miércoles, 16 de junio de 2010

6.17-18. El fin (comentario I de IV)

Un vuelo acaba de llegar a Los Angeles y se procede al desembarco del cargamento transportado en sus bodegas: más en concreto se nos muestra una caja especial que ha andado extraviada por medio mundo, un muerto que ha estado ‘perdido’ y vuelve a casa. La secuencia nos preanuncia simbólicamente la revelación final de la serie: el vuelo 815 transportaba personas destinadas a morir; ya fuera en ese mismo vuelo o tras un largo rodeo, todos sus pasajeros han fallecido finalmente. Pero veremos al final que el ataúd de Christian Shephard realmente se encontraba vacío, pues su verdadero ser –al igual que el de los demás personajes– no se encuentra realmente donde yace su cadáver (como ya aclaró Locke a Jack durante su encuentro en el departamento de objetos perdidos de Oceanic).
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Entre una y otra imagen del ataúd que vuelve a tierra, se nos muestra otro densísimo símbolo del esperado final: el doctor Shephard examina la radiografía de Locke, de modo que su especial concentración en la salud integral de este especial paciente nos ofrece de pronto una impactante imagen, cuando a través del cráneo de John vemos asomar el rostro preocupado de Jack. Se trata de una novedosa variación del famoso motivo de la reflexión especular. La imagen parece enmarcar la propia esencia de este doctor en la muerte del que en la isla fue (doblemente) su rival. Todo el sentido de la vida de Jack se jugó en entender a un hombre prematuramente muerto, para poder matar al milenario monstruo que después le robó su figura. Entre una y otra muerte de John tenemos a un Jack que intenta suicidarse, para después recuperar la esperanza y volver a la isla a cumplir su destino hasta entregar heroicamente su vida. De este modo entendemos que el ataúd que tan marcadamente protagoniza la obertura de este episodio no sólo retoma el motivo del difunto doctor Shephard, sino también el del féretro del desgraciado Jeremy Bentham, dos ataúdes viajeros que terminaron ofreciendo su contenido al uso abusivo del Hombre de Negro.
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Pero no sólo Jack se prepara para la operación, también lo hace John Locke, quien ya ingresado en el hospital, deja aparte la silla de ruedas de la que espera poderse liberar. Mientras tanto su colega Ben Linus se encuentra ensimismado haciendo café, atando probablemente en su cabeza todos los cabos que Desmond le desató hace unas horas a base de golpes (¿cómo es posible que yo haya sido un tipo tan retorcido y tan malo? ¡...y qué mal trago volver a recordar la horrible muerte de Alex!) Y finalmente vemos al inspector Ford mirándose reflexivo en el espejo que rompió hace unos días, cuando Miles descubrió su secreto viaje a Sydney (quizás tampoco pueda quitarse de la cabeza a la pecosa que hace un rato le ha pedido que la deje en libertad). En ambos casos James ha decidido mantener honradamente su identidad de policía, sin dar lugar ni a la acariciada venganza ni a apoyar la fuga de la bella prisionera (precisamente al contrario que Ana Lucía, quien al aceptar ser sobornada demuestra no estar aún preparada para la ‘partida’).
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Entrelazadas entre estas imágenes de la realidad x (durante la hermosa obertura musical que inaugura este dramático capítulo final) encontramos las de nuestros héroes isleños: Jack, recién consagrado por Jacob, pasa unos minutos en el agua del arroyo empapándose de su nueva identidad y misión, aunque al parecer no siente nada verdaderamente nuevo. Smocke recoge pensativo del pozo la cuerda que liberó a Desmond mientras que Ben recarga el arma que lleva en sus manos, convencido de que antes o después tendrá que volver a matar para su nuevo amo (son precisamente las balas que más tarde desperdiciará Kate, excepto una, a la que sabrá dar muy buen uso). Finalmente Sawyer (roto en su interior no sólo ya por la muerte de Juliet, sino por su reciente responsabilidad en la explosión del submarino) se acerca preocupado a examinar la herida en el hombro de su amiga.
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Obviamente en la serie de imágenes isleñas nos falta para un completo paralelismo con las anteriores el ataúd de Christian Shephard, el que Jack descubrió vacío (y destruyó enfadado) junto a aquellas cuevas en las que encontró agua para sobrevivir (el agua de la isla en la que ahora se empapa) y también los esqueletos de la madre y el hermano de Jacob con sus piedras negra y blanca. Jack no pudo nunca enterrar a su padre, mientras que su predecesor pudo al menos despedirse dignamente de sus familiares muertos. A su manera Jack se prepara para la gran batalla final, la batalla contra el escurridizo e inatacable Humo Negro, quien para colmo de males lleva en sí las memorias de su padre y la apariencia y memorias de su amigo John Locke, el hombre de quien tanto desconfió hasta decidirse finalmente a acompañar su cadáver (metido en otro ataúd, como sustituto de su padre) de vuelta a la isla. Ahora tendrá que confiar en sí mismo (como hubiera querido su padre) y confiar en la isla (como hubiera querido Locke) para intentar vencer al invulnerable enemigo.
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Ajeno a la terrible batalla que le espera (salvo por una cicatriz en el vientre y una sangrante heridita en el cuello) Jack afronta en su ‘otra vida’ una importante operación, pues espera comprobar en ella la validez de un nuevo procedimiento. En ese día tiene previsto curar a John Locke, asistir a un concierto con su ex-mujer y su hijo (si le da tiempo) y recoger finalmente el cadáver perdido de su padre: un día bastante completo que acabará de una manera totalmente inesperada.
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Pero volviendo a la isla: Jacob le ha revelado que la misteriosa luz que debe proteger se encuentra junto al bosquecillo de bambúes que había cerca de donde se estrelló el avión. Entiendo que sólo el protector de la isla puede encontrar la cueva de la luz, junto a aquellos que le acompañen (la madre llevó primero a los mellizos y luego sólo a Jacob, éste más tarde llevó allí a su hermano, y finalmente Jack fue con Locke y Desmond, para acercarse luego con Hurley y Ben). El esforzado líder se dirige obediente hacia su destino, acompañado de Hugo y Kate (quien le asegura que no arruinó verdaderamente su vida anterior, ya que nada es irreversible – frase que él repetirá después en su ‘otra vida’ al encontrarse por primera vez con John). Sawyer, demostrando que se siente también responsable de la protección de la isla y de la eliminación del monstruo (dejando aparte por fin sus suspicacias respecto a todo esto), decide ir mientras tanto a sacar a Desmond del pozo, ya que todo apunta a que el escocés sea una pieza especial en la estrategia de Smocke.
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Sawyer no va a encontrar a Desmond, pero sí a ‘Smokey’ (a quien llama con este mote –‘Humito’ en la versión en español– para regocijo de los fans) junto con Ben, y tras quitarle a éste el rifle e informar al monstruo de que ya no hay candidatos (pues el verdadero sucesor de Jacob se ha hecho con el mando), los deja para volver junto al grupo de Jack. En su ‘otra vida’ descubre nuestro x-James para su sorpresa que Sayid ha escapado del transporte en el que iban los presos (Miles lo ha visto en las proximidades del concierto), por lo que decide ir al hospital a proteger a Sun, supuesta testigo de la matanza en el restaurante.
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La coreana, ya bastante recuperada de la herida de bala, se dispone a ser reconocida por una experta ginecóloga que debe comprobar el estado de su embarazo. La doctora Juliet Carlson (su apellido de soltera, como el que tenía su hermana Rachel) la atiende con la misma eficacia que desplegó en la estación médica de la isla, cuando exploró el embarazo de Sun, produciendo en la feliz pareja el ‘despertar’ a la conciencia de su vida anterior. Jin y Sun, conmovidos al recordar juntos que han estado casados y han tenido una preciosa niña, junto a todas sus emocionantes separaciones y reencuentros, no dejan de sonreír ante esta nueva y definitiva reunión, expresándose de pronto ante la doctora (para su sorpresa) en perfecto inglés. Cuando llega James, al que ellos conocieron como Sawyer, renuncian a la protección policial sin dejar de sonreírle mientras se despiden amablemente diciendo que ya le verán ‘allí’. (La verdad es que Juliet le ha hecho inadvertidamente un favor a Desmond, pues no parece que el escocés tuviera nada planeado en relación a los coreanos, pero al parecer el ‘universo’ se las ha apañado para que ellos estén también ‘allí’ a su hora).
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Tras la renuncia de la pareja coreana a ser protegida nuestro poli preferido deambula por los pasillos del hospital buscando algo para comer, hasta que Jack le indica las famosas máquinas expendedoras. James experimenta entonces un pequeño déja-vu llamando ‘doc’ (su apodo favorito para Jack – ‘doctor’ en español) a este médico, que con su elegante traje de chaqueta no lleva nada que delate su profesión. Y poco después, al intentar obtener una barrita ‘Apollo’, ésta se atasca (¿cómo no?, se ve que sólo respeta a los protectores de la isla), por lo que la doctora Carlson le pilla metiendo mano malamente a la máquina. Tras un momento embarazoso, Juliet sugiere al atractivo poli que desenchufe y vuelva a enchufar el aparato, porque así suele soltarse la barrita, motivando de este modo un simbólico paralelismo con lo que va a tener que hacer Jack en la cueva (se explicaría así que la barrita Apollo sea tan escogida en cuanto a querer ser extraída de su sitio sólo por los verdaderos guardianes de la isla).
