En el blog hago una reflexión sobre series de televisión, especialmente Perdidos (Lost). Me interesa sobre todo profundizar en las experiencias humanas presentadas. Trato de relacionar los misterios y sorpresas que viven los protagonistas con los de nuestra vida diaria.
domingo, 30 de mayo de 2010
6.15. Al otro lado del mar
lunes, 17 de mayo de 2010
6.14. El candidato
Durante los acontecimientos que ocurren en este episodio en
Smocke expone perfectamente su plan (como luego adivina Jack) cuando explica las posibles intenciones de Widmore para poner explosivos en el avión: “nos quiere juntos en un mismo sitio, un espacio confinado del cual no podamos salir, para matarnos allí”. Ese ha sido su plan todo el tiempo, llevarse a todos los candidatos juntos a un lugar cerrado con la excusa de que los iba a sacar de la isla, para –engañándolos– hacer que se mataran ellos mismos, ya que tiene prohibido matarlos. Ha tenido sin embargo ocasión varias veces antes de que algunos murieran de por sí individualmente (Sawyer en el acantilado, Jack con el obús widmoriano) y en esas ocasiones los ha salvado para ganarse su confianza. También parecía ser muy consciente de la necesidad de tener a Kate para hacer que no le faltara en el grupo nadie importante (sólo por ella ha conseguido meter a Jack en el submarino, y con Jack la mochilita cargada con la bomba...)
Sawyer ha sido una pieza clave de todo su plan, por lo que el título del episodio 6x8, “recon”, gana una nueva vuelta de tuerca (Smocke engaña a Sawyer, quien cree que engaña a Smocke y a Widmore). AntiJacob envió a James a
El caso es que nos quedan tres candidatos: 8-Reyes, 15-Ford y 23-Shephard, o quizás cuatro si hay que contar a 51-Austen (hasta los mismos guionistas han comentado en un podcast oficial que el que apareciera tachada en la cueva y no en el faro podría ser un engaño de Jacob para AntiJacob, de todas formas el número de ella es mucho menos significativo). Y como todos ellos saben ya las intenciones del monstruoso Smocke va a ser difícil que los engañe de nuevo. ¿Intentará éste usar a Claire para matarlos? Porque la pobrecilla se ha quedado bastante cabreada. (Yo contaba con que Sun le entregara el anillo de Charlie –que encontró en su día en la playa– para reconvertirla, pero me temo que la pobre coreana se lo ha llevado con ella al fondo del mar). Desde luego lo mejor que pueden hacer los supervivientes del submarino (tras ponerse todos al día mutuamente de la situación, las reglas y todo eso) es, como ya dijo sabiamente Sayid, buscar a Desmond en el pozo, quien es probablemente la baza más poderosa que tienen contra AntiJacob. Y no deberían olvidar que Richard, Ben y Miles aún están empeñados en parar los pies al monstruo, por lo que pueden ser de gran ayuda (lo que me temo es que de entre estos ocho protagonistas, o nueve si contamos a Claire, perderemos a unos cuantos en la gran batalla final, teniendo especial peligro los no candidatos, pues Smocke está que echa Humo, en el sentido más literal de esta palabra...)
