayid que espía las acciones del equipo de Widmore desde el agua. Y es que a Smocke no le gustan las sorpresas, por lo que ha enviado a su zombie preferido a investigar (y digo zombie porque lo que queda de Sayid en la isla ya ni siente ni padece...) Aunque Claire (que debe sufrir la infección de manera diferente) bien que siente y padece, entre otras cosas unos jugosos celos de los ‘candidatos’ cuyos nombres aún no están tachados en las paredes de la cueva, y más que verde envidia de que su Aaron ahora pueda querer más a Kate que a ella. Smocke, que según nos confiesa en este episodio sólo puede salir de la isla acompañado de todos los candidatos (¿o no será más bien después de haberlos matado a todos?), no tiene inconveniente en que a Kate le pase alguna cosa después de que le ayude a reclutar a las personas que le faltan: Hurley, Jack y Sun.
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De momento creía que podría fácilmente conseguir a Sun, con la baza de reunirla finalmente con Jin, pero le sale el tiro por la culata (ya que en su intento de salir a buscarla va a perder a ambos coreanos). Por su parte, Sun está más que harta de oír hablar a Ilana, Hurley y Jack de candidatos, destinos y lindezas similares, y de que nadie la apoye en la búsqueda de su marido, pero es lo bastante lista para no fiarse de Smocke (bueno, por algo fue testigo de la masacre en el Templo) cuando éste le ofrece su mano mientras le promete, todo persuasivo, aquello que ella más está deseando. Ya hemos visto a Kate rechazar la mano de Smocke (cuando éste se disculpaba por el ataque de Claire) y ahora a Sun, quien después aceptará confiada la mano que le tiende Jack (entre esto y los toques mágicos de la mano de Jacob creo que en este ofrecimiento de manos hay gato encerrado, al menos un cierto simbolismo). También queda comprobado que la promesa preferida de Anti-Jacob a sus ‘reclutas’ es conseguir reunirles con las personas a las que quieren y de las que están separados (promete Isabel a Richard, Nadia a Sayid –ambas muertas–, Aaron a Claire, Jin a Sun y viceversa). Sun escapa corriendo y (paralelamente a lo ocurrido durante su fingido secuestro en “The Long Con”, planeado por Sawyer y Charlie) se da un golpe en la cabeza que le hace perder el conocimiento... y algo más... su capacidad de hablar inglés, aunque lo entiende perfectamente y después descubrimos que también puede escribirlo. De este modo nuestra frustrada coreana vuelve a encontrarse con problemas de comunicación en su campamento (recordemos que al principio también entendía el inglés aunque entonces no quería hablarlo), lo que, aparte de las sospechas que hace despertar sobre Ben (por si él la hubiese golpeado), produce un duro enfrentamiento cuando Richard finalmente vuelve con Hurley diciendo que deben ir a la Hydra para evitar que Smocke se vaya en el avión de Ajira que Lapidus dejó allí aparcado.
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Sun no se entiende para nada con esta gente, no es únicamente la afasia sobrevenida por el golpe la que le impide darse a entender, es que todos ellos parecen estar completamente en otra onda... Ella ha venido a buscar a Jin, para llevárselo a su casa con su hijita, y no quiere que nadie destruya el avión. Ella no sabe que también tienen posibilidad de salir de la isla en un submarino, y que su marido está también en la isla Hydra, acordándose de ellas dos, y haciendo planes con Widmore precisamente con el mismo objetivo (por una vez tenemos dos bandos en la isla que están de acuerdo). Por el bien de su hija y de todo el resto del mundo, Sun tiene que colaborar en impedir la fuga de Smocke, imposibilitar que el famoso vino maligno consiga desbordarse de la botella. Y es Jack el que se acerca a ella para intentar un nuevo modo de comunicación, y en recuerdo de los viejos tiempos (antes del horrible percance en el carguero que tanto les separó), pedirle su confianza y su colaboración. Para ello se ha traído un tomatillo de la pequeña huerta que ella plantó en la selva, un tomate obstinado que, tras tres años sin riegos ni cuidados de ningún tipo, se ha empeñado en sobrevivir. Es sólo una muestra de la enorme capacidad de vida y de resistencia de la que ella misma ha sido origen y fuente durante tanto tiempo, y que ahora aparece como fruto maduro para ayudarla de nuevo a resurgir y a luchar por lo que merece la pena luchar... por su hijita, por su matrimonio, y, también por la salvación del mundo... porque si este mundo se va a pique no tendríamos nada ¿verdad?...