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O quizás es que la barrita se pone nerviosa al darse cuenta de su importante misión: al agarrar juntos el dulce de chocolate, las manos de James y Juliet contactan entre sí a la vez que ella utiliza la expresión “it worked” (‘funcionó’), momento en que se inicia para ambos la revelación en ‘flashes’ de su toda vida en común, incluido el enorme girasol y la dolorosa separación cuando ella murió entre los escombros de El Cisne. La conversación repite casi palabra por palabra la de la última vez que estuvieron juntos: además de la sugerencia de ‘tomar un café a escote’ (ya que la máquina se ha tragado el último billete que le quedaba a él) Juliet le pide a su James un beso, a lo que él accede llamándola “blondie” (‘rubita’). A partir de ese momento nada más podrá importar a estos dos que el poder estar juntos para siempre (como ya les ha pasado a las parejas formadas por Jin y Sun, Hurley y Libby y suponemos que también Desmond y Penny y Bernard y Rose).
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Algo nos queda claro en este ‘despertar’ en común de Juliet y Sawyer (una vez que conseguimos secarnos las lágrimas): cuando ella murió conectó al parecer en directo con esta experiencia de su ‘otra vida’, por lo que el mensaje de ultratumba, el ‘it worked’ que repitió Miles, no se refería verdaderamente al efecto que esperaban de la detonación de la bomba sino a la famosa barrita de chocolate. Sería mucho suponer que Juliet se refiriera ya entonces a que ‘funcionó’ lo de que Desmond y Jack desenchufaran y enchufaran el corazón de la isla, pero esta idea podría no ser tan desacertada si la salvación de la isla, o la detonación de la bomba, o incluso ambas, hubieran sido las responsables últimas de que surgiera esta ‘otra realidad’ en la que se ha hecho posible el reencuentro definitivo de cada una de estas parejas.
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La metáfora de la máquina expendedora, retrotraída al momento en que Jacob encuentra por primera vez a Jack, nos hablaría de cómo éste no supo gestionar entonces su enfrentamiento con Christian (el día en que aprendió lo de contar hasta cinco para vencer el miedo que le paralizaba), mientras que Jacob le daba el empujoncito necesario para superar la situación. Esta vez en la isla tendrá que superar todo miedo y posible obstáculo por parte de su poderoso oponente (mucho más difícil de contrarrestar que su exigente padre o que el impredecible Locke) con ese empujoncito especial que Jacob le ha concedido al hacerse ‘uno’ con él, pero ayudándose de la técnica del ‘desenchufar y enchufar’ la luz de la isla que sólo es posible poner en práctica gracias a los especiales poderes de Desmond.
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Pero Smocke se ha hecho también una idea de lo que puede hacer con Desmond (le ha dicho Widmore que lo ha traído como una medida de último recurso por su capacidad de soportar fuertes cargas electromagnéticas), entendiendo que con su ayuda podrá destruir la isla, por lo que con candidatos (o el ya verdadero sustituto) o sin ellos, se propone meter a Desmond en el fondo de esa cueva (lo del tirarle al pozo sólo fue un pequeño ensayo), para que haga allí lo que ha venido a hacer, y salir luego corriendo a embarcarse en el “Elizabeth” (de nuevo facilitado por Desmond e indirectamente por Widmore, en su momento) para por fin poder escapar e irse a visitar el ‘otro lado del mar’.
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Pero de momento, como indicios de la localización de Desmond, sólo tiene la cuerda con la que salió del pozo (cuerda que luego resultará ser muy útil) y unas huellas de perro (¡¡Vincent!!), que desgraciadamente le guiarán al refugio de Bernard y Rose (el último salto en el tiempo –el provocado por la explosión de Jughead– parece que fue muy generoso con ellos, permitiéndoles conservar su cabaña, la comida Dharma y todo eso, o es que estaban ya muy entrenados en lo de agarrarse a todas sus pertenencias cada vez que veían venir a los famosos fogonazos). La entrañable pareja no pudo resistirse a rescatar al pobre hombre del fondo del pozo (imagino a Vincent ladrando sin parar tras haberle encontrado), aunque imaginaban que acabarían teniendo problemas a cambio de su compasiva acción. Smocke no duda en amenazarles con una dolorosa muerte si Desmond no se pliega a obedecerle, aunque el escocés no tiene demasiados reparos en hacer todo lo que le digan, ya que es suficientemente feliz al ser consciente de existir en una realidad posterior. (Paralelamente mucha gente afirma que Rose y Bernard estaban ya ‘iluminados’ desde la propia escena inicial de la temporada, cuando les vimos tan felices en el avión junto a Jack, por lo que en esta escena tenemos a todos nuestros personajes más ‘despiertos’ siendo sin embargo incapaces de hacerle frente al mal).
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El escocés post-histórico ha recibido mientras tanto el ataúd de Christian Shephard en una iglesia de Los Angeles (la misma iglesia en la que, en sus anteriores vidas, se encontraba la estación en la que investigaba Eloise, “The Lamp Post”). Comenta que no es exactamente un cura, aunque sí algo parecido (en esta labor de ‘despertador’ de conciencias del más allá ha desembocado por fin la ‘vocación’ de aquel ‘hermano’ que fue expulsado del noviciado de un convento escocés) y la verdad es que el ex-monje parece disfrutar a fondo con su tarea (atropellar a minusválidos, aporrear a profesores, liberar presos, encontrar ataúdes perdidos, acudir a conciertos bien acompañado...), sonriendo especialmente de nuevo al ser testigo (en la mesa 23 del concierto benéfico) de cómo se conocían ya Kate y Claire. Mientras ambas se ausentan por motivos de urgencia aaronil, el sosegado ‘facilitador’ de ‘experiencias’ admite ante la señora Widmore (mucho más vulnerable y menos temible que en su encuentro anterior) que ha optado por no hacerla ni caso, pero que no se preocupe, porque su hijo aún no va a irse de su lado.
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Daniel es mientras tanto totalmente feliz (y por lo tanto suponemos que lo es también su madre), ya que ha saludado a su amada Charlotte (sin ‘despertares’ especiales) y se encuentra a sus anchas tocando su música junto a la rockera banda de ‘Drive Shaft’ (me alegré mucho de ver tan feliz a este pobre hombre, que había tenido una vida tan perra y una muerte tan inmerecida, con lo majete que es, y también de volver a ver a Liam Pace, aunque apenas sale un poquito, ¡qué pena que su anillo acabara perdido en la explosión del submarino!) Suponemos que David disfruta igualmente escuchando el piano (yo había previsto que quizás Daniel era su profesor, pero dejémoslo en que quizás el joven Widmore tenía alguna conexión con la escuela de música y por eso habían sido los Shephard invitados). La serie abandona sin embargo a los Widmore, a Charlotte y a los Chang (andaba por allí Miles, y también un Pierre algo más encanecido) disfrutando en paz del concierto benéfico (por no hablar del pobre David, que queda destinado a ‘desvanecerse’ en el aire –o en su música– allí solito ya que su padre, su madre y su tía tienen ‘encuentros’ más importantes que experimentar), mientras se vuelca en cómo Kate y Charlie acompañan a Claire en el parto.
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Kate se había encontrado un par de veces con Jack en el avión y en el aeropuerto, quedándose algo extrañada por el raro sentimiento que la embargaba al verle, y ciertamente se le ha quedado grabado el poli ese tan especial con el que siempre se topa y la forma que él tiene de mirarla. Sin embargo, el tío raro que la ayudó a fugarse, le dio un vestido elegante (y suponemos que los correspondientes zapatos) y la trajo al concierto no acaba de gustarle nada. Pero cuando ve de nuevo a su Claire embarazada recuerda que algo dentro de ella no la permitió dejar sola el otro día a esta muchacha (llegando a agarrarle cariñosamente la mano en la cama del hospital cuando el bebé pareció sufrir una parada cardíaca), puesto que parece tener algo muy importante en común con ella.
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En cuanto Claire se ausenta (es que Aaron no para de removerse desde que ha oído la guitarra de su papi Charlie, y ya está harto de perderse la emoción de tanto ‘reencuentro’ sólo porque su mami no se sienta ‘preparada’), Kate no puede menos que acompañarla y entiende enseguida (por una abrumadora intuición procedente de su ‘otra vida’) que ha llegado la hora del parto. Los guionistas han echado convenientemente a la experta ginecóloga del concierto (Juliet tenía su propia cita del ‘destino’ con James en el hospital), de modo que Kate (sin esperar a que llegue un médico) repite su papel previo en la isla como comadrona de Claire (‘co-madre’ de Aaron junto a ella). Y es sólo cuando coge a su chiquitín en brazos cuando Kate entiende todo lo que está pasando. Para ella es la relación maternal con este niño lo más importante del mundo, sus sentimientos por él son los que finalmente la han ‘despertado’.
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Claire vive igualmente el nacimiento de su hijo como experiencia ‘iluminadora’ (con la fugitiva generosa no se había aclarado mucho, ni tampoco con su medio hermano), y con Aaron ya en sus brazos experimenta la enorme alegría de reencontrarse con Charlie, el joven con quien tanto congenió en la isla y cuya muerte la había destrozado. Nuestro rockero descubre también en Claire a la rubia celestial cuyo amor verdadero le traía a mal traer desde el vuelo, descuidando su propia supervivencia para poder encontrarse con ella en un ‘más allá’ al que no sabía cómo llegar. Y con ella, al pequeño querubín que siempre había querido como un padre.
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Reunida por fin esta feliz familia (con la consiguiente llorera del emocionado espectador que, cual Sawyer viajando en el tiempo, revive con ellos el parto del bebé desde esta otra nueva dimensión), cada uno de ellos no desea otra cosa que encontrarse con el resto de sus compañeros para poder por fin ‘marchar’. Pero quedan dos importantes personajes por ‘despertar’, aquellos a los que más les cuesta ‘levar anclas’ y abandonarse a lo que tenga que pasar: Locke y Jack, juntos –por un lado– en el hospital, buscando en común la curación del uno y el éxito del otro ("eso si no te mato, claro", le dice Jack) y encontrándose por fin cara a cara –por otro lado– cerca del corazón de la isla, en el momento cumbre de la mortal partida. O gana Smocke, destruyendo la isla junto con sus defensores y acabando con el futuro de la humanidad, o consigue Jack matar al monstruo en su jugada sorpresa y proteger todo aquello que se ha comprometido a salvaguardar.