En cuanto a los acontecimientos en el submarino: AntiJacob había jugado muy bien sus cartas y estaba claro que la postura de Jack (“confíad en mí, que no va a pasar nada”) no iba a ser aceptada fácilmente por sus compañeros. Probablemente Smocke ni siquiera sabía que Jack había llegado a ese nivel de “iluminación”, pero está claro que Sawyer no iba a volver a fiarse ciegamente de lo que dijera el doctor (a lo “voy a tirar una bomba que hará que aterricemos en Los Angeles sin llegar nunca a accidentarnos en la isla”). Entendemos que Sawyer sólo hace lo que cree que es mejor y de hecho de nuevo retoma nuestro James como en el episodio anterior el clásico papel de Jack (el hombre de ciencia), mientras que Jack nos suena más al clásico Locke (el hombre de fe). Por su parte Sayid ciertamente actúa como alguien a quien le importan sus amigos (no el Sayid zombificado que pasaba hace varios capítulos de que Kate fuera atacada), por lo que creo que la intervención de Desmond en la transformación de nuestro iraquí ha sido clave en la salvación de los candidatos supervivientes, y por lo tanto en la posible victoria final sobre AntiJacob (aparte de que esperamos que el escocés tenga aún algún truco más en la manga). Esto sin quitarle mérito a Sayid, quien ya varias veces se había demostrado dispuesto a morir por sus amigos (especialmente en el final de la tercera temporada), sintiéndose indigno de ser feliz e incluso de seguir viviendo. Si al principio de esta temporada se sentía morir y temía de verdad acabar directamente en el infierno por los muchos asesinatos y torturas cometidos, en su sacrificio final creo que se ha ganado por fin el cielo (como sea que lo imaginen en el Islam). De hecho muchos fans han visto una enorme ironía en que el iraquí muera autoinmolándose con una bomba: la muerte que quiso evitar a su amigo Essam en Sydney (así como la muerte que no pudieron evitar Arzt, Michael e Ilana, o la que infligió Kate a su padre; a Juliet la dejamos aparte, porque ciertamente no murió volatilizada, siendo meramente trasladada en el tiempo cuando detonó el artefacto aquel). Al menos esta muerte ha sido claramente significativa y nos ha redimido del todo al bueno de Sayid, lo cual no la hace menos triste, puesto que se trata de uno de los protagonistas más queridos de
En este episodio queda también muy ambiguo el papel de Widmore. Parecería que ha optado finalmente sobre todo por proteger a los candidatos, incluso en contra de la voluntad de los mismos (supongo que tras hablar con Sawyer y Jin ha desistido de explicar a estos pragmáticos individuos la cuestión de los candidatos y de que no deben salir de la isla y menos con el tipo ese que se parece a Locke), por lo que el viejo Charles demuestra haber aprendido poco o nada del estilo de Jacob. Para cumplir esta misión se lleva los postes sónicos a las jaulas, para proteger a los candidatos y sus acompañantes (aunque éstos le importan menos, como Kate ¿tiene Widmore la lista de candidatos procedente de la cueva pero no la del faro?) de su deseo de escapar de la isla (jaulas) y de las maquinaciones del Humo Negro (postes sónicos). Pero se olvidó proteger a los postes de un sabotaje a los generadores de potencia, como el que hizo Sayid, con lo que se demuestra que o Widmore no anda muy acertado o que su equipo es bastante inútil (como ya ha demostrado varias veces, y eso que Zoe no andaba esta vez por ahí). En esta opción preferencial por las jaulas, Widmore ha dejado bastante desprotegido el avión y más aún el submarino (esto último es tan descabellado que hace incluso posible suponer que Charles estuviera apoyando el plan de Smocke, disparando incluso convenientemente en el hombro a Kate, lo cual le ha venido de perlas al monstruo de Humo; pero me niego a creer que el suegro de Desmond sea tan idiota o tan malo, aunque no espero ya que nos vayan a dar una explicación). Puede ser que hubiera cubierto el posible escape en avión con los explosivos, de forma que en cuanto alguien quisiera despegar estallaría el artefacto. Probablemente no esperaba que ninguno de los candidatos subiera al avión (no creo que él pueda permitirse matar a los candidatos), pero en caso de que Smocke quisiera irse solo (sin matar a los candidatos primero, lo cual en principio no puede hacer, o habiéndolos matado ya porque el plan de las jaulas no hubiera funcionado) le explotaría el avión al arrancarlo, impidiéndole escapar por este medio (muchos fans suponen que Smocke no puede morir por una explosión, y Widmore lo sabría; de hecho Kate le tiró un cartucho de dinamita al agujero por el que arrastraba a Locke en el final de la primera temporada, y sólo salió una nubecilla de humo).