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...Pues precisamente eso es algo que no está nada claro... Tenemos una cierta realidad alternativa que no sabemos muy bien cómo puede llegar a relacionarse con la realidad que conocemos de siempre... En ella x-Sun y x-Jin acaban de llegar a Los Angeles y no entienden ni patato de inglés, por lo que acaban dejando en la aduana los 25.000 dólares que traían en la maleta por orden de Paik. Resulta que no están casados, pero sí enamorados, algo que no le parece bien al mafioso empresario coreano, por lo que manda a su trasgresor empleado a Los Angeles para que el matón de Keamy se lo despache y el vulgar hijo de un pescador deje de mancillar el honor de su hijita. Para ello se agencia los dineros que ella había ahorrado aparte y se los entrega al pobre muchacho (no creo que en esta realidad Jin hubiera llegado a ser muy mafioso) para que lleve en mano a su verdugo el precio por su cabeza. Lo del reloj es un asunto diferente, parece que Jin llevaba cosas de esas para los asociados de su jefe en Sidney y en otras ciudades de su largo viaje de negocios. Pero x-Sun, que está embarazada (suponemos que de x-Jin, quien con menos estrés tendría menos problemas de fertilidad), había fingido acompañarle para hacer algunas compras, pero lo que verdaderamente pretendía era fugarse con él para poder vivir juntos en paz. Este plan se ve frustrado cuando, tras la irrupción de x-Keamy y x-Omar, con la inestimable colaboración de x-Mikhail (dicen que era amigo de Danny, ¿sería x-Danny Pickett?) y la providencial ayuda de x-Sayid, la pareja se ve envuelta en un tiroteo, quedando todos los malos muertos (el pobre Mikhail muere con su ojo ensangrentado, con lo guapo que estaba con los dos ojos sanos) y resultando Sun al parecer gravemente herida, al menos parecería que el disparo puede ser bastante grave para el embrión (suponemos que se trata de la mismísima Ji Yeon).
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Y como Widmore acaba de advertir a Jin de que ellas podrían cesar de existir, no sabemos si en realidad se refiere a la realidad en la que están o a la realidad ‘x’ (es posible que la fuga de Smocke de la isla resulte en la realidad alternativa de los ‘flash-sideways’...) En este episodio ocurren además tres sucesos especiales dignos de mención en cuanto a la posible relación entre las dos realidades. Primero: como ocurrió en otros episodios con otros protagonistas, cuando Sun se mira en el espejo parece quedarse ensimismada (olvidándose incluso momentáneamente de que alguien llama insistentemente a la puerta), ya que su reflejo le resulta algo inusual o chocante, como denotando una discrepancia que no es del todo capaz de aprehender. Segundo: ciertamente hay una especial intención en el guión (y en el montaje del episodio) de que x-Sun despierte en la cama justo tras haber mostrado cómo Sun se queda traspuesta en la isla tras darse un buen trompazo con la rama de un árbol, queriendo quizás también indicar una posible interconexión entre las conciencias de ambas versiones de nuestra coreana. Tercero: la afasia sufrida por Sun (que no pueda hablar inglés, aunque sí escribirlo) ha sido interpretada por muchos fans como una prueba de que la Sun que ha sido herida en la isla y la x-Sun que ha sido herida en x-California están sufriendo un especial proceso de interconexión mental. El caso es que la vida de nuestra protagonista asiática está en grave peligro en Los Angeles (y la de su hijita también), lo cual, aparte de que posiblemente la lleve al hospital de x-Jack, puede significar el principio de un precipitarse de las cosas hacia el gran final, proceso en el que sabemos que es muy posible que mueran varios de los losties principales o que más de uno tenga que sacrificarse por salvar a sus seres queridos y a sus amigos en una de las dos (o en ambas) realidades.