martes, 1 de junio de 2010

6.16. Por lo que murieron

Jack, Kate, Sawyer y Hurley lloran a sus compañeros muertos mientras aparecen en la playa algunos restos del submarino hundido (incluido un prometedor chaleco salvavidas, símbolo de la posibilidad de encontrar salvación incluso en situación tan desesperada). Poco antes, mientras Jack cosía la herida de Kate (devolviéndole el favor que le hizo ella en el primer episodio de la serie) y ésta le hablaba de la huerfanita Ji-Yeon, ambos decidieron que Smocke, el responsable último de la funesta explosión, tenía que ser eliminado. Sin embargo, como primer paso se proponen ir a rescatar a Desmond del pozo que les indicó Sayid antes de morir.
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Paralelamente vemos a x-Jack observando de nuevo en el espejo la misteriosa herida del cuello. Sus planes para ese día consisten únicamente en asistir a un concierto con su hijo David y no comportarse de forma muy rara cuando aparezca por allí su ex-mujer. Es cierto que también anda empeñado últimamente en curar al paralítico John Locke y que un bebé, en este caso Aaron, también se hace presente en su vida por el comentario de Claire en el desayuno sobre sus pataditas. Igualmente, x-Desmond reclama su protagonismo en esta trama al llamar al doctor falsamente de parte de Oceanic, para comunicarle que el ataúd de su padre llegará esa misma tarde al aeropuerto. De este modo también vemos a x-Jack sobrecogerse por la pena de una muerte reciente.
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Aunque sin dar explicación alguna para la llamada de x-Desmond, se nos revela que éste la hace desde su coche mientras acecha de nuevo a x-Locke a la salida del instituto. Pero cuando parece querer apretar el acelerador para atropellar al paralítico de nuevo, el bueno de x-Ben se abalanza sobre él para impedir semejante desatino, ganándose una buena paliza por parte del escocés y la consiguiente ‘iluminación’ (ya que le hace recordar la similar paliza recibida de las mismas manos cuando atacó a la familia Hume junto al barco en el que vivían).
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Este episodio entreteje de manera admirable la historia isleña y la de la realidad x, entrecruzando los hechos de unos y otros personajes en la medida en que todos ellos van confluyendo inevitablemente hacia ‘el fin’. Sin quitar su merecido protagonismo a Jack y Locke, junto a la interesante figura del ‘mediador’ de los despertares (Desmond) destacará sin embargo especialmente el personaje de Benjamin Linus.
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El apaleado doctor en Historia Europea contempla su maltrecha imagen en un espejo de la enfermería mientras trata de entender lo que está pasando, sin olvidarse de comunicar a Locke el mensaje de su atacante: no quiere herirle sino ayudarle a ‘soltar amarras’. Este insólito mensaje dejará pensativo a John, instándole más tarde a acudir al doctor Shephard para pedirle que le opere (momento sublime, salpicado de significativa frases lostianas que da mucho gusto oír en este nuevo contexto).
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Ben Linus ha vuelto con Richard y Miles a Villa Otros, a buscar en su armario secreto los explosivos necesarios para explotar el avión de Ajira. Cuando Miles se revuelve al detectar ciertos mensajes de ultratumba Richard explica que se encuentran sobre el lugar donde enterró a Alex. Y es que tras aquél fatídico día en que Keamy (el mercenario contratado por Widmore) asesinó a su hija a sangre fría, Ben sólo ha vuelto a la que fue su casa una vez, con ocasión de buscar al Humo Negro para ser juzgado, hasta encontrarle (en figura de Alex, aun estando ésta ya enterrada) en los subterráneos del templo y ser sorprendentemente absuelto.
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Lamentablemente ni Widmore ni el Humo Negro andan tampoco muy lejos de su casa ahora, y Ben, recordando que si no obedece a Smocke lleva todas las de perder, se ofrece de nuevo a este maligno ente como su chico de los recados (lo que se traduce en ofrecerse a matar a todo aquel que el monstruo necesite matar con intermediarios, léase algún que otro candidato). Tras un encontronazo con Richard que hace salir a éste volando por los aires (¡qué mal trata últimamente el Hombre de Negro a nuestro Ricardo!) y tras degollar limpiamente a Zoe por serle inútil, Smocke chantajea a Charles con la vida de su hija para que le diga lo que ha venido a hacer (al parecer Jacob le había visitado para pedirle que trajera a Desmond a la isla). Es aquí cuando Ben ve ocasión propicia para vengarse de su sempiterno rival, tratando vanamente de impedir con un tiro la cobarde confesión que traicionaría a Jacob para salvar a Penny. (Por su parte Miles ha escapado de la situación para esconderse en la selva llevándose un walkie-talkie).
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Mientras estas escenas nos recuerdan las tendencias más negativas, vengativas y asesinas de Ben (quien ha ofrecido sus servicios al enemigo a cambio de la promesa de volver a mandar en la isla), la adorable x-Alex saluda a su profesor preferido preguntándose quién habrá podido pegarle siendo él la mejor persona del mundo. Dado que Ben lleva el brazo en cabestrillo (en forma similar a Napoleón, comenta la estudiante) la muchacha sugiere que monte con ella en el coche de su madre para que le lleven a su casa, no sin antes ser invitado a cenar en casa de ellas. Una atentísima Danielle Rousseau (mucho más arreglada que la que solíamos ver en la isla) se deshace en amabilidades con el profesor que ha llegado a ejercer un papel de padre para su hija (ya que su marido murió cuando la pequeña tenía dos años), de modo que Ben (no sabemos si aún del todo ‘iluminado’ con respecto a lo vivido en la isla con estas dos mujeres) llora emocionado, mientras su anfitriona parece ofrecerle una posible continuidad en la relación así iniciada.
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Ben raptó a la nena de Danielle a la semana de su nacimiento para evitar matarlas a las dos (como le había ordenado su jefe). Con este acto separó a Alex de su madre, contribuyendo a que ésta se volviera casi totalmente loca (de modo similar a lo que luego le pasó a Claire) y haciéndose cargo en adelante de criar a la niña. Finalmente las dos encontraron la muerte a manos de los mercenarios de Widmore, pero aunque Ben nunca podrá entender la razón ‘por la que murieron’, las ha vengado ya en la isla matando a Charles y ha encontrado en otro lugar además la ocasión de crear una nueva relación con ellas, en la que Alex pueda ser su hija sin perder por ello a su madre.
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Nos es difícil creer que Benjamin Linus se haya sometido incondicionalmente a Smocke, después de ver cómo confesaba tan emotivamente a Ilana su pesar por haber matado a Jacob y lo contento que parecía de haber sido aceptado en el equipo de los seguidores de éste en vez de tener que irse con su enemigo. De alguna manera queremos adivinar en el Ben de la isla a ese buen hombre que encontramos en la otra realidad, y esperamos que a la hora de la verdad sepa posicionarse a favor de los candidatos. Pero de momento Ben acompaña a Smocke a un pozo donde descubren que Desmond ha escapado. En ese momento el Hombre de Negro confiesa a su ‘ayudante’ que su verdadera intención es destruir la isla y que el escocés es el instrumento adecuado para ello.
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Sin embargo, esta nueva capacidad destructiva del señor Hume no nos sorprende tanto como su manera tan señorial de irrumpir en comisaría para entregarse por las felonías realizadas en el instituto. Acompañado al calabozo por el inspector Ford saluda satisfecho a los nuevos compañeros de prisión: Sayid y Kate, los últimos pasajeros del vuelo de Oceanic con los que necesitaba contactar. Cuando poco después el propio James (tras un intento de chantaje emocional por parte de la ‘inocente’ Kate) los entrega para ser transportados a otra prisión en una furgoneta, Desmond les hace prometer a ambos que harán una cosa que va a pedirles cuando les haya liberado. Kate (un tanto alucinada porque un tío se entregue él solito en comisaría cuando ella se ha pasado toda su vida escapando de los polis) acepta seguirle la corriente, al igual que hace Sayid, para encontrarse a los pocos minutos ambos liberados (gracias al sustancioso soborno de su millonario cómplice Hurley a una ‘no-iluminada’ Ana Lucía) y obedeciendo las instrucciones de sus liberadores. Kate acompañará a Desmond en el Camaro rojo de Hugo al concierto (al que también planean ir Jack con su familia y Miles con la suya) mientras que Sayid acompañará a Hurley en su Hummer amarillo a un destino incierto.
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Hemos visto así cómo Desmond ha llevado a cabo con facilidad todos sus planes en la realidad x, mientras que en la isla los únicos candidatos restantes se disponían a buscarle. Por el camino, Sawyer va entendiendo que su decisión en el submarino fue la responsable de la explosión (empezando a captar la nueva lógica de la isla que Jack parece ir ya dominando), pero el doctor, noblemente, en vez de profundizar en las acusaciones le consuela diciendo que el único culpable es Smocke. Estando ya todos convencidos de cuál es la situación (que el monstruo está dispuesto a todo para acabar con ellos y que o le matan o les matará, pudiendo además hacer un gran estropicio en el mundo si consigue escapar de la isla), decide Jacob que es el momento de presentarse ante sus candidatos para ofrecerles la opción de elegir quién de entre ellos va a ser su sucesor. Aparte de que este hombre nunca fue muy dado a explicarse, es claro que no pudo acercarse el primer día que cayeron en la isla a contarles todo este asunto, ya que no le hubieran hecho ni caso, como sabemos que Jack no hizo ni caso a Locke al plantearle que quizás habían venido a la isla ‘por una razón’. Pero ese hecho de que tuvieran que accidentarse allí (con las más de 200 muertes resultantes), unido a las múltiples desgracias sobrevenidas (Joanna, Scott, Boone, Arzt, Shannon, Ana Lucía, Libby, Paulo, Nikki, Charlie, Michael, Neil, Charlotte, Daniel, Juliet, Ilana... junto a muchos más de los que nunca supimos el nombre) y a las muertes directamente ocasionadas por el monstruo (el piloto de Oceanic, Eko, Bram, Sayid, Jin y Sun) [por no contar las de los múltiples trabajadores de Dharma, miembros de los Otros, pasajeros del Kahana y del Ajira y colaboradores de Widmore e Ilana] ¿cómo pueden todas esas muertes corresponderse con una razón por importante que ésta sea? Más en concreto, lo que verdaderamente preocupa a nuestros candidatos en el momento en que se encuentran con Jacob ¿cuál es la razón por la que murieron Sayid, Jin y Sun?
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El ya fallecido guardián de la isla hace arder sus propias cenizas (conservadas por Ilana y por Hurley) para poder hacerse presente, por última vez, ante Jack, Sawyer, Hurley y Kate. La respuesta es que en su juventud cometió un fallo terrible, lo que dio origen (a partir de su hermano) al monstruo de Humo Negro, y dado que éste se empeñó en matarle y en matar incluso a su sucesor para poder escapar de la isla, lo cual podría resultar en un terrible mal para toda la humanidad, Jacob se ha visto obligado a atraer posibles candidatos a la isla y a plantearles ahora la sucesión. Los ha seleccionado por sus vidas errantes y solitarias, deduciendo que necesitaban a la isla tanto como ella necesitaba de ellos y además desde siempre había querido poder ofrecerles la opción que él nunca tuvo: poder elegir o rechazar el puesto de guardián (de hecho siempre puso un gran interés en que la voluntad de las personas a las que se acercaba fuera respetada).
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Y es en este momento, entre las dudas y reproches de Sawyer y Kate y para gran alivio de Hurley, cuando Jack ve con diáfana claridad la razón por la que él vino a la isla por primera vez y por la que nunca debió abandonarla: estaba llamado a aceptar el papel de protector de la misma en sucesión de Jacob. El fantasmal antecesor aparta de los demás a su sucesor ya designado y realiza con él la ceremonia (bebiendo agua de un arroyo) que hace a Jack uno con él (adquiriendo los poderes de Jacob). Sawyer bromea que ya antes gustaba Jack de cierto endiosamiento, pero su largo proceso ha llevado precisamente al doctor a dejar de intentar controlarlo todo, para disponerse finalmente a entregar su vida (ya sea en una interminable sucesión de largos años entregados al bien de la isla, o en el sacrificio último de su muerte si fuera necesario) a una causa mayor que ni siquiera entiende.
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Es esta generosa decisión de Jack la que finalmente dará sentido a tantísimas muertes. Si logra salvar la luz de la vida en la isla y parar al monstruo, labor para la que acaba de ser consagrado, nada de lo ocurrido habrá sido en vano.