Otra opción es que hayan sido Richard, Ben y Miles los que hayan puesto los explosivos en el avión, pero éstos sencillamente hubieran destruido el aparato en vez de plantearse un dispositivo que lo hiciera estallar al ponerlo en marcha. Además parece que ha estado vigilado por la gente de Widmore desde que el submarino llegó a la Hydra, por lo que no habrían podido. De hecho, ¿por qué Widmore no se ha cargado también el avión por las buenas? No sé, pero si alguna vez se le pasó por la cabeza imagino que al perder ahora el submarino se alegrará de que aún le quede el avión... (bueno, también anda por ahí el “Elizabeth”, si es que alguien sabe el rumbo por el que deben salir, y Widmore quizás no lo sepa porque se supone que en submarino no es necesario saberlo, o al menos en principio sería más fácil entrar y salir del recinto de la isla de forma subacuática). El caso es que si ha muerto Lapidus, no sé si el ricachón de Widmore tendrá licencia de piloto privado o se habrá traído algún piloto entre su gente, pero huele un poco a chamusquina que nada menos que x-Locke se haya preocupado de aprender a pilotar un avión, ¿será un recurso de emergencia para Smocke si consigue ponerse en contacto con la otra realidad desde el cuerpo de Locke? ¿Será por eso que x-Desmond quiso matar a x-John?
Y nos centramos ahora en las aventuras de x-Jack y x-Locke en el hospital de Los Angeles, que han resultado bastante interesantes. El doctor está deseando incluir a este nuevo paciente como ‘candidato’ en un programa nuevo de cirugía para la columna vertebral, pero se encuentra con que, al parecer inexplicablemente, este hombre prefiere seguir en silla de ruedas. Como sabemos que le encanta arreglar cosas, y además le ha cogido cariño a este hombre (por lo que le dijo en el aeropuerto sobre su padre) el esforzado cirujano va más allá de sus estrictas obligaciones intentando averiguar cómo quedó parapléjico su paciente (totalmente intrigado por esta cuestión, cual fan de Lost en las primeras tres temporadas). Descubrimos (tras seguir un par de pistas) por boca del propio x-John, que fue en un accidente de aviación (menuda ironía, perder el uso de las piernas al estrellarse un avión y ganarlo al estrellarse otro, aunque en distintas realidades; recordemos también lo importante que es para Locke el accidente de la avioneta en la isla, que en su cercanía pierde también la sensibilidad de sus piernas y, sobre todo, que murió allí por su culpa Boone). Imagino que x-Cooper estaba intentando estafar a x-Locke (quizás no para quitarle un riñón, pues si andaba con problemas renales no habría durado quizás los tres años en estado catatónico, pero sí para alguna otra estafa) y el accidente le libró de la malísima influencia de este hombre, a cambio de perder la movilidad de sus piernas, lo cual en esta realidad tiene bastante asumido, pues precisamente falta ese elemento tan angustioso de la personalidad de nuestro Locke original que provenía de sentirse tan fuertemente engañado, manipulado y humillado por su propio padre. Supongo también que el accidente de la avioneta (precisamente hace tres años), que el propio x-Locke no acaba de saber cómo pudo ocurrir, tiene que ver con alguna extraña influencia inter-realidades, en el sentido de que al pilotarla le viniera algo a la cabeza con respecto a la avioneta aquella en la que murió Boone, o algo del propio accidente del Oceanic 815, algún déja-vu inexplicable y paralizante (comenta que fue en su primer vuelo después de sacarse la licencia, o sea, la primera vez que pilotaba sin instructor, supongo; ¡¡qué pena no habernos sacado a un x-Lapidus como instructor de vuelo!!)
Entendiendo finalmente el porqué del rechazo de x-Locke a su propuesta, el doctor le responde invitándole a aceptar que “lo que pasó, pasó” y a asumir que su padre ya no está con él, cuestiones ambas sumamente difíciles también para el mismo x-Jack, pero que invita a x-John a superar primero. Resuenan en este intercambio de palabras varias típicas frases lostianas (el “let it go” típico de Christian a Jack, el “how do you find it so easy? / it’s never been easy” del intenso diálogo sobre la fe entre Jack y John en la escotilla...) para rematarlo finalmente con el “ojalá me creyeras” (palabras que el propio x-Locke había murmurado antes inconsciente, repitiendo lo que escribió en su nota de suicidio a Jack en la realidad original, después de articular entre dientes otra famosa frase: “push the button”). Es impresionante ver a estos dos hombres afrontando juntos temas tan profundamente importantes para ellos, sin estar totalmente enfrentados, sino que más bien parecen apreciarse y respetarse mutuamente. El paralítico (que por algo ha estado en una situación cercana a la muerte) parece reconocer de algún modo todas estas frases (y a x-Jin que pasa por el pasillo con flores para x-Sun), mientras que el doctor también parece intuir que todo esto tiene mucho mayor alcance del que podría pensarse, aunque aún se le escapa lo que puede significar realmente.