miércoles, 7 de abril de 2010

6.9. Ab aeterno (Desde la eternidad)

Durante la nocturna reunión aclaratoria del partido jacobino en la playa, Ilana recuerda perfectamente que su mentor le pidió que protegiera a los seis candidatos restantes y que, según él, tras llevarlos al templo Richard le indicaría lo que debía hacer. Dado que el templo ha dejado de ser un sitio seguro, sólo le queda este misterioso personaje a quien recurrir para continuar con su importante tarea, pero no esperaba que el inmortal consejero estuviera pasando por una fuerte crisis de sentido con respecto a su lealtad a Jacob. Para entender mejor la crisis de este personaje la serie nos remonta a unos 140 años atrás, al inicio de la cadena de acontecimientos que finalmente le hicieron dar con sus huesos en la isla.

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Ricardo es un pobre agricultor tinerfeño angustiado por la terrible enfermedad que padece su mujer Isabel (probablemente tuberculosis). En una lluviosa noche acude al único médico que le podría ayudar, si no fuera porque este señor, bien acomodado, no tiene ningún interés en alejarse de su calentita chimenea en semejante noche de perros, y menos por unos pobretones que no pueden pagar ni lo que vale la medicación. El agobiado campesino, sabiendo que su mujer necesita urgente atención médica zarandea al egoísta doctor, con tan mala suerte que lo mata accidentalmente. Del lance ha sido testigo un criado, quien venía con unas mantas por orden de su amo para limpiar el suelo, pero Ricardo demuestra ser más inocente que otro personaje en similares circunstancias (Michael disparó a Libby a través de sus mantas para que no dijera nada de la muerte de Ana, aunque quizás reaccionó por sorpresa sin sopesar demasiado la situación). El amante marido recoge la medicina y parte sin tardar al galope para su cabaña, donde no encuentra ya sino el cadáver de la que fue su mujer. Destrozado, por haberla perdido así, aunque él había prometido salvarla, apenas puede recordar la promesa de Isabel de que a pesar de todo siempre estarían juntos, mientras se aferra a una cadena con su crucifijo, único objeto físico que conservará por un tiempo como recuerdo de su amada.

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Minutos después, aquella misma desgraciada noche, acuden las autoridades a prenderle por asesinato, tras lo cual le espera la cárcel y la pena de muerte. Un sacerdote acude a su celda a oírle en confesión, sorprendiéndole encontrarse con que el preso lee devotamente una Biblia en inglés (las páginas de la misma muestran el pasaje de Lucas 4 en el que Jesús resiste en el desierto las tentaciones del diablo, útil lectura para quien tendrá que lidiar con tentadores personajes diabólicos poco tiempo después). Pero más llevado por sus propios intereses que por la misericordia del Señor, el siniestro cura rehúsa absolver a Ricardo por su homicidio (del que se encuentra totalmente arrepentido, y que realmente no fue más que una muerte accidental), aunque en su codicia acaba salvando la vida de este pobre preso, ya que en lugar de llevarlo a la horca lo vende como esclavo a un comerciante inglés (quien al parecer buscaba esclavos que dominaran su idioma). Ricardo pasa así a ser encadenado en las bodegas del Black Rock (bajo el mando del capitán Magnus Hanso) junto con otros desgraciados prisioneros, en ruta hacia el Nuevo Mundo (donde él había soñado instalarse junto a su mujer, razón por la que ambos habían aprendido el nuevo idioma). Pero el barco es sorprendido en medio del mar por una impresionante tormenta, de modo que, lanzado por una ola gigante contra la isla de nuestros perdidos (en una época en la que sólo estaba habitada por Jacob y su enemigo), aterriza milagrosamente intacto en medio de la selva, no sin antes haberse visto impelido contra la imponente estatua egipcia que dominaba la costa.