domingo, 30 de mayo de 2010

6.15. Al otro lado del mar

De ‘más allá del mar’, supone el muchacho vestido de negro que habrá venido el juego egipcio de Senet que ha encontrado en la playa. “No hay nada más; esta isla es todo lo que hay”, le replica la mujer que se ha hecho pasar siempre por su madre..., pero siendo este muchacho tan ‘especial’ es capaz de conocer intuitivamente muchas más cosas de las que su madre le ha enseñado, aunque no las comprenda bien, por lo que enseguida capta la posibilidad de la ‘mentira’: de que él puede mentir, al igual que su madre le está mintiendo a él, cosa que tan difícil le resulta a su hermano Jacob.
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Y su madre les ha mentido en primer lugar con ese mismo nombre de ‘madre’ con el que se hace llamar. Es verdad que es la mujer que los ha criado, pero el hecho de matar a traición a la joven Claudia apenas terminó de dar a luz a los mellizos, le quita el derecho a ser llamada ‘madre’ por esos niños a los que violentamente ha separado de la mujer que los concibió y de la tierra y del pueblo a los que legítimamente pertenecían (curioso episodio para festejar el día de la madre, ya que se emitió en EEUU en una fecha muy próxima a dicha celebración).
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Este episodio nos revela una serie de hechos ocurridos en el remoto pasado de la isla (hace unos dos mil años, según parece, siendo Claudia y su gente procedentes del mundo romano que hablaba latín), pero en muchos de ellos encontramos paralelismos con acontecimientos muchos más recientes, revelando cómo éstos se insertan en una tradición muy antigua, de forma que ciertas situaciones parecidas se han repetido una y otra vez, como en un círculo vicioso.
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Y en esta perspectiva nuestro especial niño de negro, principal protagonista del episodio (de quien no se llega a revelar el nombre por lo que muchos angloparlantes le llaman ‘Boy in Black’ o BIB), nos recuerda en cierto modo al pequeño niño negro Walt. Este niño quedó huérfano de madre y fue separado de su ambiente habitual para ser llevado a una extraña isla, donde un nuevo progenitor insistía en prohibirle todo lo que más le gustaba. Él se sentía llamado a explorar una isla que le fascinaba, quería aprender las técnicas del señor Locke y hubiera querido poder entender mejor por qué tenía siempre tanta suerte en el juego del ‘backgammon’ y por qué parecía poder controlar con su mente a animales y cosas. La mayor diferencia de Walt con el hermano de Jacob estriba en que él en principio no quería irse pero su padre Michael decidió que el muchacho saliera de esta isla cuanto antes (al revés que la ‘madre’ de BIB), hasta el punto de llegar a matar a dos compañeras para poder cumplir su propósito. Quizás deba agradecerle Walt por siempre aquel empeño, pues el esforzado padre evitó así probablemente que su hijo llegara a convertirse en el siguiente monstruo isleño, destino peor aún que la muerte. (Ya vimos a Walt hacer ciertos pinitos sobrenaturales apareciéndose a Shannon, a Sayid y a Locke, al estilo del fantasmal joven Jacob que aún se aparece en la isla, aunque sólo puedan verle el monstruo y los candidatos). Al menos Michael demostró que quería de verdad a su hijo, cosa que la misteriosa ‘madre’ isleña no pudo demostrar realmente a ninguno de los dos hermanos que aprohijó.
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Pero volvamos un poco más atrás: una extraña mujer vive sola en una isla muy misteriosa junto a la cual ocurre un accidente que hace naufragar un barco. Entre los supervivientes del naufragio se encuentra una mujer embarazada, muy cercana a la fecha del parto, y nos encontramos con que la mujer solitaria no duda en atacar a la recién llegada para hacerse con sus bebés. La misteriosa desconocida establece así el paradigma que seguirán luego los Otros con Danielle Rousseau (por medio de Ben y Ethan siguiendo órdenes de Widmore), y ésta misma con Claire (también Ethan en nombre de los Otros, intentará quedarse subrepticiamente con Aaron, mientras que por orden de Ben varios niños de Oceanic 815 son raptados, incluido Walt), repitiendo finalmente Claire el papel de loca solitaria en la selva, que aunque de momento sólo ha podido hacerse con un monstruoso bebé de mentira, se muestra enseguida dispuesta a matar a Kate como venganza por haberse llevado a su hijo. Todas estas similitudes no se corresponden únicamente con una especie de paradigma mitológico que tiende a repetirse en la isla a través de los tiempos, sino que debemos suponer que tras todos estos planes ha estado siempre Jacob (como admirado jefe supremo de los Otros) y Jacob es el sucesor oficial de su ‘madre’, habiéndose convertido en ‘uno’ con ella tras la ceremonia en la que bebió el vaso de vino. En el lado opuesto se encontraba el espíritu errante de su hermano, orientando a la Claire convertida en salvaje, quien reproduce el papel de Anti-Jacob al querer matar a la mujer que separó a un hijo de su verdadera madre.
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Es posible que los dos inmortales señores de la isla hayan tenido un especial interés por los niños llegados a la misma, sintiéndose especialmente identificados con ellos si han nacido allí de náufragas madres embarazadas (como Alex y Aaron), pero realmente puedo imaginar que tanto Jacob como el Humo Negro tuvieran un especial interés en Walt, dados sus poderes y el alto nivel de maestría que demostraba este muchacho con el ‘backgammon’, por lo que, aunque nunca lleguemos a saber nada más de Aaron o Walt en la serie, entiendo que ambos (al igual que Ji-Yeon) están mucho mejor fuera de la isla, finalmente a salvo (algo que por desgracia nunca consiguió Alex). Por otro lado entiendo que las relaciones fraternales hayan sido siempre de especial interés también para ambos, de modo que personajes como Eko y Charlie (recordando ambos activamente en la isla a sus queridos hermanos Yemi y Liam) les hayan quizás violentado demasiado, por lo que fueron pronto sentenciados.
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Al igual que posteriormente le ha pasado a Jacob, la anterior guardiana de la isla necesitaba preparar a alguien que la sustituyera, por lo que es posible que ella misma provocara el naufragio por el que llegó Claudia a la isla. Menos considerada que su sucesor con el requisito de respetar la voluntad ajena no dio a la joven parturienta ninguna opción, algo que también denegó después realmente a sus dos hijos. Los mellizos fueron criados en la isla, desconocedores tanto de lo que ocurría en el ancho mundo como de los propios secretos isleños. Otros seres sin embargo, osaron asentarse en la misteriosa selva sin haber sido invitados (como ocurrió posteriormente en múltiples ocasiones: soldados americanos, Iniciativa Dharma, expedición francesa...), estableciendo el conocido ciclo de que “llegan, luchan, destruyen, se corrompen, para terminar como siempre”, lo cual visto el ejemplo arquetípico establecido en este episodio podemos suponer que termina siempre en una ‘purga’, más o menos.
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Pero, aún temiendo que aquella gente pudiera ser mala (como decía la falsa ‘madre’), el muchacho de túnica oscura opta por compartir su vida con ellos, asumiendo (por el testimonio del fantasma de su madre muerta) que realmente se trata de ‘su gente’, por lo que podrían quizás mostrarle el camino para dirigirse al lugar de dónde procede. Y es que el inquieto joven busca dos cosas principalmente: conocer lo que se encuentra ‘al otro lado del mar’ y volver a ver la luz de la verdad que palpita en el corazón de la isla. La combinación entre estas dos inquietudes, unida a su intrínseca intuición ‘especial’ (con ayuda quizás de las tradiciones o el ingenio de la gente de su pueblo), le hace concebir el mecanismo de la rueda ‘trasladadora’ (suponemos que la misma que luego llegaría a estar congelada en el subsuelo de la estación Orquídea). Incapaz de encontrar de nuevo la famosa cueva luminosa, el hombre de negro explora las profundidades isleñas, en relación con el fenómeno especial de atracción de los metales que Dharma (y Zoe, la geofísica) identificaría posteriormente como bolsas de especial energía electromagnética. En uno de los pozos excavados consigue avistar la luz, y por algún tipo de intuición y experimentación deduce que puede encauzar esa energía para trasladarse a otro lugar (y a otro tiempo, aunque quizás no era siquiera capaz de conceptualizar este otro tipo de movimiento).
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El mellizo de Jacob no oculta sus proyectos a su hermano (en una de sus múltiples visitas para echar una partidilla) ni a su ‘madre’ (cuando preocupada se acerca a ver personalmente lo que anda planeando su hijo perdido), de forma que la guardiana de la isla se cree en la obligación de destrozarle sus proyectos y ‘purgar’ convenientemente a sus compañeros. Lógicamente, nuestro hombre de negro se considera sumamente traicionado por tan severa ‘madre’, empeñada en frustrar todo lo que él desea, y se acerca a las cuevas donde mora su original familia, para vengarse de ella.
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Es verdad que la efectiva destrucción tanto del pozo como de la aldea demuestran una especial capacidad exterminadora en la ancestral guardiana, pero es sobre todo el momento de su muerte el que nos revela que nos encontramos ante un ser especial. Su airado hijo la mata apuñalándola por la espalda, sin haberse intercambiado ni palabra primero (como Dogen instruyó a Sayid para matar a Smocke y Anti-Jacob a Richard para matar a Jacob, tratándose probablemente de la misma daga en los tres casos) y la ‘madre’ muere dándole las gracias. Al enviar previamente a Jacob a por leña parece indicar que había previsto este final para sí misma, lo que no le impide recoger con cariño del suelo el juego preferido de su hijo, y acariciar con ternura una piedra negra y blanca del mismo, reteniendo especialmente la piedra más oscura entre sus dedos. Yo no creo que podamos decir que ella también era un Humo Negro, pero sí que probablemente tenía poder para controlar ciertas fuerzas isleñas, aparte de una cierta inmortalidad y la posibilidad de establecer inalterables reglas. A los 43 años de la llegada de Claudia a la isla, muere finalmente la mujer que le quitó a ésta sus hijos, sin ningún cambio apreciable en sus rasgos físicos, por lo que podría perfectamente contar con un montón de años, además de estos cuatro decenios. Por manos de su hijo preferido, el inquieto muchacho al que envolvió de bebé con un pañal negro, llegó por fin para ella el deseado descanso de la ingrata tarea de guardar para la humanidad la luz de la vida, la muerte y el renacimiento.
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Pero toda esta trágica historia entre una madre asesina asesinada por uno de sus hijos se contrapone como la cara y la cruz de una misma moneda con la amable relación que esta mujer tuvo con su hijo Jacob. El bebé que tras nacer pacíficamente se vio envuelto en un pañal blanco encontró fácil al crecer (y durante 43 años) doblegar su voluntad a los deseos de la mujer que le había criado. Su inquebrantable lealtad acabó llevándole finalmente a ser el sucesor de su cargo como guardián de la isla, aunque al parecer ni a su madre ni a él mismo le hubiera parecido en principio que fuera el candidato más adecuado (resultando incluso un poco resentido al no haber tenido la opción de haberse negado).
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Jacob no desea salir de la isla para visitar otros territorios (aunque ciertamente lo haría a menudo algún tiempo después), ni siquiera le interesa conocer mejor a los hombres que viven con su hermano. Él considera que la gente puede ser buena, pero no le atrae para nada compartir su vida con otros seres humanos, de modo que, tras la violenta muerte de su madre, vivirá una vida de ermitaño dedicado a las labores necesarias para la supervivencia, a su afición a tejer tapices (que aprendió de ella) y a su ingrata tarea de buscarse un montón de candidatos a su sucesión, dada la maldita manía que cogió su hermano de cargárselos.
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Pero ahora sabemos que el origen del irascible Humo Negro es también culpa de su hermano, que, a pesar de su talante paciente y manso, también perdía los nervios de vez en cuando y se le iba la mano. La ‘madre’ había establecido durante su ‘reinado’ que sus dos hijos no pudieran matarse entre sí, pero por desgracia comentó a Jacob la existencia de un castigo peor que la muerte: si se visitaba el interior de la cueva de luz. Su fiel hijo, totalmente exasperado por el asesinato cometido por su oscuro hermano, arrastra a éste hasta la luminosa fuente de la vida y la muerte, donde Anti-Jacob pierde el conocimiento y es arrastrado por la corriente. Poco después sale convertido en la maligna humareda, condenado a vagar por la isla en esa forma inhumana y a no poder escapar nunca de ella.
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Su cuerpo es poco después expulsado sin vida de la cueva, y es entonces cuando un arrepentido Jacob lo recoge afectuoso para depositarlo junto al de su madre. Pudieron así reposar juntos los restos mortales de estos dos seres tan similares. Pero el hermano sin nombre no tuvo la suerte de morir del todo, sino que seguiría vagando por la selva, acechando la forma de matar a Jacob para finalmente intentar escapar de la isla.
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Antes o después descubriría el temido monstruo la capacidad de recuperar el porte de los humanos a partir de un cadáver no enterrado (aunque el cadáver no quedaba por ello afectado), como era el caso de su propio cuerpo. Por eso le hemos visto pasearse por ahí de nuevo con su antigua forma de hombre de negro en los tiempos en los que llegó Richard a la isla. Pero después le hemos visto tomar la forma de Christian (como él mismo confesó a Jack), la de Yemi y ciertamente la de Locke (imagen que al parecer ya no puede cambiar). Otra cosa es la capacidad de proyectar imágenes de personas ya muertas, que puede recrear a partir de los recuerdos de alguien cuyas memorias ha ‘escaneado’ (la Isabel que vio Ricardo en el Black Rock, los delincuentes nigerianos que vio Eko en la selva junto a su pequeño monaguillo, y probablemente la Alex que vio Ben, la propia madre de Ben –a partir del recuerdo que él tiene de ver sus fotos–, el caballo de Kate, etc.) Creo que estos dos tipos de ‘impersonación’ son diferentes: en el primero el propio Anti-Jacob se hace plenamente presente, pudiendo interactuar de forma totalmente real, en el segundo parece que se trata como de proyecciones (aunque éstas pueden ser vistas, oídas y tocadas por varias personas) limitadas de forma temporal, para las cuales no necesita tener acceso a loss cadáveres sin enterrar.
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Jacob dejó en la mano de su ‘madre’ muerta una bolsita con las piedras negra y blanca que ella acarició antes de morir, como homenaje de los dos hijos que tanto había querido, aunque no resultaron del todo como ella hubiera deseado. El hermano de blanco fue finalmente el elegido para que ella compartiera con él su propio ser, en la ceremonia en la que tras bendecir la copa con unas palabras en latín (“Nam non accipimus hoc quasi vulgarem potionem, sed ut ille sit quasi unus mecum”, que significa más o menos ‘no aceptamos esta poción como algo vulgar sino como medio para que él sea casi uno conmigo’) le dio a él de beber. Desde entonces, dotado de poderes sobrenaturales, Jacob ha gobernado la isla (durante unos 2000 años), y, como le comentó en su día su compañero de juegos, ha tenido la capacidad de establecer finalmente las reglas que han regido una partida a vida y muerte por todo ese tiempo con su inseparable hermano.
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Los dos niños que Claudia gestó en su vientre vinieron al mundo con un destino común y trágico. Ella no tenía nombre más que para el primero de ellos, pero ambos se criaron juntos siendo tanto un apoyo como un reto el uno para el otro. Pronto no les bastaron ni las piedras blancas y negras del Senet egipcio, ni otras muchas similares que encontraron en la playa, sino que su importante partida llegó a poner en juego las voluntades de cada nuevo visitante naufragado. La madre y el hijo muertos, cuyos esqueletos cobijaban las cuevas, no fueron ciertamente el origen de la humanidad isleña (como el apodo de Adán y Eva parecía sugerir), pero poco sospechaban Jack, Kate y Locke cuando los encontraron cuánto dependían sus vidas (y la del resto de la humanidad) de lo que allí había ocurrido hacía unos dos mil años.

lunes, 17 de mayo de 2010

6.14. El candidato

Durante los acontecimientos que ocurren en este episodio en la isla Hydra, Smocke lleva finalmente a cabo el plan que ha estado preparando durante todo el tiempo en que estuvo reclutando a los candidatos, mientras que Jack apenas tiene las pistas necesarias para adivinar a tiempo lo que está pasando y qué es lo que pueden hacer para salvarse de la bomba que va a hacer estallar el submarino, matándolos a todos. En el angustioso y breve tiempo de espera, Sayid (¿quizás con información privilegiada por parte de Desmond?) es el único con suficiente presencia de ánimo para salvar la situación, es decir, para hacer un último intento de salvar a los demás (por ser sus amigos... ¿y por ser candidatos?) asumiendo el sacrificio de sí mismo.