Sería genial ver a x-Locke liberarse de la culpa por dejar tan maltrecho a x-Cooper, y que se someta a cirugía para recuperar sus piernas (a no ser que eso sea una manera de liberarse Smocke), pero también ha apuntado algún fan (Aelin de lostzilla, por ejemplo) que cuando x-James vea a este “Sawyer” tan hecho polvo no va a necesitar matarlo, de modo que x-Locke al menos ha realizado ya sin querer la venganza de x-James (al contrario de lo que pasó en la isla, o mejor dicho, en simetría ‘especular’ con cuando James mató a Cooper cumpliendo los deseos de Locke) de modo que el buen agente Ford va a poder liberarse de tener que seguir un camino tan destructivo en la realidad ‘x’.
Hemos visto también un nuevo encuentro de x-Jack con x-Claire, donde ambos se hacen conscientes de que viajaron juntos (con el cadáver de su padre) en el mismo vuelo, y se contemplan juntos en el espejo de la cajita de música que resuena con la canción infantil preferida de Christian. No olvidemos que mini-Aaron también está presente, y aunque no se refleja en el espejo, comparte plenamente este momento especial de
Dejo para el final el encuentro entre x-Jack y x-Bernard por la cantidad de pistas interesantes que ofrece esta intrigante escena. El dentista recuerda perfectamente el accidente de hace tres años en el que estaban involucrados x-Locke y x-Cooper, y es fácil descubrir que trata al doctor visitante con demasiada familiaridad. En seguida se decide a tutearle, como si le resultara demasiado formal tener que llamarle ‘doctor’ (que es como Jack Shephard de ha presentado, llamándole a él Dr. Nadler). Bernard recuerda perfectamente a Jack del avión (y bromea con que él estuvo flirteando con Rose), comentando lo raro que es precisamente que ellos dos y el propio Locke del que hablaban estuvieran en el mismo vuelo. Señala como quien no dice nada que quizás esto sea “algo significativo” y se ofrece a darle a Jack el nombre de Cooper (de memoria) aunque no quiere romper la confidencialidad, deseándole al final que “encuentre lo que está buscando”. Alguna gente cree ver aquí a Bernard como uno de los ya ‘iluminados’ que, consciente de las conexiones entre ambas realidades, trata de ayudar a Jack con un mero empujoncito (como hizo Desmond con Hurley) en vez de con un catastrófico empujón (como Charlie con Des y Des con John). Es posible que x-Rose y x-Bernard en estos días desde que aterrizaron en Los Angeles hayan vivido algo que les recordara su tiempo en la isla, quizás por su especial estatus en la misma (no sabemos si se quedaron en los 70 o si aún van a aparecer por allí en 2007 con Vincent, en plena guerra Smocke vs. Candidatos). Recordemos que esta pareja es de las pocas que están viviendo ahora una relación de amor totalmente similar al verdadero amor que tuvieron la suerte de vivir durante su tiempo en la isla.
jueves, 6 de mayo de 2010
6.13. El último recluta
domingo, 25 de abril de 2010
6.12. Todos quieren a Hugo
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Mientras tanto, en la isla, no sólo encontramos a nuestro Hurley de siempre apenado junto a la tumba de su amiga Libby, sino que se encuentra algo abrumado con la responsabilidad, totalmente nueva para él, de actuar como ‘faro de luz’ para un grupo bastante desorientado.