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Tenemos que interrumpir aquí la narración para comentar algunos asuntos. En primer lugar, el hecho de que los restos de Magnus Hanso descansaban en la isla junto al Black Rock era ya un dato conocido para los fans de la serie, pues aparece escrito en el mapa oculto que vio Locke en la puerta del Cisne (obra de Kelvin y Radzinsky). Además, cuando se subastó en Londres el diario de a bordo de este barco, se mencionó que había permanecido muchos años en poder de la familia de Tovard Hanso (un diario que finalmente compró Charles Widmore). De este modo queda relacionada la familia Hanso con la isla, siendo el industrial Alvar Hanso (nacido en 1894) uno de los fundadores de la Iniciativa Dharma en los años 70 (se dio mucha información sobre todo esto durante ‘The Lost Experience’ en verano de 2006). Los datos que se dan del barco durante la subasta (que partió de Postmouth en 1845 hacia Siam, desapareciendo luego en el mar, de modo que el diario fue encontrado en una isla de piratas junto a Madagascar en 1852), no contradicen directamente los datos del viaje de Ricardo. Tendremos que suponer que tras darse por desaparecido el barco, Magnus se dedicó a negocios oscuros (como el tráfico de esclavos), de modo que en 1867 andaba por Tenerife y se dirigía al Nuevo Mundo. Dato que parece indicar un viaje por el Atlántico, pero algún fan ha supuesto que por aquella fechas bien podría significar un viaje a Australia, pues era cuando este país estaba siendo colonizado y resultaba mucho más prometedor como destino para entonces que la ya bien establecida América. De todos modos, dada la movilidad de nuestra isla, este dato resulta bastante poco relevante. Otro asunto es la poca verosimilitud de que Ricardo e Isabel, pobres campesinos tinerfeños, aprendieran inglés por su cuenta en aquella época. Puesto que no se ha informado mucho al respecto podemos suponer lo que queramos, por ejemplo que algún viajante inglés por las islas afortunadas les dio la Biblia y algún otro material más didáctico.

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Finalmente, resulta también bastante increíble el hecho de que la ola gigante que arrastró al barco hacia la isla destrozara la estatua (hecha probablemente de piedra) y sin embargo el barco pudiera aterrizar en la selva más o menos sano y salvo (esto sin mencionar que Jacob y su enemigo habían visto supuestamente a este mismo barco desde la costa en un día soleado). Una terrible tormenta tropical causada por un huracán, o un poderoso tsunami pueden explicar la ola gigante y su poder destructor contra la estatua. Y teniendo en cuenta que Jacob admite ser el causante de la llegada del barco a la isla (ya sabemos que ésta no es accesible sino en ciertas ‘ventanas’, y acercándose con un cierto rumbo), no parece muy desacertado suponer que él ayudó a que el barco no se descalabrara del todo en su caída, ni que su inestable cargamento de dinamita explotara (de hecho los supervivientes del vuelo 815, que cayó en picado sobre la isla, requirieron de una similar protección especial de Jacob). Y puesto que desconocemos el verdadero alcance de los poderes especiales de este personaje, y hasta sus gustos, no podemos explicar por qué permitió entonces que la isla le desbaratara tan totalmente la estatua que le servía de casa. De hecho se salvó precisamente el pie de la misma, donde estaba la sala que él habitaba. Lo que de ningún modo se puede interpretar es que el barquito de madera rompiera la estatua de piedra en su choque. Fueron más bien las fuerzas desatadas de la naturaleza las que acabaron con la imagen de Taweret, cuyos trozos vemos luego esparcidos por el agua y la playa, en las escenas que narran el encuentro entre Ricardo y Jacob.

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Y volvamos de nuevo a nuestra historia. La catástrofe sufrida por el Black Rock deja a varios supervivientes, cinco oficiales y tres prisioneros, habiendo muerto entre otros el capitán Hanso (¡qué se le va a hacer! Jacob no es todopoderoso, también se le murió un buen montón de gente del Oceanic 815). Pero además de que, por la propia maldad de la gente (postura que defiende Anti-Jacob), un oficial (Jonas Whitfield, es el nombre que dan a este personaje los créditos oficiales del episodio) se carga inmisericordemente a dos de los prisioneros, el Humo Negro, incansable justiciero, no tarda en aparecer para asesinar al resto del personal. Se ve que, una vez queda demostrado que son malos (suponemos que todos los oficiales acordaron entre sí dar muerte a los presos), se siente libre de acabar con ellos a su antojo. Eso cuando está Jacob, porque si no está (como hemos visto), se carga a quien quiere simplemente porque no esté de su lado (con la excusa de que si no le van a matar a él, ¡como si fuera tan fácil!) Respeta sin embargo la vida de uno de los prisioneros, tras examinarle concienzudamente con sus flashes (ya sabemos que de ese modo explora las memorias del pasado de sus examinados), quizás porque comprende que si se dedica a matar siempre a todos los supervivientes no va a tener quien le ayude a terminar con Jacob. El hecho de que elija dejar vivir a una persona inocente (asegurándose bien de ello con su escrutinio) probablemente tenga que ver con esa especie de apuesta que tiene con su adversario, para demostrarse uno a otro si todos los hombres son corrompibles o si algunos pueden resistirse eficazmente a toda tentación (ya que en principio pensaríamos que para la tarea de matar a Jacob el malvado del Jonas ese le habría venido que ni pintado).