Smocke expone perfectamente su plan (como luego adivina Jack) cuando explica las posibles intenciones de Widmore para poner explosivos en el avión: “nos quiere juntos en un mismo sitio, un espacio confinado del cual no podamos salir, para matarnos allí”. Ese ha sido su plan todo el tiempo, llevarse a todos los candidatos juntos a un lugar cerrado con la excusa de que los iba a sacar de la isla, para –engañándolos– hacer que se mataran ellos mismos, ya que tiene prohibido matarlos. Ha tenido sin embargo ocasión varias veces antes de que algunos murieran de por sí individualmente (Sawyer en el acantilado, Jack con el obús widmoriano) y en esas ocasiones los ha salvado para ganarse su confianza. También parecía ser muy consciente de la necesidad de tener a Kate para hacer que no le faltara en el grupo nadie importante (sólo por ella ha conseguido meter a Jack en el submarino, y con Jack la mochilita cargada con la bomba...)

Sawyer ha sido una pieza clave de todo su plan, por lo que el título del episodio 6x8, “recon”, gana una nueva vuelta de tuerca (Smocke engaña a Sawyer, quien cree que engaña a Smocke y a Widmore). AntiJacob envió a James a la isla Hydra porque quería que viera el avión y el submarino y que se le ocurriera con eso un plan para llevarse a todos sus amigos y dejarle a él atrás. Sin Sawyer no hubiera sido tan fácil conseguir meterlos a todos en uno de los dos vehículos de escape y quedarse fuera diciendo “no, si al final yo me quedo aquí”. Y puesto que Sawyer le iba a traicionar (le puso bien fácil la escapada en el “Elizabeth”) necesitaba a alguien para recuperar la confianza de todos, y que creyeran sus buenas intenciones al llevarlos al avión o al submarino, y ese alguien era Jack. Efectivamente, tras haberle hecho la jugada a Smocke, Claire exclamó que éste se iba a enfadar mucho, razón por la que Hurley gritó “estamos muertos” cuando vio al Humo Negro atacando las jaulas. También Claire y Sawyer piden excusas a Smocke por su traición, y él no parece darle importancia. Pero, por supuesto, Sawyer lo dice sólo de boquilla mientras acuerda con Jack dejar al monstruo fuera del plan de huida. Tenía que ocurrir de nuevo en la isla Hydra que nuestro experto estafador quedara de nuevo estafado (recordad el puñetazo que le pegó a Ben cuando éste le dijo que había sido mentira lo del conejito y el marcapasos), pero esta vez creo que le va a doler muchísimo más cuando se despierte y sepa el altísimo coste en vidas de sus amigos que han tenido sus decisiones. No creo que vuelva a meterse con Jack por lo de la muerte de Juliet... Pero alguien debería explicar a este hombre (y a Kate) todo lo de las reglas y lo que pasó en el Black Rock con Jack y Richard, aunque ni aún así creo que ninguno de ellos tenga demasiado claro de qué va todo. Quizás es parte del proceso de convertirse en “el candidato” el ser capaz de deducir lo que hay que hacer con las pocas pistas que tienen para saber a qué atenerse (recordemos que a Jacob no le gusta dar instrucciones directas, prefiriendo fiarse de que alguien como Jack contemple introspectivamente el mar).

El caso es que nos quedan tres candidatos: 8-Reyes, 15-Ford y 23-Shephard, o quizás cuatro si hay que contar a 51-Austen (hasta los mismos guionistas han comentado en un podcast oficial que el que apareciera tachada en la cueva y no en el faro podría ser un engaño de Jacob para AntiJacob, de todas formas el número de ella es mucho menos significativo). Y como todos ellos saben ya las intenciones del monstruoso Smocke va a ser difícil que los engañe de nuevo. ¿Intentará éste usar a Claire para matarlos? Porque la pobrecilla se ha quedado bastante cabreada. (Yo contaba con que Sun le entregara el anillo de Charlie –que encontró en su día en la playa– para reconvertirla, pero me temo que la pobre coreana se lo ha llevado con ella al fondo del mar). Desde luego lo mejor que pueden hacer los supervivientes del submarino (tras ponerse todos al día mutuamente de la situación, las reglas y todo eso) es, como ya dijo sabiamente Sayid, buscar a Desmond en el pozo, quien es probablemente la baza más poderosa que tienen contra AntiJacob. Y no deberían olvidar que Richard, Ben y Miles aún están empeñados en parar los pies al monstruo, por lo que pueden ser de gran ayuda (lo que me temo es que de entre estos ocho protagonistas, o nueve si contamos a Claire, perderemos a unos cuantos en la gran batalla final, teniendo especial peligro los no candidatos, pues Smocke está que echa Humo, en el sentido más literal de esta palabra...)

En cuanto a los acontecimientos en el submarino: AntiJacob había jugado muy bien sus cartas y estaba claro que la postura de Jack (“confíad en mí, que no va a pasar nada”) no iba a ser aceptada fácilmente por sus compañeros. Probablemente Smocke ni siquiera sabía que Jack había llegado a ese nivel de “iluminación”, pero está claro que Sawyer no iba a volver a fiarse ciegamente de lo que dijera el doctor (a lo “voy a tirar una bomba que hará que aterricemos en Los Angeles sin llegar nunca a accidentarnos en la isla”). Entendemos que Sawyer sólo hace lo que cree que es mejor y de hecho de nuevo retoma nuestro James como en el episodio anterior el clásico papel de Jack (el hombre de ciencia), mientras que Jack nos suena más al clásico Locke (el hombre de fe). Por su parte Sayid ciertamente actúa como alguien a quien le importan sus amigos (no el Sayid zombificado que pasaba hace varios capítulos de que Kate fuera atacada), por lo que creo que la intervención de Desmond en la transformación de nuestro iraquí ha sido clave en la salvación de los candidatos supervivientes, y por lo tanto en la posible victoria final sobre AntiJacob (aparte de que esperamos que el escocés tenga aún algún truco más en la manga). Esto sin quitarle mérito a Sayid, quien ya varias veces se había demostrado dispuesto a morir por sus amigos (especialmente en el final de la tercera temporada), sintiéndose indigno de ser feliz e incluso de seguir viviendo. Si al principio de esta temporada se sentía morir y temía de verdad acabar directamente en el infierno por los muchos asesinatos y torturas cometidos, en su sacrificio final creo que se ha ganado por fin el cielo (como sea que lo imaginen en el Islam). De hecho muchos fans han visto una enorme ironía en que el iraquí muera autoinmolándose con una bomba: la muerte que quiso evitar a su amigo Essam en Sydney (así como la muerte que no pudieron evitar Arzt, Michael e Ilana, o la que infligió Kate a su padre; a Juliet la dejamos aparte, porque ciertamente no murió volatilizada, siendo meramente trasladada en el tiempo cuando detonó el artefacto aquel). Al menos esta muerte ha sido claramente significativa y nos ha redimido del todo al bueno de Sayid, lo cual no la hace menos triste, puesto que se trata de uno de los protagonistas más queridos de la serie. Sin embargo la muerte de Sun y Jin, acompañada de la triste melodía propia de las muertes lostianas (la mismita que tuvo Charlie de despedida, cuando murió igualmente bajo el agua) ha resultado bastante desgarradora, también por la terrible prueba que suponía de decisión para Jin (y para Jack cuando tuvo que marcharse de allí para salvar a un inconsciente Sawyer). Me ha gustado que Jin se quedara con Sun (pobrecita Ji-Yeon), pues entiendo que no pudiera ni imaginarse dejar a su mujer morirse allí sola tras tanto tiempo añorándola. Ha sido el contrapunto perfecto al terrible grito de Sun cuando creyó perderle a él para siempre en la explosión del Kahana. Y en cuanto a Frank, aunque no parece haber tiempo ya en la serie para este tipo de sorpresas, de verdad que me encantaría que reapareciera vivo y creo que sería bastante factible, pero de momento parece más bien contarse entre las bajas mortales.

En este episodio queda también muy ambiguo el papel de Widmore. Parecería que ha optado finalmente sobre todo por proteger a los candidatos, incluso en contra de la voluntad de los mismos (supongo que tras hablar con Sawyer y Jin ha desistido de explicar a estos pragmáticos individuos la cuestión de los candidatos y de que no deben salir de la isla y menos con el tipo ese que se parece a Locke), por lo que el viejo Charles demuestra haber aprendido poco o nada del estilo de Jacob. Para cumplir esta misión se lleva los postes sónicos a las jaulas, para proteger a los candidatos y sus acompañantes (aunque éstos le importan menos, como Kate ¿tiene Widmore la lista de candidatos procedente de la cueva pero no la del faro?) de su deseo de escapar de la isla (jaulas) y de las maquinaciones del Humo Negro (postes sónicos). Pero se olvidó proteger a los postes de un sabotaje a los generadores de potencia, como el que hizo Sayid, con lo que se demuestra que o Widmore no anda muy acertado o que su equipo es bastante inútil (como ya ha demostrado varias veces, y eso que Zoe no andaba esta vez por ahí). En esta opción preferencial por las jaulas, Widmore ha dejado bastante desprotegido el avión y más aún el submarino (esto último es tan descabellado que hace incluso posible suponer que Charles estuviera apoyando el plan de Smocke, disparando incluso convenientemente en el hombro a Kate, lo cual le ha venido de perlas al monstruo de Humo; pero me niego a creer que el suegro de Desmond sea tan idiota o tan malo, aunque no espero ya que nos vayan a dar una explicación). Puede ser que hubiera cubierto el posible escape en avión con los explosivos, de forma que en cuanto alguien quisiera despegar estallaría el artefacto. Probablemente no esperaba que ninguno de los candidatos subiera al avión (no creo que él pueda permitirse matar a los candidatos), pero en caso de que Smocke quisiera irse solo (sin matar a los candidatos primero, lo cual en principio no puede hacer, o habiéndolos matado ya porque el plan de las jaulas no hubiera funcionado) le explotaría el avión al arrancarlo, impidiéndole escapar por este medio (muchos fans suponen que Smocke no puede morir por una explosión, y Widmore lo sabría; de hecho Kate le tiró un cartucho de dinamita al agujero por el que arrastraba a Locke en el final de la primera temporada, y sólo salió una nubecilla de humo).