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Le encantaría que también Libby viniera del mundo de los muertos alguna vez a hacerle compañía, pero no, tiene que ser precisamente Michael (el traidor que disparó a su chica) quien, de entre la comunidad de espectros susurrantes isleños (al parecer aquellos que no han podido avanzar), se acerque a darle consejos. Y es que el liderazgo de Ilana no acaba de ser suficiente, de hecho, la pobre, en vez de un consistente faro de luz no pasa de ser más que un breve fuego de artificio (se ve que su entrenamiento como protectora de los candidatos no incluyó instrucciones para manejar dinamita estropeada). Tanto Richard como Ilana habían confiado durante años en la orientación de Jacob, quien ahora (por la desgraciada circunstancia de hallarse muerto) ha elegido a Hurley como su portavoz. Pero ellos sabían muy bien que su místico líder solía ser bastante críptico y no daba demasiadas explicaciones, ostentando como especial marca de la casa el dejar a sus elegidos decidir por sí mismos lo que iban a querer hacer. Por eso nuestro Hugo, que siempre se ha sentido más a gusto como fiel seguidor de instrucciones ajenas, se encuentra algo perdido ante la necesidad de decidir por los demás, echando de menos que el omnisciente Jacob se le aparezca más a menudo.
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Sin embargo, traumatizado en su momento por la explosión de Arzt y alucinado por el intento de suicidio común entre Richard y Jack en el Black Rock hace apenas un par de días, la volatilización de Ilana ante sus ojos le deja bien clarito que no está dispuesto a que nada de eso pueda volver a ocurrir. Recordemos que (en el episodio nominalmente opuesto, “Todos odian a Hugo”) tras la primera exploración de la estación Cisne, el bueno de Hurley recibió la responsabilidad sobre la despensa que allí había, lo que le hizo temer que sus decisiones le ganarían más de una enemistad, de modo que decidió acabar de una vez con toda aquella comida utilizando un poco de dinamita, aunque Rose le disuadió a tiempo de semejante disparate. Esta vez toma una decisión parecida, pero bastante más acertada: dada la inclinación dinamitera de sus compañeros y que ahora los muertos confían en él para que salve las más vidas posibles, lo primero es terminar con semejante fuente de desgracias, de modo que directamente acaba con toda la carga explosiva que albergaba el viejo barco, haciendo saltar a éste por los aires.
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No sabemos por qué llega después a la conclusión de que, en vez de empeñarse en estropear el avión como defiende Richard (a quien seguirán Ben y Miles), deben acudir a parlamentar con el falso Locke. Está claro que Jacob no le ha dicho nada de eso, ni tampoco Michael (quien no sabemos si es de fiar, por mucho que Hurley haya aprendido a confiar más en los muertos que en los vivos) y la decisión resulta sospechosamente cercana a lo que está esperando Smocke desde hace días, seguro de que el resto de candidatos vendrían a él antes o después. Podría haber aquí en juego algún misterioso destino o manipulación, o quizás únicamente una acertada adivinación del experto conocedor de la naturaleza humana que parecería ser el hombre de negro. El caso es que Hurley está actuando desde su buen corazón y Jack (en la nueva faceta que está desarrollando desde que contempló largamente el océano junto al faro de Jacob) ha decidido que va a dejarse guiar por él (seguidos ambos por sus amigos Sun y Frank). Por un lado pensaríamos que no es la estrategia más adecuada para afrontar al mismísimo mal encarnado (lo que más le preocupa al bueno de Hugo es cómo se rompe el hielo con un monstruo de humo negro), pero quizás precisamente por eso sea una estrategia acertada. Puede ser que sólo una persona inocente y fundamentalmente buena sea capaz de desarmar al diablo que reina en nuestra isla perdida.
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De momento, actuando como líder de los cuatro, Hugo entra valientemente en el campamento del monstruo y le ofrece una tregua: no habrá ataques entre unos y otros. Smocke acepta y le entrega un puñal en prenda, de modo que, sin violencia (como probablemente requieren las reglas), ha conseguido reunir a todos los candidatos (excepto Jin, en caso de que él sea el Kwon número 42, ya que Widmore se lo ha robado) y, como premio, se ha encontrado también con un piloto para su avión. Aunque de momento, parece que es Jack quien atrae especialmente su atención...