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Una vez seleccionado su instrumento, el siniestro Hombre de Negro se trabaja el material por un tiempo. Primero le deja encadenado, sometido a la terrible tortura del hambre y la sed, sazonada con el fétido olor de los cadáveres de sus compañeros, y a la angustia de esperar una horrible muerte por inanición en la tenebrosa bodega del barco. Después, para asegurarse de que entiende las cosas como a él le conviene, se pasa a hacerle una visita con la forma de Isabel, para comunicarle que está muerto y en el infierno, fingiendo después que la mujer es capturada, y por eso entre otras cosas no vuelve a visitarle de nuevo. Cuando finalmente se presenta ante Ricardo como el misterioso Hombre de Negro (ese primer toque afectuoso con su mano nos hubiera parecido el salvador toque de Jacob, de no ser por el delatador color oscuro de su manga), le da de beber y abre sus cadenas con la llave (sustraída hace días a los cadáveres de los oficiales), ofreciéndole después un opíparo banquete de jabalí asado. Pero no sin haberle hecho prometer antes que haría todo lo que le pidiera, es decir, matar a Jacob. Para ello (en escena totalmente paralela a la de Dogen instruyendo a Sayid para matar a Smocke) le ofrece una daga y le dice que no deje a su víctima ni abrir la boca antes de atacarle. Richard se resiste a cometer un nuevo asesinato (bastante le pesa aún en la conciencia la accidental muerte del doctor de su pueblo), pero como le dicen que se trata del diablo (el actor de Jacob, Mark Pellegrino, hace del mismísimo Lucifer en la serie “Sobrenatural”) y sobre todo, que es la única forma de recuperar a su mujer (la misma promesa que Smocke le hizo a Sayid), decide fiarse de él (aún no me puedo creer que pudiera hacerle caso tras enterarse de que era el Humo Negro, pero también es verdad que el monstruo le salvó de la muerte al cargarse ante sus narices a Jonas).

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El encuentro con Jacob nos revela que por aquellas fechas éste estaba mucho menos dispuesto a rendirse ante la muerte que cuando le atacó Ben mucho más tarde. Jacob desarma violentamente a Richard en una pelea y después le sumerge repetidas veces en las aguas del océano para convencerle de que sus ganas de vivir desdicen que esté verdaderamente muerto. La inmersión en las aguas parece simbolizar un nuevo bautismo, que, si bien (según indica después Jacob), no consigue absolverle de sus pecados, sí parece contribuir a la ‘conversión’ del buen tinerfeño al partido blanco (de todas formas su ‘blanco bautizador’ le da a entender que al llegar a la isla cada uno puede olvidarse de su pasado, cual tabula rasa; en este sentido la experiencia de Ricardo es similar a la de Kate: en el accidente de su barco o avión ambos encontraron finalmente la libertad con respecto a sus captores, aunque ciertamente a ella le resultó un tanto más fácil librarse de sus esposas que a él de sus cadenas). Discutiendo tras el chapuzón lo que el Hombre de Negro había pretendido hacer, Ricardo aboga por una mayor intervención de Jacob en las vidas de las personas que atrae a la isla, si no quiere que prevalezca la influencia de su adversario, idea que el misterioso personaje sopesa por un momento, de modo que decide emplear al buen español como su intermediario. A cambio, le ofrece un don sobrenatural, no devolverle a su mujer ni absolverle de sus pecados (ambos fuera de su alcance), sino alejarle lo más posible del infierno (al que Ricardo se cree irremisiblemente abocado) confiriéndole una cierta inmortalidad: el toque de Jacob le concede no envejecer ni poder morir por su propia mano.