Otra opción es que hayan sido Richard, Ben y Miles los que hayan puesto los explosivos en el avión, pero éstos sencillamente hubieran destruido el aparato en vez de plantearse un dispositivo que lo hiciera estallar al ponerlo en marcha. Además parece que ha estado vigilado por la gente de Widmore desde que el submarino llegó a la Hydra, por lo que no habrían podido. De hecho, ¿por qué Widmore no se ha cargado también el avión por las buenas? No sé, pero si alguna vez se le pasó por la cabeza imagino que al perder ahora el submarino se alegrará de que aún le quede el avión... (bueno, también anda por ahí el “Elizabeth”, si es que alguien sabe el rumbo por el que deben salir, y Widmore quizás no lo sepa porque se supone que en submarino no es necesario saberlo, o al menos en principio sería más fácil entrar y salir del recinto de la isla de forma subacuática). El caso es que si ha muerto Lapidus, no sé si el ricachón de Widmore tendrá licencia de piloto privado o se habrá traído algún piloto entre su gente, pero huele un poco a chamusquina que nada menos que x-Locke se haya preocupado de aprender a pilotar un avión, ¿será un recurso de emergencia para Smocke si consigue ponerse en contacto con la otra realidad desde el cuerpo de Locke? ¿Será por eso que x-Desmond quiso matar a x-John?

Y nos centramos ahora en las aventuras de x-Jack y x-Locke en el hospital de Los Angeles, que han resultado bastante interesantes. El doctor está deseando incluir a este nuevo paciente como ‘candidato’ en un programa nuevo de cirugía para la columna vertebral, pero se encuentra con que, al parecer inexplicablemente, este hombre prefiere seguir en silla de ruedas. Como sabemos que le encanta arreglar cosas, y además le ha cogido cariño a este hombre (por lo que le dijo en el aeropuerto sobre su padre) el esforzado cirujano va más allá de sus estrictas obligaciones intentando averiguar cómo quedó parapléjico su paciente (totalmente intrigado por esta cuestión, cual fan de Lost en las primeras tres temporadas). Descubrimos (tras seguir un par de pistas) por boca del propio x-John, que fue en un accidente de aviación (menuda ironía, perder el uso de las piernas al estrellarse un avión y ganarlo al estrellarse otro, aunque en distintas realidades; recordemos también lo importante que es para Locke el accidente de la avioneta en la isla, que en su cercanía pierde también la sensibilidad de sus piernas y, sobre todo, que murió allí por su culpa Boone). Imagino que x-Cooper estaba intentando estafar a x-Locke (quizás no para quitarle un riñón, pues si andaba con problemas renales no habría durado quizás los tres años en estado catatónico, pero sí para alguna otra estafa) y el accidente le libró de la malísima influencia de este hombre, a cambio de perder la movilidad de sus piernas, lo cual en esta realidad tiene bastante asumido, pues precisamente falta ese elemento tan angustioso de la personalidad de nuestro Locke original que provenía de sentirse tan fuertemente engañado, manipulado y humillado por su propio padre. Supongo también que el accidente de la avioneta (precisamente hace tres años), que el propio x-Locke no acaba de saber cómo pudo ocurrir, tiene que ver con alguna extraña influencia inter-realidades, en el sentido de que al pilotarla le viniera algo a la cabeza con respecto a la avioneta aquella en la que murió Boone, o algo del propio accidente del Oceanic 815, algún déja-vu inexplicable y paralizante (comenta que fue en su primer vuelo después de sacarse la licencia, o sea, la primera vez que pilotaba sin instructor, supongo; ¡¡qué pena no habernos sacado a un x-Lapidus como instructor de vuelo!!)

Entendiendo finalmente el porqué del rechazo de x-Locke a su propuesta, el doctor le responde invitándole a aceptar que “lo que pasó, pasó” y a asumir que su padre ya no está con él, cuestiones ambas sumamente difíciles también para el mismo x-Jack, pero que invita a x-John a superar primero. Resuenan en este intercambio de palabras varias típicas frases lostianas (el “let it go” típico de Christian a Jack, el “how do you find it so easy? / it’s never been easy” del intenso diálogo sobre la fe entre Jack y John en la escotilla...) para rematarlo finalmente con el “ojalá me creyeras” (palabras que el propio x-Locke había murmurado antes inconsciente, repitiendo lo que escribió en su nota de suicidio a Jack en la realidad original, después de articular entre dientes otra famosa frase: “push the button”). Es impresionante ver a estos dos hombres afrontando juntos temas tan profundamente importantes para ellos, sin estar totalmente enfrentados, sino que más bien parecen apreciarse y respetarse mutuamente. El paralítico (que por algo ha estado en una situación cercana a la muerte) parece reconocer de algún modo todas estas frases (y a x-Jin que pasa por el pasillo con flores para x-Sun), mientras que el doctor también parece intuir que todo esto tiene mucho mayor alcance del que podría pensarse, aunque aún se le escapa lo que puede significar realmente.

Sería genial ver a x-Locke liberarse de la culpa por dejar tan maltrecho a x-Cooper, y que se someta a cirugía para recuperar sus piernas (a no ser que eso sea una manera de liberarse Smocke), pero también ha apuntado algún fan (Aelin de lostzilla, por ejemplo) que cuando x-James vea a este “Sawyer” tan hecho polvo no va a necesitar matarlo, de modo que x-Locke al menos ha realizado ya sin querer la venganza de x-James (al contrario de lo que pasó en la isla, o mejor dicho, en simetría ‘especular’ con cuando James mató a Cooper cumpliendo los deseos de Locke) de modo que el buen agente Ford va a poder liberarse de tener que seguir un camino tan destructivo en la realidad ‘x’.

Hemos visto también un nuevo encuentro de x-Jack con x-Claire, donde ambos se hacen conscientes de que viajaron juntos (con el cadáver de su padre) en el mismo vuelo, y se contemplan juntos en el espejo de la cajita de música que resuena con la canción infantil preferida de Christian. No olvidemos que mini-Aaron también está presente, y aunque no se refleja en el espejo, comparte plenamente este momento especial de la familia Shephard escuchando la nana de su abuelo paterno y es igualmente invitado a quedarse en casa de su tío con su embarazada mamá.

Dejo para el final el encuentro entre x-Jack y x-Bernard por la cantidad de pistas interesantes que ofrece esta intrigante escena. El dentista recuerda perfectamente el accidente de hace tres años en el que estaban involucrados x-Locke y x-Cooper, y es fácil descubrir que trata al doctor visitante con demasiada familiaridad. En seguida se decide a tutearle, como si le resultara demasiado formal tener que llamarle ‘doctor’ (que es como Jack Shephard de ha presentado, llamándole a él Dr. Nadler). Bernard recuerda perfectamente a Jack del avión (y bromea con que él estuvo flirteando con Rose), comentando lo raro que es precisamente que ellos dos y el propio Locke del que hablaban estuvieran en el mismo vuelo. Señala como quien no dice nada que quizás esto sea “algo significativo” y se ofrece a darle a Jack el nombre de Cooper (de memoria) aunque no quiere romper la confidencialidad, deseándole al final que “encuentre lo que está buscando”. Alguna gente cree ver aquí a Bernard como uno de los ya ‘iluminados’ que, consciente de las conexiones entre ambas realidades, trata de ayudar a Jack con un mero empujoncito (como hizo Desmond con Hurley) en vez de con un catastrófico empujón (como Charlie con Des y Des con John). Es posible que x-Rose y x-Bernard en estos días desde que aterrizaron en Los Angeles hayan vivido algo que les recordara su tiempo en la isla, quizás por su especial estatus en la misma (no sabemos si se quedaron en los 70 o si aún van a aparecer por allí en 2007 con Vincent, en plena guerra Smocke vs. Candidatos). Recordemos que esta pareja es de las pocas que están viviendo ahora una relación de amor totalmente similar al verdadero amor que tuvieron la suerte de vivir durante su tiempo en la isla.