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Pero recordemos aquí que este Smocke tan aparentemente pacífico, unas horas antes de la esperada reunión de candidatos en su campamento, había tenido que lidiar con una imprevista sorpresa. Su fiel Sayid había capturado para él al recién llegado Desmond, en su nuevo estado de ‘iluminación’ por el cual no parece inmutarse por nada (de hecho su estado anímico es tan raro como el del insensible Sayid, aunque más apacible, mostrando una especie de paz interna inalterable parecida en cierto modo a la forma de ser de Jacob). Smocke se lleva a Desmond de paseo hasta un cierto pozo con malignas intenciones, encontrándose de camino al misterioso niño rubio (algo más crecido y con el pelo más oscuro, ¿o será un hermano del niño que vimos en “The Substitute”?) Pero como el colega escocés ni se sorprende ni se asusta, Smocke, harto de tanta indiferencia (ya os digo, seguro que le recordaba a su querido enemigo de toda la vida), no duda en lanzarle pozo abajo.
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Yo no creo que éste sea el pozo de la Orquídea, sino otro, dotado igualmente de extraordinarias propiedades electromagnéticas (oye, a lo mejor tiene una rueda congelada para pasar a la otra realidad en vez de para dar saltos en el tiempo). Sea lo que sea, sabemos que las intenciones de Smocke no eran muy buenas (de acabar con Desmond por lo menos), pero todos creemos que esta especialísima pieza del juego no puede destruirse tan fácilmente (hay quien compara su situación con la de Locke cuando cayó a la fosa de los muertos de Dharma con un tiro en el no-riñón). En todo caso una de las preguntas claves es si Desmond sabía quién era este ‘John Locke’ y, viceversa, si Smocke sabía con quién se enfrentaba en la persona de Desmond. Cuestión importante para intentar entender la acción paralela que hemos visto desarrollarse ‘al otro lado del espejo’:
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Un elegante x-Desmond observa desde su coche la salida de profesores y escolares del instituto donde enseñan x-Ben y x-John. Mientras que el Dr. Linus no duda en interrogarle por su actitud sospechosa, el escocés no pierde de vista al paralítico, hasta que dirigiéndose hacia él a gran velocidad, arrolla con su vehículo la silla de ruedas. La imagen de la cara ensangrentada de x-John parece demostrar una cierta conciencia de un despertar, similar al que mostraba tras su caída del octavo piso en nuestra realidad de siempre al ser tocado por Jacob. ¿Es Desmond una especie de nuevo Jacob, intentando suscitar experiencias especiales (al estilo radical de la que Charlie le indujo a él) en cada uno de los pasajeros del vuelo 815 de Oceanic? ¿O acaso ha muerto nuestro Des en el pozo y su versión alternativa no ha hecho sino intentar vengarse del que tan traicioneramente le arrojó al abismo (sin saber que no se trataba del mismo Locke)? Existen además varias interpretaciones diversas de los fans (¿no será este x-Locke tan seguro de sí mismo una nueva encarnación de Anti-Jacob?), pero en suma, nos encontramos ante una de las escenas más impactantes de la serie. Que uno de nuestros protagonistas preferidos atropelle tan cruelmente a un personaje discapacitado es un hecho tan imprevisible como lo fue en su día el disparo de Sayid al pequeño Ben. Esperaremos impacientes a saber el resultado de ambos inusitados ataques...
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Y he dejado para comentar al final la conmovedora historia de amor entre x-Hurley y x-Libby. Sin llegar al insuperable nivel de romanticismo de la pareja reina de Perdidos (Penny y Desmond), la verdad es que la relación entre el rey del pollo frito y la dama del manicomio se muestra capaz de superar toda clase de barreras hasta llegar a recrear la famosa cita en la playa que tan funestamente fue frustrada por Michael, culminando en un beso de amor por el que Hurley recuerda a su añorada novia perdida. La joven x-Libby (quien al parecer no iba en el vuelo de Oceanic esta vez) se había sentido extrañamente atraída por el magnate de los negocios que aparece en los anuncios de Mr. Clucks. Contra lo que le dicta el sentido común, le parece reconocer un vínculo especial con él, como el de una posible alma gemela. La muchacha ingresa a voluntad en un psiquiátrico para controlar este extraño impulso, descubriendo en Santa Rosa aún más elementos que le recuerdan a Hurley. Cuando éste acude a verla, intrigado por la devoción que inspira en una bella demente (e impulsado por la atinada intervención del ‘facilitador’ de experiencias inter-realidades, señor Desmond Hume), ambos deciden explorar más a fondo la posibilidad de mantener una relación, desembocando así en la bonita escena de la playa.