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Hemos visto a Ricardo acudir angustiado a un doctor y a un cura, resultando ambas personas unos egoístas poco dispuestos a ayudar al pobre desgraciado. Después ha pedido a Jonas ser liberado de sus cadenas junto a sus compañeros de prisión, cuando éste (con el corazón totalmente endurecido) había decidido apuñalarlos. Ha sido Anti-Jacob el primero que le ha prestado ayuda, aunque no de forma desinteresada, y finalmente Jacob, tras darle una buena paliza y casi ahogarlo, le ofrece generosamente una manta (algo que el doctor no se dignó considerar siquiera cuando llegó empapado) y un poco de vino, por no hablar del generoso don sobrenatural con que acaba de obsequiarlo. Jacob quiere además que le lleve una piedra blanca a su enemigo, parece que como señal de la victoria que el comportamiento de Ricardo supone para él en el juego que se traen entre ambos. A cambio, el Hombre de Negro, reiterando su oferta de devolverle a su mujer si se cambia de bando (cuando un día le parezca bien) le retorna el crucifijo de Isabel, que había recogido para él tras el naufragio. ¿Reconoce nuestro héroe en esta querida joya una diabólica tentación?... el caso es que la entierra, tras besarla, enterrando con ella (¿para siempre?) la tentadora opción, por si acaso...

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El paso de 140 años no ha cambiado mucho el aspecto de Ricardo (llamado ahora Richard por haber convivido durante tanto tiempo con personas anglófonas, mientras que probablemente eligió el apellido Alpert al tener que hacerse con documentación para poder salir a la civilización en misiones de reclutamiento), pero sí ha cambiado la isla (ha crecido un hermoso árbol junto al crucifijo que enterró) y, sobre todo, la situación y el propio corazón del anciano (en edad, no en apariencia) español. La muerte de Jacob ha vaciado de significado todo aquello para lo que este hombre ha vivido tan largos años, y ahora, más que nunca, echa de menos a su mujer, sintiéndose como siempre culpable de haberla abandonado en su lecho de muerte, pero también de haber renunciado a la oferta de Anti-Jacob para volverla a ver, por lo que –desenterrando la cruz– grita a los cuatro vientos que está dispuesto a reunirse con él. Sin embargo, Isabel, que –como prometió– nunca se ha alejado mucho de su amado, ha encontrado finalmente la manera de comunicarle su cariño y cercanía para que pueda alcanzar la necesaria paz. El bueno de Hurley se presta como ‘médium’ al sobrenatural encuentro, añadiendo un mensaje final: Richard debe impedir que Smocke escape de la isla, por que si no un verdadero infierno les aguarda a todos ellos.

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No sabemos si el propio Smocke ha oído este mensaje mientras acudía a la llamada del inmortal Alpert, pero ciertamente se percata de que esta importante pieza del juego ha vuelto a escapársele de las manos. Sus memorias le traen entonces de nuevo el recuerdo de la piedra blanca, signo de aquella –al parecer inalterable– victoria de Jacob sobre el ánimo de Ricardo, y también de la botella de vino que su insigne enemigo le trajo como consuelo poco después. Qué poco le gustaba lo que ésta simbolizaba (el inescapable encierro de una sustancia maligna, contenida por un tapón de corcho –la isla– que Jacob y sus sucesores se encargan ab aeterno de vigilar), por lo que recuerda, más decidido aún que entonces a cumplirlo, su profético gesto de rebeldía: hacer estallar con toda su fuerza la aprisionante botella, para dejar escapar su rojo y embriagante líquido por doquier.

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El mal, encerrado durante tantísimo tiempo en la botella, consideraría con razón su encierro un infierno y un diablo a su guardián, pero el destino de este guardián (del futuro candidato) es igualmente ingrato: sometido durante siglos en soledad a una enorme responsabilidad ante el mundo y a la constante presión que ejerce el mal por escapar. Uno casi entiende que Jacob se distrajera un poco trayendo visitantes a la isla, aparte de que su oficio le exigía encontrar y preparar al heredero adecuado, por si su enemigo daba con el temido resquicio que le permitiera finalmente ganar la partida e intentar escapar.