jueves, 6 de mayo de 2010

6.13. El último recluta

Nada más acabar con Jacob en el pie de la estatua, Smocke se consagra íntegramente (según Ilana) a una tarea de reclutamiento. Primero ofrece la libertad (en cuanto a su compromiso con la facción de Jacob) a Bram y compañía, pero como no aceptan se los carga ‘monstruosamente’. Después ataca violentamente a Richard para cargárselo al hombro y dejarlo colgando de un árbol en unas lonas, supongo que para que se lo fuera pensando. Mientras tanto Sayid es ‘reclamado’ (según Dogen) en las aguas del Templo, de forma que el mal empieza a invadirle las entrañas, estado en el que al parecer también se encuentra Claire, la primera ‘reclutada’, allá en los tiempos en que AntiJacob, ocupando el cuerpo de Christian, se la llevó a la cabaña y de alguna extraña manera la engañó con respecto a dónde acabó Aaron aquella noche.
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El letal juego entre Jacob y su enemigo tiene reglas muy estrictas, y al parecer tras la muerte del reconocido jefe isleño, a AntiJacob le incumbe una tarea en la que requiere numerosos seguidores, o ayudantes (quizás porque ciertas cosas le está prohibido hacerlas él mismo en persona, como le recuerda el misterioso niño de la selva). Jacob ya tenía un montón de partidarios (los Otros que acompañaron a Richard hasta la estatua, los Otros que estaban con Dogen en el templo y el grupo llegado en el Ajira con Ilana) y de entre los ‘losties’ se había ganado al menos la colaboración de Hugo. Pero recorren la isla ciertos personajes denominados candidatos, que parecen ser piezas de especial valor en el juego, por su posibilidad de llegar a asumir el rol de Jacob, y AntiJacob hará todo lo que esté en su mano para hacerse con ellos.
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Ya eliminó a Locke (probablemente el más peligroso para su facción, pues no habría podido convencerle de que abandonara la isla, a no ser en aquella ocasión en que lo hizo por salvar a la isla y a sus amigos, y ya se ocupó entonces –como Christian– de convencerlo de que debía morir en el intento). Y Sayid le va a ser fácil tras haber sido ‘reclamado’. Tras un vano intento de reclutar a Richard (es que son 140 años al servicio de Jacob, y a pesar de que tiene sus dudas, la fidelidad de este hombre hacia el lado blanco de la isla está ya muy arraigada), el airado Humo va directamente a por Sawyer. James Ford, poco dispuesto a ningún tipo de idealista heroísmo tras la muerte de Juliet (recordemos que durante toda la segunda parte de la quinta temporada se movía solamente por cumplir los deseos de su chica), se aviene a acompañar al monstruo reencarnado en John, con la idea de que esta ‘alianza’ le sacará de la isla. Jacob mueve entonces ficha alejando a sus candidatos favoritos, Hurley y Jack, del templo (y es que aunque muerto adivina de lejos las jugadas de su oponente). Jugada altamente efectiva la de AntiJacob en el recinto sagrado de los Otros, donde elimina a la mitad de los jacobinos y recluta a los restantes, incluyendo al reclamado Sayid y a la pseudo-candidata Kate (pues está en la lista del faro, aunque no en la de la cueva, por lo que quizás Smocke no tenga ni idea de este estatus). Jin también ha acabado en el campamento Smockiano por obra de una trampa anti-Otros de Claire, mientras que Sun escapa del templo con Frank, Miles, Ilana y Ben. AntiJacob decide poco después que le gustaría volver a contar con Ben en su bando (pues la verdad es que cumplió muy bien el último recado que le encargó) y se acerca a su campamento a ofrecerle nada menos que la isla de nuevo bajo su mando, pero Ben lo rechaza al perdonarle Ilana la muerte de Jacob. Ben también lleva demasiado tiempo admirando a su desconocido mandamás, como para pasarse al lado contrario (le mató en un arranque de celos y resentimiento, pero se encuentra totalmente arrepentido de ello).
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Por su parte Richard se encuentra con Jack y Hugo, y tras un fallido intento de que Jack le ‘suicidara’, se reúnen los tres en la playa con los pocos jacobinos que quedan en la isla. Sus dudas ponen al tinerfeño en un tris de pasarse al enemigo, pero ahí anda listo el fantasma de su mujer Isabel, que con la ayuda de Hugo le devuelve al buen camino.
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Smocke, que pasa su tiempo libre tallando un largo bastón, esperando descubrir a su tiempo lo que el bastón va a querer ser finalmente (este bastón me recuerda un poco a Jack, quien desde que vino a la isla por segunda vez anda esperando a descubrir en alguna repentina revelación para qué demonios ha venido), se decide entonces a intentar convencer a Sun, pero con la mala suerte de que se deja robar mientras tanto a Jin de su campamento, a manos de Zoe, la segunda de a bordo de Widmore, llegados recientemente a la isla en un submarino. Y junto a Widmore otra pieza importante entra en el juego en la persona de Desmond, que es a su vez secuestrado por Sayid, segundo de a bordo de Smocke, y encerrado en un pozo a la espera de su ejecución.
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Observemos que Smocke a algunas personas les ha ofrecido decidirse a seguirle o no, matándolas si decidían que no (la gente de Bram y la gente de Dogen), pero a otras personas las deja verdaderamente libres de decidirlo, sin atreverse (o sin poder) matarlas. Richard (aunque recibió unos buenos golpes), Ben y Sun le rechazan y Smocke no les hace nada (bueno, está por ver si le produjo a Sun la afasia, al menos indirectamente sí fue la causa de que se golpeara en la cabeza). No sabemos si en esta categoría entra Desmond (mereciéndose un buen golpe al caer al pozo, por no tenerle miedo, pero sin poder ser asesinado por él directamente). Tampoco es que Smocke le ofreciera al escocés que se uniera a su grupo, se ve que a éste no lo quiere cerca ni en pintura. Es posible que todos estos tengan en común el que han sido tocados por Jacob, recordemos que éste incluso se abrazó a Ben en su muerte. Pero tenemos aún la incógnita sobre lo que puede significar el toque de AntiJacob: Claire ha sido abofeteada por él y Sawyer le agarró fuertemente de la mano para salvarse al caer por la escalera del acantilado, pero Sun y Kate han rechazado claramente coger su mano, al contrario que Desmond que la coge sin problemas cuando se la ofrece al desatarle. En todas estas personas se cumplen unas reglas del juego, por las que al parecer Smocke sólo puede intentar convencerlas de buenas maneras, porque sí le siguen debe ser voluntariamente y si no deben ser respetadas. (Probablemente Ilana no pertenecía a esta categoría, recordemos que al visitarla Jacob llevaba guantes para no tocarla directamente).
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Un evento inesperado sacude el campamento de la playa cuando Ilana salta en pedazos, de forma que este grupo se divide, decidiendo Hurley (por influencia ¿buena o mala? del espíritu de Michael) que deben ir a hablar con Smocke. Richard, Ben y Miles se van a buscar dinamita a Villa Otros, pero Sun, Frank y Jack acompañan voluntariamente a Hugo al reencuentro de sus antiguos compañeros. Smocke se encuentra así de pronto con que acuden a él por su propio deseo todos aquellos a los que estaba esperando (aunque aún le falta Jin), cuando Zoe llega al campamento para darle un ultimátum (muy parecido al que él mismo lanzó en su día a los habitantes del templo: ‘de aquí a la puesta del sol o cumplís nuestras condiciones u os atacamos’). Al rechazar los términos del ultimátum (cargándose el walkie-talkie con su místico palo) AntiJacob acepta que dé inicio la famosa guerra que tanto nos han anunciado.
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Y es aquí cuando se va a comprobar la solidez de sus reclutamientos: Sawyer lleva tiempo planeando traicionarle y Kate (a quien Smocke había intentado acercarse confesándole lo mal que lo pasó de pequeño con una madre loca) está en el ajo desde el principio. Sun, Frank y Hurley (recién llegados y sin ocasión de haber sido convencidos) se unen en el velero a la expedición de huida de la isla, junto con Jack (aunque éste se lo está pensando), mientras que Claire, inicialmente fiel a ‘su amigo John’, parece dejarse convencer por Kate de que irse con ellos es la mejor manera de recuperar a Aaron. Un obús widmoriano se carga a otros cuantos seguidores de Smocke en la playa (se ve que a los Otros que reclutó en el templo los necesitaba como carne de cañón, o “redshirts” como dicen los angloparlantes), por lo que sólo tras la primera batalla Smocke se queda con varios peones de estos innombrados, pero una única pieza de valor (¿o dos?) en su bando.
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¿Quién es pues el último recluta? ¿Se trata del último reclutado?... que sería Jack si hacemos caso a Claire, sólo por haberle escuchado... ¿o se trata del último seguidor de cierta categoría que le queda a AntiJacob?... que puede ser Sayid si aún le sigue fiel, o Claire haciendo de infiltrada suya entre los del velero, o Jack, quien en un extraño giro de acontecimientos, se puede haber pasado voluntaria o involuntariamente al bando del enemigo. Veamos con algo más de detalle la situación de estos tres ‘reclutados’.
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Sayid, desde el día famoso del ataque al templo ha vivido situaciones parecidas (aunque a veces opuestas) a las que vivió en su día Ricardo. Él también cree haber muerto y estar ante una nueva oportunidad en la que AntiJacob le ofrece recuperar a la mujer de su vida, anteriormente fallecida. De hecho Sayid acababa de atacar al monstruo de manera similar a como Ricardo atacó a Jacob (quien aún no había muerto nunca y podía ser matado de esta guisa, no así su enemigo, quien al parecer fue ‘despojado de su humanidad’ por el mismo Jacob). Ambos dejaron hablar primero a la persona que iban a matar y acabaron cambiando de bando (Sayid enviado por Dogen se va con Smocke, Ricardo enviado por AntiJacob se queda con Jacob). Pero mientras que Jacob envía a Ricardo a explicarse ante quien le enviaba con una piedrita blanca, AntiJacob envía a Sayid a por Dogen y Lennon armado con una daga y con órdenes de matarlos si quiere volver a estar con Nadia. Sayid obedece las órdenes y con su doble asesinato parece sellar su suerte volviéndose irremisiblemente malo, como confiesa poco después a Ben junto a la fuente de la vida que los había revivido a ambos.
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Pasa después a un estado de especial insensibilidad, en el que ni se inmuta cuando Kate es atacada por Claire, y sigue obedeciendo a Smocke al traer a Desmond desde la Hydra a su campamento (matando a un par de personas durante esta misión, pero dejando escapar a Zoe con vida). Recibe entonces la orden de ejecutar al especial escocés, con lo que tenemos de nuevo un personaje enviado por AntiJacob a matar a otro, y aunque esta vez no se le ha advertido, nos damos cuenta de que para cumplir bien la orden mejor no debería haberle escuchado. No sólo sabe Des defender su causa de palabra con plena eficacia, invitando a su verdugo a reflexionar sobre las explicaciones que tendrá que dar algún día a Nadia (lástima que nadie indicara a Michael a tiempo lo difícil que le sería luego contarle su hazaña a Walt), sino que no olvidemos que el ahora insensible Sayid había sido en su momento su fiel compañero de fatigas en el carguero (nada menos que su incondicional colaborador en la famosa llamada de “La Constante”).
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Durante mucho tiempo Sayid ha peleado contra la tendencia a convertirse en un asesino, y si bien se dio por vencido entregándose a este al parecer inescapable destino al disparar al joven Ben y después (ya supuestamente en otra vida, tras haber sido revivido) al matar a Dogen y a Lennon (y aún más supuestamente en otra vida u otra realidad al matar x-Sayid a x-Keamy en L.A.), se ve que aún queda algo bueno dentro de él al perdonarle la vida a Zoe y (con toda probabilidad) perdonarle la vida a Desmond también, traicionando así definitivamente a su diabólico amo y perdiendo con ello la prometida recompensa. Y esto viene a ser lo que decidió Ricardo también: renunciar a volver de una forma antinatural con Isabel, porque no quería convertirse en un asesino para AntiJacob.
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¿Era por tanto reversible el camino hacia la negrura total de corazón al que había sido ya condenado Sayid en el templo? ‘Nada es irreversible’ nos dijo ya la serie por boca de Jack en el inicio de la temporada y Hurley nos recuerda en este episodio que hasta Anakin Skywalker pudo volver del lado oscuro, dejando atrás la negritud de Darth Vader. [Excurso sobre Star Wars: Ha sido discutido hasta la saciedad por los fans por qué Sawyer no reconoce el nombre de Anakin, cuando claramente sabe quiénes son Chewbacca, Han Solo y hasta Jabba. Esto se explica fácilmente si James vio de pequeño las tres primeras pelis de la saga (1977, 1980, 1983), pero ya de mayor, dedicado en cuerpo y alma a estafar a la gente y a buscar al que estafó a sus padres para su venganza personal, no tuvo mucho tiempo para ir a ver “La amenaza fantasma” (1999) y “El ataque de los clones” (2002) mientras que nunca tuvo realmente oportunidad de ver “La venganza de los Sith” (2005). En la trilogía original se llega a mencionar un par de veces el nombre de Anakin, pero es un nombre fácilmente olvidable para quien no ha visto las tres películas posteriores/anteriores].
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Dado que la escena entre Sayid y Desmond recuerda a la de Ricardo con Jacob, podríamos pensar que entre los poderes de Desmond (con los que tendrá algo que ver su extraña serenidad y su imborrable sonrisa) está la posibilidad de revertir el proceso de ‘infección’ de los ‘reclamados’ (tampoco estaría de más que las aguas del templo revivieran a Dogen y Lennon, ‘deshaciendo’ así su asesinato, como ‘deshicieron’ en su día la inminente muerte de Ben). Quizás fue esa influencia desmondiana la que permitió a Sayid en su momento perdonar la vida a Zoe y, unida además a su persuasivo discurso, le ha permitido ahora verdaderamente la opción de no tener que matar tampoco a su viejo amigo, por lo que podría haber iniciado el camino de redención hacia el lado luminoso de la fuerza, estoooo.... hacia el bando de las piezas blancas de la isla. En esta tarea de posibilitar una verdadera opción a las personas, Desmond se nos va pareciendo cada vez más a Jacob (¿no será él el definitivo candidato?) mientras que Sayid podría ser ahora más bien su primer ‘recluta’ al lado de los buenos. ¿O ha matado a Desmond y es el último ‘recluta’ que le queda a AntiJacob?