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Los seguidores de la serie necesitábamos ver de nuevo a Libby, igual que Hurley necesitaba volver a encontrarse con ella, y su aparición en la realidad alternativa resulta bastante satisfactoria. No puedo, sin embargo, dejar de pensar en el paralelismo que me suscita el encuentro de x-Des y x-Hugo a la mesa de Mr. Clucks con aquel (en el episodio final de la segunda temporada) en el que Libby pagaba un café a Des en Los Angeles. En aquel caso parecía ser ella la que ‘facilitaba’ a Desmond el velero para llegar a la isla, por lo que se podía sospechar que formara parte de la conspiración de controladores del especial destino de nuestro escocés (junto con la señora Hawking y el hermano Campbell). Como también supimos enigmáticamente de su presencia en Santa Rosa y sabemos ahora que Hurley es, si no tanto como Desmond, también bastante especial en el curso que están teniendo los acontecimientos, aún se podría adivinar en Libby un papel similar al de Eloise Hawking-Widmore, aunque quizás de menos responsabilidad. Sin embargo esta posibilidad probablemente no llegará a desarrollarse ya en los pocos capítulos que nos quedan. (No me importaría que quedaran algunas cosas como estas un poco en el aire, en la medida en que se lleguen a insinuar permitiendo que los espectadores suplamos con la imaginación las posibles historias de relleno marginales).
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En mi opinión, todas las temporadas de Perdidos han tenido de una manera u otra a Jack como el protagonista principal, pero en cada una de ellas otro de los personajes ha sido llamado a detentar el rol decisivo a la hora de definir el itinerario especial de ese conjunto de episodios. En la segunda temporada fue Locke (con la cuestión de la tecla del Cisne), en la tercera Juliet (en su cuestionamiento interior de fidelidad o infidelidad a los Otros), en la cuarta el protagonista secundario indiscutible fue Ben (controlando sutilmente la situación desde su cautiverio hasta mover finalmente la rueda congelada, autoexiliándose de la isla) mientras que en la quinta fue nuestro Sawyer quien lideró la forma de afrontar la situación resultante de los diversos viajes en el tiempo. Del mismo modo en la sexta temporada estamos siguiendo poco a poco el crecimiento de Hurley en su capacidad de liderazgo (mientras que Jack se aclara y Widmore y los demás se deciden a hacer algo).
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No sabría decir si en el momento en que los hemos dejado en la isla todo el mundo quiere o no quiere a Hugo, pero creo que este muchacho ha sabido estar a la altura de las circunstancias descubriendo en sí mismo las agallas suficientes para afrontar sus miedos y seguir su propia intuición dado el curso de los acontecimientos. Jack y los demás le han hecho el enorme regalo de su confianza, pero tras seguir los planes de Ben para traerlos a la isla, de Sawyer para manejarse en los tiempos de Dharma, de Daniel para explotar la bomba y de Hurley para ir al templo, al faro y luego hasta Locke, creo que ahora es de nuevo el turno de Jack, quien debe afrontar el liderazgo en el tercio último de esta temporada final. Ahora es cuando debe mostrarnos si (como dice Jacob), tiene lo que hay que tener (o si más bien tenía razón su padre Christian), y si va a saber liderar a los candidatos (y compañía) frente a Smocke, mientras que Widmore y Jin (desde la Hydra), Richard, Ben y Miles (desde Villa Otros) y Desmond (desde las profundidades) ejerce cada uno la función que Jacob (en su sabio estilo de ‘dejar hacer’) les ha asignado en el tablero de juego en el que, al parecer, se juegan la salvación del mundo.