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Estudiemos ahora el caso de Jack (y de paso un poco el de Claire): El buen doctor se aviene a escuchar a Smocke en un careo entre ambos a solas, porque Hurley había dicho que venían para hablar con él (de todas formas todo obediente y respetuoso lo consulta con Hugo para ver si es eso realmente lo que debe hacer). Tras aclararse un poco sobre la sospecha que tenía respecto a las apariciones de su padre y escuchar de esta nueva versión de Locke exactamente lo contrario de lo que siempre escuchó de aquél (que debían irse todos de la isla), Jack es saludado amablemente por su hermana Claire (aunque ésta más tarde le echa solapadamente en cara que la dejaran abandonada cuando se fueron de la isla). Claire está de parte de John (quien tomando la forma de su padre vino a cubrir en su día el vacío que esta muchacha tenía de familia) y ahora está encantada de que se les una Jack, su hermano mayor, por lo que le sienta como un tiro que éste la vuelva a dejar atrás cuando se marchan a escondidas siguiendo el plan de Sawyer.
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Pero vamos por partes. Jack está atento a lo que la isla quiere de él (muy al estilo lockiano), pero mientras tanto acepta gustoso seguir la iniciativa de sus compañeros (también Locke aceptó durante mucho tiempo el liderazgo de Jack): ha obedecido antes a Hurley y ahora sigue sin problemas las instrucciones de Sawyer (con gran sorpresa de éste). Sin embargo no acaba de parecerle buena idea lo de irse de la isla, precisamente después de todo lo que le costó volver. Está convencido de que vino por una razón, y hasta que no vea claro que ha cumplido lo que sea que vino a hacer no va a querer irse. Y por lo que él entiende (que ha tenido para ello ocasión de escuchar a Ilana y a Richard explicar lo que se debe hacer respecto a AntiJacob, cosa que Sawyer desconoce) si Smocke quiere que se vayan, precisamente deberían quedarse. La conversación de Jack y James en el barco parece reproducir antiguas conversaciones entre John y Jack. Y si antes se enfurecía tanto el doctor contra el explorador que le hablaba de una extraña fe, el pragmático Sawyer no está dispuesto ahora para nada a aguantar más tonterías del ‘iluminado’ que les pidió hace unos días (o hace unos años según se mire) que explotaran una bomba atómica, cargándose en el proceso a la que iba a ser su mujer. Sin ninguna paciencia para oír un idioma que no habla (“I don´t speak destiny”, replicó sarcásticamente a Jack en su conversación pre-paliza en “El Incidente”), el rubiales pide a su rival que o deja de hablar así o se va del “Elizabeth” (el famoso velero que Libby dejó a Desmond, con el que éste naufragó frente a la isla para ser luego reparado por Kelvin y usado de nuevo por Des, y que los Otros finalmente requisaron por orden de Ben cuando Sayid, Sun y Jin se fueron de expedición con él).
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La escena en que Jack, tomando finalmente la decisión a la que le insta Sawyer, se tira al agua desde el barco está cargada de resonancias y simbolismos a varios niveles:
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- Cuando Michael, Sawyer, Jin y Walt escapaban de la isla en una balsa, siendo Michael el capitán de a bordo, Sawyer se lanzó al agua cuando hizo falta para recuperar el timón; pero luego perdieron a Walt y Mike le echó las culpas de esto a James, queriendo incluso expulsarle de su balsa cuando apenas quedaban de ésta unas pocas piezas flotantes. James actuó entonces dos veces de forma heroica, jugándose la vida entre los tiburones, por mantener a los dos sanos y salvos, comprendiendo la desesperación del padre que acababa de perder a su hijo. Ahora es Jack quien comprende que James le eche las culpas de la muerte de Juliet y que apenas soporte su presencia (aunque ha hecho el esfuerzo de invitarle a bordo), y al tirarse del barco sólo quiere hacer lo que debe hacer (cumplir con su destino) porque cree que es lo mejor para todos. Jack ya no va de líder, ya no quiere convencer a todos de lo que hay que hacer o no, permite que James guíe al resto del grupo para irse de la isla o lo que sea que hayan decidido (ni siquiera le discutió la presencia en el grupo de Sayid o Claire), pero él sencillamente, ante la disyuntiva que le plantea el que es reconocido como capitán de la expedición (hasta Lapidus le llama “captain”) decide irse porque es lo que en conciencia cree que debe hacer. Ni siquiera puede ya quedarse por Kate, porque también se ha desprendido ya de su necesidad de ella, porque ha aprendido a respetar que la relación entre ellos no funcionó y debe dejarla en libertad.
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- Y con esta reflexión nos resuena profundamente el paralelismo más claro de esta escena: con el momento en que Sawyer se lanzó al mar desde el helicóptero. Lo hizo porque sus compañeros lo necesitaban (supuestamente para salvarse, aunque luego dudó por un tiempo de si habrían muerto en la explosión del carguero), pero lo hizo sobre todo como una renuncia interior a Kate, porque la pecosa le había demostrado que se interesaba mucho más por Jack (a su parecer, pues se había dirigido antes al doctor que a él cuando se reencontraron junto al helicóptero al volver de buscar a Hugo en la Orquídea), y porque no confiaba en poder mantener una relación seria con ella si volvían a la civilización. Es ahora Jack el que deja que sus amigos se vayan sin él porque no ve claro lo que él tiene que hacer en la civilización (ya sabe que allí no le fue bien) y porque ha renunciado a Kate. (Por su parte Kate pide a Sawyer volver a buscar al doctor, lo cual ya le pidió al escapar ambos de la Hydra, y al irse luego con Sayid y Locke a rescatarle a Villa Otros, y también cuando estaban Sawyer y Juliet escapando de la isla en el submarino –que es la vez que más le duele–, por lo que le dice bien clarito esta vez que ya está bien de volver a buscar a Jack, que no piensa volver a hacerlo).
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- El barco entre las dos islas simboliza también un estado de tránsito o transición entre dos realidades. La zambullida de Jack en el mar recuerda de algún modo aquella super-zambullida de la cámara (con efectos especiales de dudosa eficacia) desde la altura de vuelo del Oceanic 815 hasta la isla sumergida bajo el mar, en el inicio de la temporada. Entre ‘isla’ y ‘civilización’ Jack escoge la isla, pero entre ‘estrellarse el avión’ o ‘llegar a Los Angeles’ Jack parece escoger la realidad original en vez de la alternativa (aunque en este momento no es en absoluto consciente de eso, ni sabe por supuesto nada de su hijo David). Igual que se quiso tirar de un puente en Los Angeles porque ni sobrevolando cada fin de semana el Pacífico conseguía ‘volver’, ejecuta ahora el salto que entonces ‘la isla’ no le dejó hacer, y en ese salto es cuando realmente opta por quedarse para siempre. Ben le dijo en aquella habitación de hotel (tras recoger el cadáver de Locke en la funeraria) que metiera en la maleta todo lo que le fuera más querido porque no iba a volver jamás a su casa y Jack obedeció sin rechistar. Nuestro doctor está preparado para quedarse en la isla en el papel de Jacob si ese es su destino.
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¿Pero es ése su destino? ¿No será que Desmond está más preparado que él para ser Jacob, y como además quiere volver con Penny se las apañará para resolver la situación con AntiJacob y volver a casa cuanto antes? ¿No será que al volverse Jack nadando hacia la isla, en vez de ser un creyente como el viejo Locke se ha convertido en un imbécil (como opinaba Smocke de John) que va a ser manipulado por AntiJacob más allá de lo que él cree su destino y a pesar de toda su fuerza de voluntad? Sé que esta opción es dolorosa, pues se trata de nuestro Jack, pero no la descarto, pues esto es Lost y la historia de la realidad alternativa está a punto de dar un terrible vuelco a todas las cosas, de forma que la cosa se va a liar tremendamente antes de llegar a un final totalmente inesperado y esperamos que totalmente apoteósico (aunque algo agridulce probablemente).
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El caso es que en la playa Smocke espera a Jack con los brazos abiertos, y le recoge tras volar por los aires, al igual que en su día Sawyer recogió a Claire de una explosión similar (pasando a partir de aquella noche a convertirse en la extraña Claire 'amiga' de AntiJacob). En esta situación el monstruo le declara que ‘está con él’, dando por sentado que Jack es la pieza que le queda para hacer su juego. Ya sabe que Sawyer se ha ido con los demás, pero él ya influenció a Claire con venenillo anti-Kate en su momento, por lo que la salvaje rubita aún podría cargárselos a todos ellos si se le presenta la oportunidad. Y probablemente sospecha AntiJacob que ha perdido a Sayid, pero nada de eso le importa si tiene entre sus redes a Jack. Esperamos que sus repetidas sesiones de contemplación oceánicas hayan dotado a nuestro doctor de la serenidad necesaria para luchar internamente contra las fuerzas de la oscuridad. De todas formas, aunque los del “Elizabeth” son apresados por Zoe (tras el superesperado reencuentro entre Sun y Jin en la peligrosa línea entre los postes sónicos), aún están Richard, Ben y Miles en la isla bien convencidos de que deben luchar con todos los medios posibles contra AntiJacob, y esperamos que también Desmond y un renovado Sayid se puedan unir pronto a esa facción (o liarla parda por su cuenta).
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Y si hemos visto a Locke salvando a Jack en la playa de una inminente explosión, en la realidad alternativa encontramos a x-Jack salvando a x-Locke en el quirófano en una operación. El doctor reconoce en el espejo (donde primero se refleja él) el rostro de su anestesiado paciente como aquel parapléjico que le habló de su padre en la oficina de Oceanic en el aeropuerto. De nuevo pasa por el hospital alguien que estuvo con él en el vuelo de vuelta de Sydney (ha visto ya por allí a Desmond, quien se había sentado a su lado un rato, a Charlie, a quien salvó de morir asfixiado, y a Sayid, quien le ayudó a salvar a Charlie a bordo del avión). De hecho este paciente es alguien a quien él le había prometido una consulta gratuita, para ver si podría arreglarse lo de su espalda (cuando le dijo lo de ‘nada es irreversible’), porque x-Locke le había consolado de la pérdida de su padre, diciendo que no le habían perdido a él sino sólo su cadáver. Sé que este x-Locke nos cae a todos bien, pero tengo yo una sospechilla creciente de que sea Smocke escapado de la isla (parece que eso es lo que ha creído x-Sun, despertada a la conciencia interrealidades por su experiencia cercana a la muerte) y esperando para hacer de las suyas, por lo que su situación en el quirófano a manos de Jack me recuerda a cuando éste operaba a su archienemigo Ben. A lo mejor por eso le atropelló Desmond, para ponerle en esa situación (o matarle, vaya). Lo que también me indica que quizás el cadáver de x-Christian no se perdió por casualidad, y lo tiene AntiJacob por ahí de reserva por si le falla el cuerpo de x-Locke (bueno, Christian tiene que salir antes o después, no van a terminar la sexta temporada sin sacar a nuestro más famoso fantasma ni una vez). Podemos por tanto esperar o un milagro de x-Jack (como cuando operó a Sarah) devolviendo el uso de sus piernas a x-John, o una terrible situación en la que recuperando la conciencia de la isla decide matarlo en el quirófano y entonces queda fatal en el hospital, etc.
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El caso es que precisamente nos encantaría que a x-Jack le fuera bien. La relación con su hijo David va genial y acaba de encontrarse con su semihermana x-Claire, lo cual pinta bien para que ésta se quede con Aaron al aceptar su parte de la herencia de su padre y descubrir que además tiene una semi-familia en Los Angeles. Y el caso es que x-Desmond ha estado favoreciendo todo esto, luego no parece que su objetivo sea cargarse esta realidad ¿verdad?
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Pero (exceptuando el caso idílico de Jin y Sun, ya que ambos han escapado milagrosamente de la emboscada que les tendió Paik con Keamy, salvándose incluso el bebé, y están libres para vivir juntos si quieren el resto de sus días en América) a los otros x-losties quizás no les va tan bien: Sayid y Kate han sido arrestados y están a la espera de juicio por sus crímenes, y Sawyer ha visto descubierto su secreto por parte de esta prisionera que le resulta tan atractiva. No sé si la manzana que Sawyer ofrece a Kate en la comisaría será indicativa de que van a ser Adán y Eva en la isla, pero en la realidad alternativa Sawyer le tiene bien echado el ojo a esta pecosa (por mucho que se empeñe en que él es poli, ella probablemente no es en este caso una asesina, y de hecho ya se casó nuestra Kate con un poli en la realidad original una vez). El caso es que ya puede darse prisa x-Juliet (donde quiera que esté, siendo probablemente la madre de David) en invitarle a tomar a escote un café.
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Han salido también con los demás en este episodio x-Miles y x-Ben, quienes probablemente tendrán que encontrarse para que x-Ben denuncie a x-Desmond por el atropello de x-Locke. Pero nos han faltado x-Hurley, x-Charlie, x-Daniel y x-Charlotte. Como sorpresa hemos encontrado que x-Ilana Verdansky es la abogada que lleva los papeles de la herencia de Christian Shephard, mientras que también es amiga de Desmond y tiene su oficina en la misma planta que la Agencia de Adopciones que iba a visitar Claire (mucha coincidencia ¿no?, ¿o fue Desmond el que apañó la cita de Claire con una agencia inventada para abordarla en esa ocasión justo al lado del despacho de Ilana?)
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Nos faltan aún Richard y Frank en la realidad alternativa, y yo creo que podrían aparecer ambos, pues si las realidades se bifurcaron por la explosión de 1977, Richard ya estaba en la isla desde bastante tiempo antes. Si hubo un momento en que Ethan, Roger, Ben y Chang salieron de allí, también pudo salir Richard antes de que se hundiera y estar por Los Angeles para encontrarse con nuestros x-losties. Si es así querrá decir que no ha envejecido y será por tanto prueba viviente de que en esa realidad también ha influido Jacob (¿o sería x-Jacob?)